La cadena estatal rusa de televisión Russia Today acusó este lunes al gobierno del Reino Unido de censura luego de que el banco con el que operaba la señal, NatWest, le comunicó que cerrará sus cuentas bancarias. “¡Viva la libertad de expresión!”, tuiteó sarcásticamente la directora de la cadena, Margarita Simonyan.

La emisora rusa, utilizada como plataforma de propaganda política del Kremlin, apuntó contra el Tesoro británico al que acusó de estar detrás de la decisión. Simonyan vinculó el cierre de las cuentas “con nuevas sanciones por parte de Estados Unidos y el Reino Unido, que podrían ser anunciadas próximamente”. NatWest explicó en una carta publicada por Russia Today que la “decisión es definitiva” y no estaba sujeta discusión.

Tony Gallipi, CEO de Bitpay, una pasarela de pagos con Bitcoin, vió en la decisión del NatWest una oportunidad para sumar para a Russia Today a su cartera de clientes y promover la adopción de la criptomoneda. En un tuit le ofreció a Simonyan utilizar los servicios de su compañía para reemplazar al banco británico. Aún no obtuvo respuesta, o por lo menos no fue hecha pública.

El caso de la cadena rusa es anecdótico y no está claro que estemos ante un clásico caso de censura. El banco NatWest puede decidir con quien hacer negocios y no está obligado a tener como cliente a Russia Today. Sin embargo, la compañía matriz del NatWest, el Royal Bank of Scotland, tiene como accionista mayoritario al gobierno británico, lo que agrega un matiz político a la situación. Lo cierto es que no podemos saber si la decisión fue meramente empresarial, o se trata de una decisión tomada desde el Tesoro por motivos políticos.

Más allá de las particularidades del caso, esta situación es un recordatorio de como Bitcoin, gracias a su carácter descentralizado, funciona como salvaguardia ante uno de los medios a los que recurren los gobiernos para suprimir la disidencia: la censura financiera.

El caso de Wikileaks probablemente sea el más conocido. En diciembre de 2010 el procesador de pagos Paypal, Visa y Mastercard terminaron su relación con Wikileaks, que utilizaba esos servicios para recibir donaciones. Un vicepresidente de Paypal confirmó que la decisión se tomó luego de que el Departamento de Estado de Estados Unidos le envió una carta a la organización liderada por Julian Assange informandóle que las actividades del sitio web eran “ilegales”.  Ante el cerco financiero, Wikileaks recurrió a bitcoin para sortear la censura.

La incipiente industria de la marihuana legal en Estado Unidos también está familiarizada con la censura financiera. En Colorado, Oregon o Washington, donde la venta de cannabis para uso medicinal y recreativo es completamente legal, las empresas vinculadas con el negocio verde tienen dificultades para abrir cuentas en la mayoría de los bancos y se manejan principalmente en efectivo. Los bancos no quieren quedar pegados a esta industria porque a nivel federal, todavía, se trata de un negocio ilegal y la consideran de alto riesgo.

Esta situación llevó a muchos a predecir una historia de amor entre la criptomoneda y la planta. Bitcoin tiene el potencial de el vacío que deja la banca tradicional y satisfacer la demanda de cientos de empresas del sector que son rechazadas del sistema financiero tradicional. Sin embargo, los emprendedores cannábicos nunca estuvieron convencidos. Creen que de adoptar Bitcoin llamarían una mayor atención del gobierno y no sería buena para el negocio.

“Tienes una industria del mercado gris en el cannabis y la combinas con la industria del mercado gris de bitcoin. Creo que uno más uno es igual a menos uno. No me parece que sea la combinación correcta si nuestro objetivo es construir una industria responsable, sostenible y estable”, dijo Patrick Rea, cofundador de CanopyBuilder, una incubadora empresarial de la industria de la marihuana.

 

Resistente a la censura

Bitcoin es una vía de escape ante la censura financiera. A diferencia de lo que ocurre en el sector bancario tradicional, para utilizar Bitcoin no hace falta pedir permiso. No hay que contar con la aprobación de ninguna entidad financiera, ni ningún gobierno puede ordenar el congelamiento, confiscación o cierre de cuentas. Permite saltar uno de los mecanismos de control que utilizan los gobiernos para restringir derechos como la libertad de expresión y la libertad de asociación.

Mientras tanto, los gobiernos anhelan una economía más centralizada. El actual avance contra el dinero en efectivo es una prueba de ello. El lavado de dinero, el terrorismo y el narcotráfico figuran como las principales excusas de los Estados para restringir cada vez más el uso del antiguo sistema descentralizado y anónimo que utilizamos hace siglos: el efectivo. A medida que pase el tiempo y se intensifique la presión sobre el efectivo las ventajas del Bitcoin serán más evidentes y fáciles de entender para una gran mayoría.