Mucho se habla del futuro de Internet. Me refiero al siguiente paso. Lo próximo. El tema es sumamente importante para el inversor, porque las compañías siempre están haciendo promesas para recaudar capitales. En el campo de la tecnología, el primero en llegar obtiene las mejores recompensas. Eso nos obliga a anticiparnos. En cierto aspecto, hay que ser una especie de adivino para poder conocer el futuro. Por otro lado, también es cuestión de identificar el liderazgo que impulsa las tendencias. Al parecer, lo siguiente es el metaverso. Y las Big Tech seguirán siendo los guardianes.

Apple y Google son los porteros del ciberespacio de hoy. En la actualidad, todo gira en torno a los teléfonos inteligentes (smartphones). Y todo debe pasar primero por el peaje de Apple o Google. Pareciera que todos somos inquilinos. Se podría decir que el producto es Facebook (ahora Meta), Youtube, Twitter, Netflix y otros. Pero Apple y Google tienen las llaves para llegar al producto. Los usuarios buscan a los demás usuarios. Lo que implica que tienden a concretarse en un solo sitio. Esto nos obliga a depender de los gigantes tecnológicos. En otras palabras, si no aparece en Google, Facebook, Twitter, Youtube o Instagram, no existe.

El hardware es una de las piezas claves del rompecabezas. Apple lo comprende. Google lo comprende. Facebook (ahora Meta) ya lo está comenzando a comprender. Ahora, con todo este asunto del metaverso, lo que en realidad se quiere es construir un nuevo mundo con unos nuevos porteros. Por ende, ya comenzó la carrera del hardware. La carrera de los “VR headsets”. Los “lentes”. En 18 meses, se han vendido más de 10 millones del Meta Quest 2. Y Microsoft está comercializando su HoloLens 2. Como respuesta, pronto tendremos la propuesta de Apple y la propuesta de Google. El planteamiento es iniciar una nueva revolución “más grande que la de los teléfonos inteligentes”.

En un primer momento, estos lentes son las ventanas a una realidad virtual. Todo parece indicar que la compra del primer lente es el comienzo de la aventura. Se podría asumir que cada usuario entra en una familia determinada con esta primera decisión. Ya Meta, por ejemplo, ya tiene su propia tienda de aplicaciones. Y su modelo de negocios seguirá siendo uno centrado en la publicidad y los anuncios. No hay que ser adivino para saber que el lente de Apple mantendrá a sus usuarios en un cerco. Y Google hará lo mismo. La venta de los lentes será el campo de batalla por el control del metaverso.

Claro que nos encontramos en una fase muy temprana. En esta etapa, uno podría pensar que se trata simplemente de accesorios. O sea, un juguete más. En consecuencia, nada del otro mundo. Pero el deseo de entrar en una guerra a muerte con los porteros actuales de Internet es simplemente demasiado grande. Al principio, estos lentes seguramente se limitarán a la realidad virtual. Pero, debido a las presiones de la competencia, con toda probabilidad, más adelante, la creatividad no conocerá límites. Me refiero, por supuesto, a dispositivos con distintas capacidades en lo corresponde a la Realidad Virtual (VR) y a la Realidad Aumentada (AR).

Al parecer, el futuro de Internet consiste en la fusión de dos realidades. El mundo digital se irá pareciendo cada vez más al mundo real. Y el mundo real se irá pareciendo cada vez más al mundo digital. El hardware seguirá jugando un rol de suma importante. Las Big Tech seguirán teniendo todas las llaves. Y los demás nos limitaremos a ser los usuarios de toda esa infraestructura.

Ahora bien, tomé mi teléfono inteligente con aplicaciones bajadas en la Tienda Google. Y escuchó a un youtuber, con miles de seguidores en Twitter, diciéndome que el futuro de Internet es totalmente descentralizado y que el metaverso de Mark Zuckerberg es una completa estafa. No puedo evitar pensar que cada banda está vendiendo su visión. La derecha vende una utopía libertaria. Y la izquierda vende una utopía socialista. La utopía libertaria basada en tecnología blockchain. Y la utopía socialista basada en Inteligencia Artificial (AI). El usuario en las redes sociales normalmente opina desde la ideología. En la mayoría de los casos, opina con las vísceras. En una sociedad tan fragmentada y polarizada como la actual, cada nicho crea su propia narrativa. Nicho contra nicho en una guerra sin cesar. 

El futuro, por supuesto, no se construye con las aspiraciones ideológicas de pequeñas minorías. Se construye con las acciones de todos. El resultado suele ser plural y mixto. Las utopías son perfectas únicamente en la imaginación. En la imaginación, todo es bello y posible. La realidad suele ser más fea, más contradictoria y menos total. Me parece que tendremos un futuro mezclado. Proyectos descentralizados. Proyectos centralizados. Proyectos mixtos. Y, seguramente, seguiremos siendo contradicciones ambulantes.

Asumo que en el futuro muchos seguirán bajando aplicaciones en la Tienda de una Big Tech. Cada vez más gente usará cripto, comprará NFTs y, por supuesto, se seguirá hablando sobre conspiradores y utopías en Twitter. Todo esto, seguramente, ocurrirá mientras se compran lentes de realidad virtual en Amazon con una tarjeta de crédito. En lo personal, me cuesta mucho trabajo visualizar la victoria total de una única narrativa sobre todas las demás.

¿Somos idealistas o somos inversores? El idealista se plantea un ideal y lo promueve a toda costa. El inversor invierte capital para crecer financieramente. El idealista habla del futuro con la emoción de un militante. El inversor busca oportunidades, tendencias, y potencial con la mente de un pragmático. ¿El metaverso? ¿Cómo será? Bueno, aún no lo sabemos a ciencia cierta. Pero sabemos que estamos en su etapa temprana.

Las Big Tech están invirtiendo muchísimo dinero en el metaverso. Lo que implica que la demanda por proyectos relacionados será muy alta. No hay manera de saber cuáles serán los mejores proyectos en el futuro. Pero podemos asumir que los proyectos de mayor crecimiento hoy tendrán las mayores oportunidades mañana. Ahí podemos poner nuestra inversión. Obviamente, es muy difícil acertar en todos los detalles. Con toda probabilidad, las cosas no saldrán exactamente como las esperamos. Sin embargo, podemos hacer suposiciones. Yo diría que un buen comienzo sería seguir muy de cerca la venta de lentes. El comienzo nos puede revelar muchas cosas sobre el final.

 Aclaración: La información y/u opiniones emitidas en este artículo no representan necesariamente los puntos de vista o la línea editorial de Cointelegraph. La información aquí expuesta no debe ser tomada como consejo financiero o recomendación de inversión. Toda inversión y movimiento comercial implican riesgos y es responsabilidad de cada persona hacer su debida investigación antes de tomar una decisión de inversión.

 

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