La capitalización de mercado de Bitcoin (BTC)  es actualmente  de USD 200 mil millones con un volumen negociado en las últimas 24 horas de USD 3.4 mil millones. El precio en los mercados spot se han disparado un 20.91% la última semana para cotizarse alrededor de los USD 11.000. Hasta ahora Bitcoin ocupa el tercer puesto en términos de rendimientos anuales con un +46%, justo por debajo de Bitcoin Satoshi Vision (BSV) con +107% y Ethereum (ETH) +140%. Aun con un aumento sustancialmente importante en los precios BTC, este todavía se cotiza 45.99% por debajo de sus máximos históricos registrados a finales del 2017.

Desde el jueves negro, cuando los precios alcanzaron mínimos anuales, hasta mediados de abril, la volatilidad histórica de Bitcoin experimentó su mayor incremento desde que se tiene registro. A comienzos de mayo, cuando la explosividad de los precios comenzó a disminuir los niveles de volatilidad, se desplomaron a puntos vistos en periodos acumulativos como los del 2016 y 2018, estos periodos suelen estar marcados por fluctuaciones mínimas en el precio dentro de rangos específicos.

Sin embargo, desde hace algunos días ese patrón comenzó a cambiar dando paso a una carga de volatilidad con máximos más altos, lo que a corto plazo es bastante alcista. De mantenerse este optimismo en los mercados (y no solo nos limitamos al criptográfico) es de preverse que los niveles de volatilidad sigan creciendo, lo que traerá consigo movimientos de precios más violentos.

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Esas mismas expectativas de crecimiento a largo plazo expusieron dos indicadores fundamentales para pronosticar precios más altos en los próximos meses. El primero radica en un incremento en los volúmenes de los futuros de Bitcoin, los cuales alcanzaron máximos mensuales. Desde hace dos años una gran parte del volumen de BTC se ha trasladado a los futuros, esto ligado principalmente a mejores condiciones de negociación para los operadores, así como también grandes márgenes de apalancamiento. Un incremento en los volúmenes comerciales en concordancia con precios podrían ser la primera señal de un mercado alcista más amplio.

   

La segunda razón proviene del fuerte crecimiento del interés abierto (OI por sus siglas en inglés) en mercados principalmente institucionales (CME y Bakkt). Para los más nuevos de la casa, el interés abierto es el número de contratos o el monto equivalente a estos que representa las operaciones abiertas dentro de un mercado en específico. Para el 20 de julio el OI en el CME era de unos USD 372 millones, hoy es de USD 481 millones lo que representa un incremento del 30%. Tal aumento puede deberse a que los operadores institucionales están abriendo una mayor cantidad de contratos a la expectativa de niveles de volatilidad altos en las semanas venideras.

En el lado de la red, las transacciones en la cadena por día (línea, gráfico a continuación) tuvieron una fuerte caída a fines de marzo, pero han comenzado a aumentar nuevamente. Los valores promedio de las transacciones en USD (relleno, gráfico a continuación) han oscilado entre USD 5.000 y USD 10.000 durante el año pasado. A pesar de las fuerte variaciones en las transacciones, las comisiones por transacción y las transacciones pendientes se han mantenido relativamente bajas, lo que sugiere que las últimas soluciones para la escalabilidad de Bitcoin como lo son segwit han digerido de mejor forma una carga importante de estrés en la red.

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Si bien las métricas de la cadena no sugieren nada fuera de lo normal, los balances de Bitcoin entre los principales exchange si pudieran marcar una diferencia interesante en cómo vemos a BTC a mediano plazo. Una vez ocurrido el colapso de los precios a mediados de marzo los balances de Bitcoin han ido cayendo poco a poco, siendo estos últimos 3 meses donde esos valores se han precipitado con mayor rapidez.

Un descenso en la oferta de Bitcoin entre lo exchange nos dice que los operadores pudiesen estar acumulando más el activo en virtud de venderlo a precios mejores en el futuro, como es de esperarse las grandes compras de Bitcoin no suelen mantenerse mucho tiempo dentro de los intercambios por lo que son trasladados a carteras frías o cuentas de custodia. Es bastante común que mientras los precios crecen exponencialmente los balances de los intercambios crezcan a medida que los operadores comienzan a depositar sus Bitcoins para vender sus posiciones.

