Recientemente, el Banco Mundial expresó su preocupación sobre la deuda de los países emergentes. Esta, según un reporte que ellos mismos publicaron, ascienda a más de 55 billones de dólares, la más grande de la historia. Esto es casi 44 compañías del tamaño de Apple. Y más de 417 veces el valor de mercado de Bitcoin. Y por supuesto supera el producto interno bruto de la región en un alarmante 170%. Es decir, estamos hipotecados hasta el cuello. Esta situación es obviamente producto de la imprudencia. Y nos está llevando a la catástrofe. Tarde o temprano, la deuda se convertirá en una terrible calamidad. En las últimas décadas, hemos permitido su astronómico crecimiento y ya es hora de que corrijamos el rumbo. Sobre este asunto, no se habla mucho, pero es una amenaza que nos puede llevar al colapso mundial en muy poco tiempo. ¿Qué podemos hacer? ¿Bitcoin puede solucionar el problema? 

Ahora bien, ¿qué es una deuda? Bueno, una deuda es básicamente una promesa. Es un compromiso que nos obliga a pagar un dinero préstamo. Normalmente, se nos da un dinero y nosotros debemos devolverlo en una fecha futura con intereses. Esta sería la definición más básica. Sin embargo, el tema es más complicado de lo que parece. Porque cuando hablamos de la economía el tema de la deuda es vital. E irónicamente este es uno de los más ignorados, en especial por el público. Por lo general, el público no tiene ninguna idea de cómo la deuda afecta sus vidas. Me refiero por supuesto a la deuda pública y privada como un todo. Nosotros podríamos estar libre de deudas. Pero la deuda es un asunto que nos afecta a todos. Porque impacta a la economía como muy pocas cosas. No es mala ni buena. Pero es peligrosa porque es un arma de doble filo. 

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El crédito es importante porque permite que los recursos acumulados puedan circular en la economía y contribuir a su desarrollo. Es probable que sin los créditos la economía no pueda prosperar mucho. Esto es porque el acaparamiento reduciría los recursos disponibles. Si las personas no disponen de crédito, sería muy difícil crecer económicamente. Claro que la producción es fundamental. Entonces, estamos ante una mesa de tres patas, el crédito, el dinero y la producción. Por supuesto que existe una cuarta pata. Pero esta pata depende las otras tres. Esta es el precio. La cantidad y proporción de las demás patas determinan el precio. Lo ideal es el equilibrio. La liquidez y la producción son muy importantes. Pero la deuda es un asunto delicado. Porque en la económica una deuda es un activo y un pasivo. Es un activo para el prestamista y un pasivo para el deudor. En un principio aumenta de la liquidez, pero luego, en el momento de pagar, disminuye la liquidez. Entonces, crea ciclos. 

La deuda es buena, si se utiliza para producir. Es más, no hace daño contraer deuda para la producción, porque la producción genera los ingresos adicionales que la cubren. Sin embargo, la deuda es mala, si se utiliza para consumir. El asunto se complica. Por ejemplo. Supongamos que tenemos un ingreso de mil dólares mensuales. Y decidimos comprar un auto o un inmueble con la ayuda de un préstamo. Podemos hacer esta gran compra primero, pero luego nuestro ingreso disminuye porque tenemos que ir pagando el préstamo. Este auto o este inmueble no incrementa nuestro ingreso. De hecho, lo disminuyen porque generan gastos que anteriormente no teníamos. En este caso, la deuda en realidad nos empobreció. Por otro lado, si pedimos un préstamo para iniciar un negocio, la cosa cambia. Es muy probable que nuestro ingreso de mil dólares aumente y pagar la deuda no disminuye nuestro bolsillo. Seguramente, tendríamos los mil dólares, dinero adicional para pagar el préstamo y tal vez un poco más. En este caso, la deuda nos enriqueció porque nos hizo más productivos. Esta sería una deuda buena.

