Una diapositiva filtrada muestra que Goldman Sachs, el quinto banco más grande de Estados Unidos, no cree que Bitcoin es una clase de activo. Bueno, al menos un equipo dentro de Goldman en este momento no cree que es un activo recomendable para sus clientes. Ellos presentaron sus argumentos. E hicieron sus recomendaciones en una teleconferencia sobre el panorama económico de los Estados Unidos. El “desprecio” no cayó muy bien en la criptoesfera. Al parecer, no manejamos muy bien los rechazos. La reina del carnaval nos dijo que no. Y nosotros no pudimos hacer algo mejor que tomar el micrófono y atacarla con descalificativos. 

Ellos han expuesto sus argumentos. Y no podemos decir que sean del todo falsos. Bitcoin no genera flujos de ingresos como las acciones o los bonos. Cierto. Bitcoin es un valor de alta volatilidad. Es un activo esencialmente especulativo que su precio depende principalmente de lo que alguien más está dispuesto a pagar por él. Y su correlación con los otros mercados no está muy clara. Cierto. La postura de Goldman Sachs es ciertamente anticuada, pero no es el fin del mundo. Ellos están en su derecho de opinar. Sin embargo, la reacción de la comunidad cripto fue como si un terraplanista fuera escogido como director de la NASA. La histeria total. 

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Uno de los más ofendidos con el desprecio de la reina del carnaval y su gran “no” ha sido uno de los gemelos Winklevoss que llevó su despecho y resentimiento a criptotwitter. “¿Qué te fumaste?” –le dijo a la chica con su corazón en pedazos. Pero Cameron no fue el único en tomar este camino. Aquí muchos se unieron a la indignación y lanzaron sus piedras. Parece que mientras más extremos somos más puros. Y que debemos enfrentar con ferocidad a todos los que nos contradigan. Bitcoin es la nueva monedita de oro de la cuadra y quien no la quiera está condenado. ¿En serio?

Hay distintas formas de reaccionar ante un desaire. Podemos actuar como un mal perdedor. Es decir, podemos culpar a todos (menos a nosotros) y montar el gran show. O, podemos tomar la actitud del caballero. Asumir el rechazo con respeto y dignidad. Ojo, quien nos rechaza puede estar equivocado. Pero no hay necesidad de montar un show. El mejor camino es demostrar el error con hechos. Hay que dejar que Bitcoin hablar por sí solo. El activo es bueno y superará los desafíos del tiempo. ¿Dónde estará Bitcoin en 10 años? ¿En 20 años? Que Bitcoin hable por nosotros. 

Nuestra hipersensibilidad ante las críticas y los rechazos es clara señal de inmadurez. Bitcoin es el nuevo chico de la escuela. Es algo sumamente innovador y no podemos esperar la popularidad instantánea. La aceptación es un proceso lento y largo. Algunas instituciones no están recomendando a Bitcoin, pero otras sí. Incluso Goldman Sachs no cuenta con una posición homogénea al respecto en todos sus departamentos. Los bancos tienen muchos equipos y no todos manejan los mismos criterios. Bien sabemos que Goldman ha estado involucrado con proyectos blockchain en el pasado. Y ese mismo equipo que hoy no recomienda a Bitcoin puede hacerlo en el futuro. Wall Street es una jungla de recomendaciones que cambian constantemente. Hoy algo es triple A y mañana es triple C. Y viceversa. No es el fin del mundo. 

También debemos reconocer que hay distintos inversores con diferentes filosofías. En el mundo de las inversiones, también es válido la subjetividad. En otras palabras, los gustos y los caprichos son válidos. Al fin y al cabo, la gente invierte en lo que quiere. Hay muchos en el mundo de las inversiones que no les gusta invertir en metales o en commodities, por ejemplo. Hay otros que no invierten en nuevas tecnologías o en proyectos relativamente nuevos. En Wall Street hay de todo. Y está bien. 

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A muchos no les gusta invertir en oro, por ejemplo, porque el oro es un activo esencialmente especulativo. Eso quiere decir que no genera flujos de ingresos como las acciones o los bonos; y su precio depende principalmente de lo que alguien está dispuesto a pagar por él. Bueno, no podemos negar que una barra de oro hoy es una barra de oro en 100 años. Sin embargo, una granja es una granja hoy y una granja en 100 años, más todos los ingresos que ha producido en ese lapso. Existen inversores que prefieren invertir en activos productivos que generen ingresos pasivos. Y hay otros que no tienen problemas con activos que solo aumentan de precio debido a la creciente demanda. No hay razón para ofenderse por eso. La gente tiene sus preferencias y está bien. 

