Uno de los bancos públicos más grandes de Brasil, Caixa Econômica Federal, anunció que tiene la intención de utilizar DREX, una CBDC del Banco Central de Brasil, para realizar pagos para Bolsa Família, el programa de distribución de ingresos más grande de América Latina.

La propuesta tiene como objetivo explorar la digitalización de los pagos como una forma de inclusión social, facilitando potencialmente el acceso a beneficios financieros para parte de la población que forma parte del programa de asistencia social, ya que las personas cada vez reducen más su uso del dinero y se vuelven digitales.

"Debemos considerar que la iniciativa puede abarcar varios aspectos, incluidos los beneficios potenciales de la digitalización para la inclusión social, así como los posibles desafíos e inquietudes asociados", dice Lorena Botelho, socia de Peck Advogados.

Para Lorena, hay puntos positivos y puntos de atención sobre este tema:

Puntos positivos:

  • Acceso más fácil: la digitalización de los pagos puede simplificar el proceso de recepción de los beneficios del Bolsa Família para los beneficiarios, eliminando la necesidad de desplazarse físicamente a sucursales bancarias o puntos de pago.
  • Reducción de costos: el uso de moneda digital puede reducir los costos operativos asociados con la distribución de beneficios sociales, permitiendo una asignación más eficiente de los recursos públicos.
  • Inclusión financiera: para los beneficiarios que no tienen acceso a los servicios financieros tradicionales, la digitalización de los pagos puede representar una oportunidad para la inclusión financiera, permitiéndoles participar más plenamente en la economía formal.

Puntos de atención:

  • Exclusión digital: La digitalización de los pagos puede excluir a quienes no tienen acceso o habilidades para manejar las tecnologías digitales, como las personas mayores.
  • Seguridad y privacidad: existen preocupaciones sobre la seguridad y privacidad de los datos de los beneficiarios cuando se trata de transacciones digitales, especialmente en un contexto donde la protección de los datos personales es una preocupación creciente.
  • Desafíos tecnológicos: Es posible que la infraestructura tecnológica no esté preparada para respaldar plenamente la transición a pagos digitales a gran escala, especialmente en regiones remotas o con acceso limitado a Internet.
  • Impacto social: La digitalización de los pagos puede tener impactos sociales complejos, incluidos cambios en los patrones de gasto de los hogares y una posible marginación de grupos que no pueden adaptarse a la nueva tecnología.

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