El 2018 ha sido testigo de un aumento constante en el número de fabricantes de alimentos y minoristas que utilizan cadenas de bloques para mejorar sus operaciones. Desde el seguimiento de la calidad de los alimentos hasta la facilitación de las bolsas internacionales de granos, la tecnología blockchain ha estado apareciendo repetidamente en los últimos meses; y si bien muchas implementaciones de dicha tecnología se han realizado a modo de prueba, un número creciente se ha implementado de manera permanente.
Sin embargo, por más que ahora parezca que las cadenas de bloques se están convirtiendo en una característica familiar de la industria alimentaria, no son una solución infalible para cada problema que enfrenta. A pesar de que muchas blockchains proporcionarán un registro 'inmutable' y 'sin confianza' de la distribución de ciertos alimentos, esto no significa que no tenemos que confiar en las partes que primero registraron estos alimentos en éstas. Y de manera similar, a pesar de que multinacionales como Carrefour utilizan soluciones ofrecidas por IBM Food Trust, no usan blockchains en el sentido original del término.
Seguimiento y transparencia
En la gran mayoría de los casos, la tecnología de blockchain es utilizada por la industria alimentaria con fines de seguimiento, para que los clientes puedan estar seguros de que un artículo en particular es lo que dice que es. Más recientemente, la multinacional con sede en Francia Auchan reveló que implementaría permanentemente el seguimiento de alimentos basado en blockchain en cinco de los países en los que opera: Francia, Italia, Senegal, España y Portugal. Este anuncio se produjo tras una exitosa prueba de 18 meses en su sucursal de Vietnam, que ha estado utilizando el sistema de seguimiento junto con unas 6000 empresas.
El sistema de Auchan funciona registrando la información de un artículo en cada etapa de su distribución. Cuando, digamos, una zanahoria orgánica se extrae del suelo y se prepara para ser transportada desde su granja, se registra en la cadena de bloques de TE-FOOD, y cuando se envía a una planta de distribución, se puede verificar rápidamente contra la información ya registrada en esa blockchain, que es inmutable.
El gerente de la oficina de prensa de Auchan, François Cathalifaud, le dijo a Cointelegraph que tal tecnología blockchain le permitirá hacer que los participantes en sus cadenas de suministro sean más responsables por los datos que ingresan.
“Este es un punto clave de la cadena de bloques en un sector donde los datos son un recurso valioso. Como [un] minorista, no podemos pedirle a un productor o proveedor que nos proporcione la información sin devolución".
"Las tecnologías basadas en blockchain resolvieron ese problema principal", explica, ya que la cadena de bloques de TE-FOOD funciona exigiendo a los supermercados, por ejemplo, que transfieran tokens cuando quieran que sus proveedores muestren información relevante sobre la cadena de suministro. Esto incentiva a los proveedores no solo a producir dicha información, sino también a ser honestos, ya que de lo contrario perderían un flujo adicional de ingresos.
"Otro punto es también evitar la corrupción de datos que puede ocurrir durante un escándalo de alimentos (transparencia + seguridad)", agrega Cathalifaud. "Bueno, por fin, si un consumidor solicita información de trazabilidad, podemos proporcionarle información de trazabilidad en segundos en lugar de días con esa tecnología".
Dicha credibilidad es importante porque, según investigaciones recientes, los consumidores sospechan cada vez más de la industria alimentaria y recurren a productores y distribuidores de alimentos más éticos. En un estudio realizado en septiembre por el Food Marketing Institute de Virginia, se descubrió que el 75 por ciento de los compradores "cambiaría a una marca que proporcione información más detallada sobre el producto, más allá de lo que se proporciona en la etiqueta física". Los registros distribuidos son una fuente primordial de dicha información, y en la época donde cada vez más preocupados estamos por el origen de nuestros alimentos, cada vez más compañías buscan adoptar sistemas de seguimiento basados en blockchain.
En noviembre, el minorista multinacional Carrefour anunció que usaría la cadena de bloques de IBM Food Trust para rastrear pollos de corral en España, mientras que en Suiza, Gustav Gerig AG reveló que usaría la cadena de bloques de Ethereum para rastrear el atún. Y en el mismo mes, el gobierno de Corea del Sur anunció que comenzaría a rastrear la carne de res en enero, mientras que la cadena de ensaladas de Estados Unidos Sweetgreen dijo que había recaudado $200 millones en fondos para desarrollar un sistema de rastreo basado en blockchain para sus ingredientes.
