SWIFT, esa red bancaria súper importante que conecta a casi todos los bancos del mundo, se está preparando para darle un gran abrazo a las criptomonedas y los activos digitales.

A partir del próximo año, SWIFT comenzará a hacer pruebas en vivo con transacciones de activos tokenizados y monedas digitales. Aunque aún no se conocen todos los detalles, es probable que pronto veamos cómo la tecnología blockchain se integra de manera más fluida en el sistema financiero tradicional. ¡Y eso es una gran noticia!

¿Por qué todo este revuelo? Bueno, imagina poder comprar acciones o bonos de una empresa de forma instantánea y sin tanto papeleo. ¡Eso es lo que prometen los activos tokenizados! Al representar esos activos como tokens en una blockchain, las transacciones se vuelven mucho más rápidas y baratas.

Pero no solo SWIFT está metida en este juego. Casi todos los bancos centrales del mundo están desarrollando sus propias monedas digitales, las famosas CBDC. La idea es tener una versión digital del dinero que conocemos, pero con todas las ventajas de la tecnología blockchain.

Ahora, ¿qué significa todo esto para ti y para mí? Pues que estamos viviendo un momento histórico. La forma en que entendemos el dinero y las inversiones está cambiando radicalmente. Y si bien todavía hay muchos obstáculos por superar, como la fragmentación del mercado y la falta de estándares claros, lo cierto es que el futuro de las finanzas digitales se ve cada vez más prometedor.

SWIFT está dando un paso gigante hacia la adopción masiva los activos digitales. Y aunque todavía queda mucho por hacer, lo importante es que las cosas se están moviendo en la dirección correcta. ¡Así que prepárate para un futuro financiero más rápido, más eficiente y más emocionante!

SWIFT: El WhatsApp de los Bancos... pero más serio

Imagínate que SWIFT es como el WhatsApp de los bancos, pero en lugar de enviar memes y stickers, se usan para mover billones de dólares alrededor del mundo. Es la red que conecta a casi todos los bancos y permite que el dinero viaje de un rincón a otro del planeta.

Sin SWIFT, hacer una transferencia internacional sería como intentar enviar un mensaje en una botella. Sería lento, ineficiente y muy poco seguro. SWIFT ha sido como el pegamento que ha unido al sistema financiero global durante décadas.

Pero claro, como todo en la vida, SWIFT también tiene sus luces y sus sombras. Por un lado, es un estándar global que facilita muchísimo las transacciones internacionales. Pero, por otro, es un sistema bastante centralizado, lo que significa que si algo le pasa, el sistema financiero mundial podría sufrir un buen susto. Además, al ser tan grande y establecido, a veces le cuesta adaptarse a los cambios y a las nuevas tecnologías.

SWIFT: ¿Un gigante con los pies de barro?

Obviamente, no todo es color de rosa. SWIFT tiene sus detractores. Muchos dicen que es demasiado lento, demasiado caro y demasiado vulnerable a los ciberataques. Imaginate que SWIFT es como un viejo barco de vapor en un océano lleno de lanchas rápidas y modernas.

SWIFT es un poco lento. Aunque ha mejorado mucho, sigue siendo más lento que las nuevas tecnologías como el blockchain. Imagínate esperar días para que te llegue una transferencia cuando con otras opciones puede ser instantánea.

SWIFT es un poco caro. Las tarifas que cobra SWIFT pueden ser bastante altas, especialmente para transferencias pequeñas.

SWIFT es un blanco fácil. Al ser tan importante, SWIFT es como una caja fuerte llena de dinero con una gran señal que dice "róbame". Los hackers lo tienen en la mira.

SWIFT no es muy transparente. A veces parece que SWIFT esconde más de lo que revela. Mucha gente se pregunta cuánto cobra realmente y cómo utiliza ese dinero.

SWIFT es como un elefante tratando de bailar ballet. Le cuesta mucho cambiar y adaptarse a las nuevas tecnologías, como las criptomonedas.

Ahora bien, SWIFT también ha sido objeto de críticas recurrentes por su papel en la aplicación de sanciones económicas. ¿Por qué? Porque esta red, diseñada para facilitar la comunicación entre bancos, se ha convertido en una herramienta geopolítica.

Cuando un país es sancionado, una de las primeras medidas es desconectarlo de SWIFT. Esto significa que sus bancos quedan aislados del sistema financiero global, dificultando enormemente las operaciones comerciales y, en última instancia, afectando a su economía y a su población.

Estados Unidos, como principal potencia económica, ha ejercido una influencia considerable sobre SWIFT, utilizando la red como un arma política para presionar a otros países. La justificación suele ser la lucha contra el terrorismo o la proliferación de armas, pero muchos críticos argumentan que esto convierte a SWIFT en un instrumento de poder, más que en un servicio neutral.

Las críticas a esta práctica son contundentes. Se señala que utilizar SWIFT para aplicar sanciones puede tener efectos humanitarios devastadores, al dificultar el acceso a alimentos, medicinas y otros bienes esenciales. Además, se cuestiona la neutralidad de una red que, en lugar de facilitar las transacciones, se utiliza para imponer castigos.

En definitiva, el debate sobre el papel de SWIFT en la geopolítica es complejo. Si bien es una herramienta indispensable para el sistema financiero global, su uso como arma política plantea serias interrogantes sobre su neutralidad y los posibles efectos colaterales de estas medidas.

¿Qué está haciendo SWIFT para no quedarse atrás?

Bueno, está intentando adaptarse a los nuevos tiempos. Está invirtiendo en nuevas tecnologías, como la blockchain, para hacer sus sistemas más eficientes y seguros. También está trabajando para integrar las criptomonedas en su plataforma, porque sabe que el futuro del dinero es digital.

SWIFT es un gigante que lleva décadas dominando el mercado, pero que ahora se encuentra en un punto de inflexión. Tiene que decidir si quiere seguir siendo el rey de las transacciones internacionales o si prefiere quedarse en el pasado. Y, al parecer, ha escogido la innovación. Pero gradualmente. Eso no va a solucionar todos los problemas del sistema SWIFT, pero sí mejorará en algunas áreas.

Conclusión

SWIFT está haciendo una apuesta arriesgada, pero necesaria. Está diciendo: "Si no puedo vencerlos, únamelos". Y esto abre un montón de preguntas interesantes sobre el futuro de las finanzas. ¿Será el principio del fin para los bancos tradicionales? ¿O será el comienzo de una nueva era en la que lo viejo y lo nuevo convivirán en armonía?

Aclaración: La información y/u opiniones emitidas en este artículo no representan necesariamente los puntos de vista o la línea editorial de Cointelegraph. La información aquí expuesta no debe ser tomada como consejo financiero o recomendación de inversión. Toda inversión y movimiento comercial implican riesgos y es responsabilidad de cada persona hacer su debida investigación antes de tomar una decisión de inversión.