 

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Otras de las métricas que alentó nuestra teoría alcista fueron la de Coin Days Destroyed (CDD) esta se calcula tomando la cantidad de monedas en una transacción y multiplicándola por la cantidad de días que han pasado desde que esas monedas se gastaron por última vez. En resumidas cuentas, la métrica mide el volumen de transacción basándose en el peso de las monedas movidas por última vez. Como se aprecia en la gráfica, los picos en los CDD han estado ligados a fuertes periodos de ventas en los precios de Bitcoin, tanto en diciembre del 2018 como en septiembre del 2019 los precios abajo dieron niveles altos de monedas destruidas. A lo largo del 2020 los CDD no se han manifestado en una gran magnitud, lo que nos hace creer que los tenedores de BTC no están interesados en quemar (mover) sus activos para vender.

Con ayuda del análisis técnico hemos podido trazar una hoja de ruta para los futuros movimientos del mercado. A medida que una recuperación continúa manifestándose después de la caída significativa del 12 de marzo, los indicadores técnicos se han tornado más alcistas.

Los promedios móviles exponenciales de 50 días (EMA) y 200 días suelen ser una prueba de fuego para determinar la tendencia de un activo. En el caso de Bitcoin, el 14 de marzo el EMA de 200 días se cruzó por encima del EMA de 50 marcando el fin de la tendencia alcista y el inicio de una tendencia bajista, a esto se le conoce como la cruz de la muerte. El 20 de mayo el EMA de 50 días se cruzó por encima del EMA de 200 dando paso a la cruz de oro y el comienzo de una nueva tendencia alcista. A lo largo de un ciclo de precio de BTC tanto la EMA de 200 como la de 50 han servido en oportunidades pasadas como soportes y resistencias claves, así que cualquier retroceso a corto plazo encontraría base en los USD 9.373 (EMA 50) y USD 8.788 (EMA 200).

En el caso del índice de fuerza relativa (RSI) los valores nos señalan precios extremadamente sobrecomprados que alcanzan el nivel 81, si se compara el estado actual del RSI en perspectiva con los niveles pasados encontraremos que el precio siempre se ha ubicado en lo top de un movimiento. Para entrar en contexto, desde octubre del 2017 el RSI solo ha estado 9 veces por encima del nivel 80, una vez alcanzado ese punto, los precios suelen contratarse para reponer la escasez de la demanda, esto se ha cumplido sin excepción.

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En cuanto a la nube Ichimoku, hay cuatro métricas clave; el precio actual en relación con la Nube, el color de la Nube (gris para bajista, azul para alcista), la cruz Tenkan (línea verde) y Kijun (línea azul), del intervalo de retraso (línea rosada). La mejor entrada siempre ocurre cuando la mayoría de las señales cambian de bajista a alcista, o viceversa.

En el gráfico diario, las métricas de la nube con las configuraciones default son alcistas: el precio está por encima de la Nube, la Nube es alcista, la cruz TK es alcista, y el intervalo de retraso está por encima de la nube y el precio. Una vez el precio salió de la nube el 22 de julio, las señales del ichimoku mostraban las intenciones alcistas por parte de Bitcoin.

Una vez roto el rango de los USD 9.400 los precios se comenzaron a mover con un impulso tremendo, esto se detalla por la inclinación de casi 90 grados por parte del Tenkan y el Kijun. Cualquier buena oportunidad para ingresar al mercado vendrá acompañada de un acercamiento entre el precio y las líneas TK, las cuales rondan los USD 10.000 y USD 10.200.

Los puntos de vista y opiniones aquí expresados son únicamente los del autor y no necesariamente reflejan los puntos de vista de Cointelegraph. Cada movimiento de inversión y trading implica un riesgo, debes llevar a cabo tu propia investigación al tomar una decisión.