Hace poco uno de los cofundadores de una empresa rusa encargada de falsear el volumen de intercambio de pequeñas criptomonedas admitió abiertamente que ese es su negocio. Según explicó, por unos 15.000 dólares puede lograr que una criptomoneda sea añadida a CoinMarketCap, lo que ayuda a que capte más atención y más inversión en el mercado especulativo.
La historia de Alexey Andryunin, cofundador de Gotbit, generó gran impacto. Se trata de un joven de apenas 20 años que admitió que su empresa se encarga de falsificar el volumen de intercambio de tokens creados con el protocolo ERC20 de Ethereum, para generar beneficios para el proyecto. Ser enlistado en pequeñas casas de cambio, fingir volumen de compra-venta. Estos operadores aceptan unos 2 bitcoins para añadir los tokens, aún sabiendo que el volumen es falso. El negocio no es complicado, según lo expuso el ruso.
La empresa utiliza bots de trading para falsificar estas cifras. Se trata de un “hacedor de mercado”: un ente o grupo que genera una apariencia de actividad inexistente en un mercado sin liquidez, a fin de atraer inversionistas incautos a partir de la credibilidad que genera el comercio del token en el mercado. Muchos lo juzgaron, pues para ellos, encarna lo peor del mercado, pero ¿es Andryunin el verdadero villano?
Las reacciones
Una reacción generalizada fue acusar a Andryunin. Muchos señalaron que se trata de fraude y que por servicios como el que presta Gotbit muchos inversionistas del ecosistema han perdido dinero en productos de bajo valor o invertido en proyectos que resultan ser estafas. Andryunin se convirtió en un enemigo. Él, personalmente, aunque su trabajo no es más que un síntoma del malestar del mercado y de los niveles de manipulación consensuada que existen en él.
Su socio programa los robots de trading y él es el que lleva el márketing y el lobby. Sus clientes se encuentran entre los 300-500 primeros puestos de CoinMarketCap, a cambio de 15.000 dólares. Pero, y es importante que quede claro: muchas de las pequeñas casas de cambio que añaden los tokens saben que el volumen es falso y lo ignoran a propósito. Lo mismo CoinMarketCap, cuyos criterios para añadir una criptomoneda a su índice no van acorde con la envergadura que tiene el portal, siendo una fuente muy popular de información sobre el mercado.
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¿Por qué personalizar la culpa en Andryunin? Por lo menos el ruso tuvo el valor para revelar su negocio ante el público. Los pequeños operadores de servicios asociados al intercambio de estas criptomonedas, no reconocen que saben de este tipo de actividades y no protegen a los comerciantes de este tipo de inversiones. Se benefician. ¿No son ellos también villanos?
¿Y qué decir de los promotores de esas criptomonedas? O ¿es que acaso no es grave el hecho de que decidan utilizar a Gotbit para mejorar sus cifras de mercadeo para atraer más clientes para llenar sus propios bolsillos?
Otros casos
El del ruso recuerda al caso de Jonathan Lebed, tal y como señaló el especialista en economía y finanzas, JP Konin. Justo antes de comenzar el año 2000, y cuando tenía apenas 15 años, Lebed hizo casi 1 millón de dólares a partir de la compra-venta de acciones en la bolsa tradicional.
El problema es que, según la Comisión de Bolsa y Valores (SEC) de Estados Unidos, lo hizo de manera ilícita. Utilizando solamente una serie de cuentas en A.O.L. y E*Trade, Lebed se encargaba de comprar y luego promocionar en Internet las acciones de pequeñas empresas, publicando anuncios falsos sobre las potencialidades de las empresas, para encarecer sus acciones.
¿El resultado? Pequeñas compañías, con un volumen accionario de apenas 60.000 posiciones diarias, llegaron a comerciar hasta 1.000.000 de acciones, todo por la falsa publicidad de Lebed. Entre septiembre de 1999 y febrero de 2000, su peor día supuso una ganancia de 12.000 dólares, mientras que su mayor trato se fue a los 74.000.
Además, en el propio ecosistema actual, los servicios de Gotbit no sólo no son desconocidos, sino que existen otras empresas que se especializan en este negocio de maquillar el mercado de ciertos tokens. Cabe señalar que empresas de este estilo también existen en China y “cobran menos”.
Empresas encargadas de “mejorar” los productos criptográficos también son conocidas: agencias de prensa y márketing que trabajan para posicionar de mejor manera ciertas criptomonedas ante los inversionistas; compañías que contratan especialistas y figuras reconocidas en el ecosistema para que formen parte del grupo de asesores de los proyectos. Existe un negocio muy vivo que consiste en “embellecer” los proyectos criptográficos de cara a los inversionistas.
Pero también el trading ya establecido tiene sus trampas. Tal es el caso de ciertos traders que están aprovechando elementos tecnológicos (especialmente VPNs) para saltarse las restricciones comerciales de empresas como BitMex para comerciar derivados de bitcoin en Estados Unidos, aún cuando esta actividad está restringida por las autoridades de ese país.
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BitMEX ha seguido omitiendo las restricciones de conoce a tu cliente (KYC). Mientras que otras plataformas como Coinbase y Kraken tienen un proceso de identificación expedito, los usuarios interesados en los servicios de BitMEX solo requieren una dirección de correo electrónico funcional y una forma de ofuscar la dirección física desde la que se están conectando.
¿Es Andryunin culpable de todo esto? ¿No es su empresa un síntoma de toda el malfuncionamiento del mercado? Tras haber hecho este pequeño recorrido por otros casos coincido con el analista y especialista de Bitcoin, Nic Carter quien señaló que se trata de un “pez extremadamente pequeño”.
Más allá de las dinámicas del mercado de las criptomonedas y los intereses velados de sus participantes, los mayores culpables de la existencia de Gotbit y sus servicios de volumen de intercambio falso son tanto los creadores de los tokens (empeñados en hacer dinero a costa de los inversionistas incautos) como las casas de cambio (que se benefician de añadir los tokens a sus plataformas de baja liquidez) como los sitios de clasificación de criptomonedas (cuyos bajos estándares para añadir tokens al listado, más que libertad y apertura financiera suenan a permisividad excesiva y nociva).
Utilizar a Andryunin como un chivo expiatorio para los cánceres del mercado de criptomonedas es mezquino, especialmente cuando, tras bastidores, los grandes actores y comentadores
del mercado saben sobre estas anomalías del mercado y se abstienen de denunciar o censurar su funcionamiento en función de su propio beneficio.
Cabe decir que no considero que el ruso de 20 años no esté facilitando el fraude y que su trabajo sea reprochable. Mi problema es que, personalizar los ataques y las críticas en él, nos hace perdernos el gran cuadro, y deja fuera de nuestro rango de visión a los verdaderos villanos.
Las opiniones expresadas aquí son las del autor y no representan necesariamente las opiniones de Cointelegraph.com