Byte Power Group (BPG), la empresa australiana que apunta a lanzar el primer intercambio de criptomonedas del país con un ICO, respondió a la presión regulatoria con nueva información sobre sus planes el miércoles 5 de septiembre.

En un comunicado a la Bolsa de Valores de Australia (ASX), BPG abordó las preocupaciones que el regulador planteó el mes pasado a medida que los detalles de la recaudación de fondos se hicieron públicos.

Desde entonces, BPG comenzó a vender sus tokens BPX, con el objetivo de recaudar $15 millones para construir el intercambio, con lo cual los usuarios podrán usar los tokens para pagar tarifas de una manera similar a la del compañero Binance.

El 1 de agosto, ASX envió correspondencia a los ejecutivos con consultas sobre diversos aspectos de sus operaciones futuras, incluyendo si los tokens BPX constituían valores según la legislación australiana.

Basado en el "asesoramiento legal" que obtuvo, BPG respondió el miércoles que los tokens "no son productos financieros". En una declaración que aborda un total de 17 consultas, la compañía escribe:

"La oferta de tokens BPX no constituye una oferta para emitir uno o más derivados [...] de valores o cualquier otro tipo de producto financiero".

Las respuestas también incluyeron el reconocimiento de los requisitos de BPG para registrarse como autoridad informante en el Centro de informes e informes de transacciones australianas (AUSTRAC), así como adoptar un marco contra el lavado de dinero (AML) y cumplir con el know-your-customer (KYC) estatutos.

Australia ha sido tradicionalmente una jurisdicción problemática para las empresas de criptomonedas debido a un escenario regulatorio turbulento, que muchos consideran injustamente sesgado en contra de sus intereses en términos de impuestos.

No obstante, este año, varios operadores de intercambio internacional han invertido en el mercado nacional, incluida la china Huobi en julio.