La volatilidad es como una espada de doble filo en los mercados financieros. Cuando sabemos hacia dónde va el mercado, es más fácil manejar los altibajos. Pero cuando todo es incierto, el miedo a perder dinero puede paralizarnos. La volatilidad está muy ligada al riesgo. Cuanto más volátil es un activo, más rápido puede cambiar su valor por los cambios en lo que piensan los inversores.

¿Qué es la volatilidad?

En términos simples, la volatilidad es una medida de cuán rápido y con qué frecuencia cambia el precio de un activo a lo largo del tiempo. Cuanto más grandes y frecuentes sean estos cambios, mayor será la volatilidad. Imagínate las montañas rusas: algunas son suaves y predecibles, mientras que otras son rápidas y llenas de giros inesperados. La volatilidad es como esa intensidad de los giros y vueltas en el mercado financiero.

Existen diferentes métodos para medir la volatilidad, pero uno de los más comunes es calcular la desviación estándar de los rendimientos de un activo durante un período determinado. Cuanto mayor sea la desviación estándar, mayor será la volatilidad.

Para fines prácticos, la mayoría de los inversores consideran los bonos del Tesoro de Estados Unidos como un activo muy seguro debido a su estabilidad. Por otro lado, el índice S&P 500 suele percibirse como un activo de riesgo moderado. Sin embargo, aunque es una practica común, es un error asumir que un activo con menor volatilidad que el S&P 500 es automáticamente más seguro. Es más una tendencia que una certeza. La volatilidad es solo uno de los muchos factores a considerar al evaluar el riesgo de una inversión.

Bitcoin, por ejemplo, puede tener una volatilidad menor en un momento dado que el S&P 500, pero esto no significa que sea una inversión más segura. Otros factores como la madurez del mercado, la regulación y la tecnología subyacente también influyen en el riesgo.

Al construir una cartera, los inversores deben evaluar cuidadosamente todas las opciones disponibles y considerar su tolerancia al riesgo, horizonte de inversión y objetivos financieros. Es fundamental no basar las decisiones de inversión únicamente en la volatilidad.

¿Qué causa la volatilidad?

La comunidad Bitcoin es muy activa en redes sociales y está compuesta principalmente por inversores individuales. Esto la hace susceptible a noticias y rumores que se viralizan rápidamente. Las noticias económicas, políticas y sociales pueden causar grandes cambios en los precios de Bitcoin, ya que afectan las emociones de los inversores y su confianza en la criptomoneda. 

Además, la cantidad de Bitcoin disponible para comprar o vender (liquidez) influye en la volatilidad: cuando hay poco Bitcoin disponible, incluso pequeñas transacciones pueden causar grandes cambios en el precio. Otros factores como el tipo de empresa o el uso de préstamos para invertir también pueden aumentar la volatilidad del mercado. 

En fin, la volatilidad del Bitcoin es influenciada por una combinación de factores, incluyendo el sentimiento del mercado, las noticias, la liquidez y las características específicas de este activo digital.

¿Por qué es importante la volatilidad?

La volatilidad es como una sube y baja en el mundo de las inversiones: puede llevarte a grandes alturas o a profundas caídas. Un activo volátil es como una moneda al aire: puede subir mucho o bajar mucho en poco tiempo. Esto significa que invertir en activos volátiles implica un mayor riesgo de perder dinero. Sin embargo, la misma volatilidad que puede generar pérdidas también puede ofrecer grandes ganancias. Por eso, los inversores suelen combinar activos volátiles con otros más estables para reducir el riesgo general de su cartera. Diversificar es clave para navegar las turbulencias del mercado.

Criptomonedas y volatilidad

Las criptomonedas, como Bitcoin y Ethereum, son conocidas por sus emocionantes, pero a veces impredecibles subidas y bajadas de precio. A diferencia de las monedas tradicionales, su valor puede cambiar drásticamente en cuestión de horas o incluso minutos. ¿Por qué son tan volátiles? Varios factores.

Primero, al ser relativamente nuevo, ese mercado no tiene las mismas reglas y estabilidad que los mercados de acciones o divisas, que llevan décadas operando. Con menos participantes y menos regulación, es más fácil que una pequeña cantidad de dinero mueva el mercado de manera significativa, causando grandes fluctuaciones en los precios.

Segundo, la liquidez se refiere a la facilidad con la que un activo puede comprarse o venderse. En los mercados de criptomonedas, especialmente en las menos populares, la liquidez puede ser baja. Esto significa que si quieres vender una gran cantidad de una criptomoneda, puede que no haya suficientes compradores dispuestos a pagar el precio que deseas. Al igual que tratar de vender una casa en un vecindario poco transitado, puede llevar tiempo y requerir que bajes el precio para encontrar un comprador.

Tercero, el miedo a perder dinero puede provocar ventas masivas y hacer que los precios caigan en picada. Las noticias, los rumores y los acontecimientos mundiales también pueden desencadenar reacciones emocionales en los inversores, lo que a su vez afecta los precios.

Cuarto, las criptomonedas están basadas en tecnología blockchain, que está en constante desarrollo. Las actualizaciones, mejoras y nuevos proyectos pueden generar mucha emoción y expectativa en el mercado. Cuando se lanza una nueva versión de una criptomoneda o se anuncia una nueva asociación, los inversores pueden reaccionar de manera exagerada, lo que provoca grandes movimientos de precios.

Por último, a diferencia de los mercados tradicionales, el mercado de criptomonedas está menos regulado. Esto significa que no hay las mismas protecciones para los inversores y que las prácticas fraudulentas son más comunes. La falta de regulación puede generar incertidumbre y desconfianza, lo que a su vez aumenta la volatilidad.

¿Qué significa esto para los inversores?

La alta volatilidad de las criptomonedas presenta tanto oportunidades como riesgos. Por un lado, ofrece la posibilidad de obtener ganancias significativas en un corto período de tiempo. Por otro lado, también implica un alto riesgo de perder dinero. Los inversores que deciden invertir en criptomonedas deben ser conscientes de esta volatilidad y estar dispuestos a aceptar las pérdidas potenciales.

La principal preocupación de los inversores radica en la alta volatilidad de Bitcoin, sumada a la incertidumbre actual sobre su trayectoria futura. La compleja y cambiante situación macroeconómica y geopolítica agrava esta inquietud. Muchos han adoptado una postura de esperar y ver. Lo que podría explicar, en parte, este comportamiento tan inusual de Bitcoin en la actualidad.

Aclaración: La información y/u opiniones emitidas en este artículo no representan necesariamente los puntos de vista o la línea editorial de Cointelegraph. La información aquí expuesta no debe ser tomada como consejo financiero o recomendación de inversión. Toda inversión y movimiento comercial implican riesgos y es responsabilidad de cada persona hacer su debida investigación antes de tomar una decisión de inversión.