Todos estos anuncios se hicieron en un solo mes, lo que demuestra la rapidez con que el impulso está creciendo detrás de blockchain como un medio para brindar mayor transparencia a la distribución de alimentos. Y antes de noviembre, otras organizaciones han descrito planes este año para el seguimiento basado en blockchain: Dairy Farmers of America, Albert Heijn, la cadena de supermercados más grande de los Países Bajos, el gobierno australiano, la Agencia de Normas Alimentarias del Reino Unido, Walmart y el gigante minorista chino JD.com.
Un número creciente de organizaciones están buscando formas de fortalecer sus reclamos de que están comprando sus productos de manera responsable. En otras palabras, la comida se está convirtiendo en un tema más ético y moralmente cargado cada día, por lo que la transparencia añadida y la irreversibilidad ofrecida por blockchain son tan atractivas.
Esto explicaría por qué blockchain ahora está siendo utilizada por ONG importantes como Oxfam, que anunció en noviembre que había lanzado un blockchain para rastrear el suministro de arroz en Camboya, donde los agricultores locales a menudo carecen de información para negociar adecuadamente sobre los precios.
Comercio y lealtad
Existe, entonces, una sensación cada vez más fuerte de que el seguimiento de los alimentos es un área donde blockchain y las criptomonedas tienen un atractivo genuino para las empresas (y los consumidores). Pero mientras que el rastreo de productos casi seguramente será el área principal en la que la tecnología blockchain contribuye a la industria de alimentos y bebidas de $5,6 billones, esta tecnología parece jugar un papel un poco más limitado en otras áreas.
Este octubre, los cuatro mayores productores agrícolas del mundo —Archer Daniels Midland Co., Bunge Ltd., Cargill Inc. y Louis Dreyfus Co.— formaron una alianza a través de la cual usarán la tecnología blockchain para automatizar el proceso de comercio de granos. Como dice el comunicado de prensa, "Eliminar ineficiencias conduciría a tiempos de procesamiento de documentos más cortos, tiempos de espera reducidos y una mejor visibilidad de contratación de extremo a extremo".
¿No completamente 'sin confianza'?
Sin embargo, si bien hay una gran demanda por parte de los distribuidores y productores de alimentos por blockchains que rastrean el suministro de alimentos, no implica que las blockchains ofrezcan un medio a prueba de fallas para demostrar que, por ejemplo, un "pollo orgánico" es realmente orgánico y que crearían redes de suministro de alimentos totalmente confiables.
Los registros iniciales pueden confundirse, la única forma de evitar que alguien registre falsamente un mango recién cultivado o pollo como orgánico es tener otro sistema o mecanismo de provisión de confianza en su lugar junto a un registro distribuido. Las grandes empresas como Carrefour, Auchan y Walmart sí tienen sistemas de este tipo, ya que han trabajado durante años con agricultores y proveedores conocidos con los que han establecido una relación mutua de confianza.
Además, incluso si una blockchain no puede garantizar la veracidad inicial de la información ingresada en ella, puede evitar que ocurra algo desfavorable en el futuro, como la adición de, digamos, ingredientes no orgánicos a un producto supuestamente orgánico.
De hecho, como destacó la Unión Nacional de Agricultores con sede en el Reino Unido en un estudio que encontró que el fraude alimentario le cuesta a Gran Bretaña alrededor de 12 mil millones de libras al año.
“Fraude alimentario significa la sustitución, adición, manipulación o tergiversación deliberada e intencional de alimentos, ingredientes o empaques en alguna etapa del ciclo de distribución del producto. También significa declaraciones falsas o engañosas sobre un producto para obtener ganancias económicas".
A juzgar por el informe, el fraude alimentario ocurre regularmente más allá del registro inicial de un producto. Y la transparencia e inmutabilidad provista por la cadena de bloques podría jugar un papel importante en la reducción de su alto costo, incluso si no es una cura milagrosa.