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La gigantesca acumulación de deuda por parte de los países en vías de desarrollo es preocupante, porque la producción ha sido muy poca. Esto quiere decir que evidentemente la deuda no se utilizó para inversiones productivas. Al no haber producción, la recaudación de impuestos es poca y no hay suficiente dinero para pagarla. Entonces, el poco dinero que entra al fisco debe utilizarse para pagar la deuda y queda muy poco para invertir en el país y para programas sociales. Esto por supuesto crea un problema político, porque la población se resiente. Lo que normalmente ocurre es que los gobernantes se endeudan de manera muy irresponsable para ganar popularidad. Reparten dinero, que es prestado, a diestra y siniestra para comprar votos. Y en muchos casos el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial conceden préstamos también por razones políticas. Es decir, a veces se enamoran de una cara bonita y le prestan una montaña de dinero a su protegido. Pero con los años la situación cambia. Cambian los presidentes y las circunstancias. Y se dan cuentan que hipotecaron el futuro del país. Por supuesto, la deuda es impagable. 

En el caso de los países en vías de desarrollo, el contraste entre el producto interno bruto y la deuda es por supuesto sumamente preocupante. Sin embargo, existe un problema adicional. La deuda externa en estos países es principalmente en dólares. Lo que quiere decir que se debe dinero en una moneda que no es la propia. Deben pagar con sus reservas y la fortaleza de las reservas depende de la balanza comercial. Es decir, de sus exportaciones. En el caso de la mayoría de los países en vías de desarrollo, las exportaciones se limitan principalmente a materias primas y productos agrícolas. El problema con estos rubros es que el precio depende de los vaivenes de la economía mundial. En otras palabras, factores externos. Los países productores tienen muy poco control sobre el precio de sus productos. Están a merced de los compradores, los países desarrollados. Bajo estas circunstancias, la deuda en su tamaño actual es en extremo peligrosa. 

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Para los Estados Unidos e Europa, la deuda no es tan problemática. Porque ellos por lo general contraen deuda en su propia moneda. Y se puede pagar tocando teclas en un teclado. Porque en el caso de los países desarrollados la deuda es principalmente un juego contable. La deuda es un activo para el prestamista y un pasivo para el deudor. ¿Recuerdan?  Entonces, cuando el Gobierno de los Estados Unidos adquiere una deuda, su prestamista por lo general es la Reserva Federal, su banco central. La Reserva Federal emite dinero fiduciario. Es decir, dinero de la nada. Aquí el prestamista y deudor es prácticamente el mismo ente. Y este es el dueño y señor de su moneda. Algo similar ocurre con los países de la Unión Europea y su banco central. Pero en el caso de los países en vías de desarrollo la deuda externa se debe pagar en divisa extranjera. Solo la deuda interna se puede pagar en moneda propia.

El problema de la deuda en los países en vías de desarrollo se puede solventar de varias maneras. Primero, es importante asumir el tema de la deuda con responsabilidad. Es decir, no adquirir deuda como locos. Es importante dejar a un lado las motivaciones meramente políticas. Segundo, la deuda debe utilizarse solo para inversiones productivas. Utilizar ese dinero para fomentar industrias de alto valor agregado para no depender tanto de las materias primeras y los productos agrícolas. Tercero, hay que parar el gasto desenfrenado. Dejar de repartir dinero a la gente como si fuera el fin del mundo. Y combatir a capa y a espada la corrupción. Cuatro, crear mejores sistemas tributarios. O sea, recaudar impuestos de una manera más justa y eficiente. Quinto, la deuda se debe reestructurar. Hay que pedir mejores condiciones al prestamista. Estas son intereses más bajos y lapsos más largos. Y, en el caso de ser posible, recortes en el monto total. Después de todo, esta deuda la asumieron los irresponsables de los gobiernos anteriores. 

Ahora la gran pregunta: ¿Bitcoin solucionaría el problema de la deuda? Francamente, no lo creo. Porque este problema no se presenta solamente bajo un sistema de dinero fiduciario. Cuando se utilizaba el patrón oro o monedas de oro directamente, también se presentaba esta situación. Es más, las crisis por lo general eran más frecuentes y más pronunciadas. Entonces, contar con una moneda de suministro limitado no es una garantía. Las sociedades se endeudan desde tiempos muy remotos. Las deudas y la irresponsabilidad no van a terminar con Bitcoin. Bitcoin es un activo maravilloso. Pero no es una panacea. No es una pastillita mágica que nos curará de todos nuestros males. Me temo que el problema de la deuda se soluciona con inteligencia, sensatez y mucha responsabilidad. Virtudes sumamente raras en este mundo de hoy, pero, nos guste o no, son nuestra única salvación.