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Gustavo Godoy
Escrito por Gustavo Godoy,Redactor de plantilla
Fernando Quirós
Revisado por Fernando Quirós,Editor de plantilla

La Fed mantiene las tasas: ¿Quiénes se benefician y quiénes pierden?

Sin cambios en las tasas de la Fed: los inversores se muestran optimistas, pero persiste la incertidumbre.

La Fed mantiene las tasas: ¿Quiénes se benefician y quiénes pierden?
Opinión

¿Qué dijo Jerome Powell en la reunión de la Fed del 13 de diciembre de 2023? Pues, básicamente, que todo va bien, pero que hay que estar atentos. Que la inflación es un problema, pero que lo tienen bajo control. Que la economía está fuerte, pero que hay que ser prudentes. Que los tipos de interés pueden que sigan subiendo, pero que no se sabe cuánto ni cuándo. Que la Fed es capaz de ajustar su política, pero no se deja influir por los vaivenes del mercado. Que los inversores pueden estar tranquilos, pero que no se confíen.

En fin, Powell hizo un discurso equilibrado, moderado y cauteloso, como suele hacer la Fed. Pero los inversores, que son muy sensibles a cualquier cambio de tono, interpretaron el discurso como una buena noticia. ¿Por qué? Porque Powell no les dio ningún susto. No les dijo que la Fed iba a aumentar el ritmo de las subidas de tipos, lo que podría indicar que la inflación no se les ha escapado de las manos. Les dijo que la Fed se adaptará a los datos económicos que vayan saliendo.

Esto fue música para los oídos de los inversores, que respiraron aliviados. Pensaron que Powell les estaba diciendo que la Fed tiene la situación bajo control, que la inflación se reducirá, que la economía seguirá creciendo y que no habrá recesión en 2024. Así que se pusieron a comprar acciones y bonos, y los mercados subieron. 

¿Qué tal si te digo que el mercado está feliz? Sí, así como lo oyes. Parece que todo va a salir bien: el softlanding, la inflación controlada, la recesión evitada y la Fed regalando dinero otra vez. ¿No te lo crees? Pues ellos sí. Y es que son muy optimistas, o muy ingenuos, o muy ciegos. O quizás solo quieren hacernos reír. 

¿Fue acertada la reacción de los inversores? ¿O se dejaron llevar por el optimismo? ¿O quizás por el conformismo? ¿O tal vez por el aburrimiento? Solo el tiempo lo dirá. Lo que está claro es que Powell hizo un discurso que no dijo mucho, pero que gustó a muchos. Y eso, en estos tiempos, ya es un logro.

¿Qué le dijo Powell al mercado en realidad? Nada nuevo, pero el mercado se lo tomó muy bien. El presidente de la Fed confirmó que no hay prisa por cambiar las tasas de interés, ni para arriba ni para abajo. El mercado, que se cree muy listo, ya se lo olía. Y ahora está mirando más allá. Está tan seguro de que la Fed va a recortar las tasas el año que viene, que ya ha hecho sus apuestas. Y Powell no hizo nada por desmentirlo. Al contrario, se mostró optimista sobre la economía y la inflación. El mercado se sintió validado y aplaudió con entusiasmo. Powell le dio lo que quería: una palmadita en la espalda y una promesa implícita de que la fiesta continuará. ¿Será verdad? ¿O será una estrategia para mantener la calma? El mercado ya tiene su respuesta. Y no la va a cambiar por nada.

Ahora bien, con su decisión, la Fed se ha portado bien con algunos y mal con otros. En su última reunión, decidió no tocar los tipos de interés, pero dejó la puerta abierta para las interpretaciones más optimistas. ¿A quién le gustó esto? ¿Quiénes son los ganadores? A los que ganan con una mayor liquidez del dinero. Los mercados de valores se dispararon, sobre todo los de las empresas que dependen de las tasas de interés bajas, como las de tecnología y las de consumo. Los que tienen deudas también se alegraron, porque no les saldrá más caro pagarlas. Y los que quieren crecer, como las empresas de tecnología y los países emergentes, también se sintieron más confiados.

¿A quién le dolió esto? ¿Quiénes son los perdedores? A los que cuidan el dinero. Los que tienen bonos o depósitos vieron cómo su dinero valía menos, sobre todo con la inflación por las nubes. Los que invierten en renta fija también sufrieron, porque sus bonos perdieron valor. Los que venden al extranjero también se quejaron, porque el dólar se debilitó y sus productos se abarataron. Y los que apuestan por el valor, esas empresas sólidas y generosas, también se sintieron menos queridas.

Debemos recordar que los mercados son como niños caprichosos. Cuando se aburren del dinero, lo tiran y se compran juguetes nuevos. Y cuando les falta el dinero, lo quieren y lo guardan. Así son los optimistas y los pesimistas. Los optimistas se arriesgan y buscan crecer. Los pesimistas se protegen y buscan estabilidad. Y las criptomonedas, nos guste o no, son el juguete de moda. Se benefician de la abundancia de dinero y el optimismo.

Ahora bien, la inflación ha sido un dolor de cabeza durante los últimos años, pero parece que ahora se está enfriando. La Fed, que es la que manda en el dinero, ha decidido no mover los tipos de interés, que ya están bastante altos. Esto puede ser una buena noticia para los inversores que pueden aprovechar la situación.

¿Qué es el mercado? Es una entidad misteriosa que tiene deseos, expectativas y caprichos. A veces se pone contento y sube, otras veces se enfada y baja. Nadie sabe lo que quiere realmente, ni siquiera él mismo. Lo que sí sabemos es que no hay garantía de que lo consiga. 

El mundo es un lugar complicado y a veces las cosas se tuercen. Puede que el mercado se dispare o que se estrelle. Pero eso no importa mucho, porque el mercado vive en el presente. Lo que le interesa ahora es el optimismo, que es lo que le hace subir. Así que no te preocupes por el futuro, solo sé optimista y el mercado te lo agradecerá. O no, quién sabe.

Claro que la Fed puede cambiar de opinión en cualquier momento, y subir o bajar los tipos de interés según le convenga. Además, la inflación puede volver a subir, y hacer que el dinero valga menos. Por eso, hay que estar atentos y preparados para cualquier escenario. No dejarse engañar por las promesas que parecen demasiado buenas para ser verdad. Porque a veces lo son, pero a veces no lo son.

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