Por supuesto que es difícil colocar a Bitcoin en una categoría. ¿Es una acción? ¿Es un bono? ¿Es una moneda? ¿Es un commodity? Las monedas no tienen valor de uso, solo valor de intercambio. Entonces, Bitcoin podría ser una moneda. Sin embargo, de ser una moneda es una muy atípica. En primer lugar, es una iniciativa privada. La mayoría de las monedas son proyectos estatales. Por otro lado, es una iniciativa privada descentralizada. Es decir, no es la moneda de un banco o una corporación. Además, cuenta con un suministro fijo dentro de un mercado joven y creciente. Eso le aporta una volatilidad muy inusual para una moneda. Esto es más común en un coleccionable. Las obras de arte, los artículos de colección, las antigüedades, y los diamantes presentan estas características. 

Debido a las dificultades para clasificar a Bitcoin, en muchas regulaciones, se ha escogido un término mucho más ambiguo: commodity. Commodity o mercancía. Eso es algo como decir: cualquier cosa fungible, con la demanda de un mercado establecido. En esta categoría se incluyen muchas cosas: El petróleo, el oro, la plata, el café, el jugo de naranja y el cacao, entre otros. Aquí caemos en el mismo dilema anterior. Si Bitcoin es un commodity es un commodity muy atípico. Porque las mercancías suelen tener valor de uso. Existe una industria que las utiliza como materias primas. Su demanda proviene de una necesidad. Su utilidad física o estética les da su valor. El oro, por ejemplo, es muy usado en la joyería y en el sector manufacturero. El petróleo es energía. Y los alimentos solventan una necesidad humana básica. Bitcoin solo tiene valor monetario. 

Bitcoin es un objeto digital muy particular. No es una moneda como el dólar o el euro, pero tampoco es un commodity como el petróleo o el café. En esta discusión en torno a Bitcoin y Goldman Sachs, me temo a que tomaré una postura intermedia. No iría tan lejos como para decir que Bitcoin no es una clase de activo (Asset class). Pero sí pienso que Bitcoin es un nuevo asset class en una categoría aparte. En este sentido, Goldman Sachs ha tomado una postura muy anticuada al simplemente limitarse a las definiciones tradicionales. 

Del mismo modo, considero que su recomendación de no invertir en Bitcoin es sumamente conservadora. Si bien es cierto que Bitcoin es un activo que implica un riesgo, descartarlo del todo es algo excesivo. Muchas instituciones están manejando la opción del 1% del portafolio. Pero promover un 0% absoluto me parece exagerado. Y no me sorprendería que en el futuro cambien de opinión.  

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Sin embargo, también pienso que muchos en la comunidad cripto sobrereaccionaron ridículamente. Se tomó la actitud totalitaria de todo o nada como los berrinches de un niño mimado. Algo así como que si Goldman me desdice entonces es que son unos patéticos. Si compramos un Bitcoin hoy, en 10 años todavía tenemos un Bitcoin. ¿Acaso es falso? ¿Acaso el precio de nuestro “oro digital” no depende de la demanda? Ok. Goldman no recomendó a Bitcoin. No es un mal de morir. ¡Supérenlo! Hay más chicas en este baile. Si una te rechaza, se traga grueso y la vida sigue. Habría otras que sí nos valoren. 

Los gemelos Winklevoss, hasta hace poco, estaban celebrado con bombos y platillos su nueva alianza con JPMorgan. Ellos mismas han liderado la campaña “Cripto necesita reglas”. Todas sabemos que quieren atraer a los bancos y al capital de las grandes instituciones de Wall Street. 

Pero, ahora, debido a una teleconferencia desfavorable, comenzaron con la narrativa anti banco y antisistema que ellos en realidad no practican. ¡Por favor! A otro perro con ese hueso. En fin, ya los veremos abrazaditos con la gente de Goldman Sachs en el futuro. Cuando la reina del carnaval les guiña el ojo, se dejarán de descalificativos. La guerra que iniciaron en twitter fue solo el show de un corazón herido.