A medida que crece la adopción de bitcoin y otros criptoactivos en América Latina, la educación financiera comienza a marcar el rumbo hacia un cambio cultural: la autocustodia. Martín Benítez, director de CriptoGuardian, sostuvo, en conversación con Cointelegraph en Español, que esta práctica se convertirá en la norma en los próximos años, a medida que los usuarios comprendan la importancia de controlar directamente sus llaves privadas y proteger su patrimonio digital sin depender de terceros.
“La gente cada vez es más consciente, pero todavía falta muchísimo. La forma más fácil de entrar a cripto hoy sigue siendo a través de un exchange centralizado, pero el error está en dejar allí los fondos. A medida que las personas se eduquen, se darán cuenta de que la verdadera soberanía financiera se logra con autocustodia”, explicó Benítez.
De la experiencia personal a un servicio especializado
Benítez acumula casi una década de experiencia en la industria cripto, tras haber trabajado en exchanges, fondos y compañías vinculadas a blockchain. Con el tiempo, se convirtió en referente dentro de su círculo cercano, donde solían consultarle dónde comprar o cómo resguardar criptoactivos. Esa experiencia lo llevó a identificar una necesidad: un servicio especializado que ayudara a personas y empresas a dar el paso hacia la autocustodia con acompañamiento profesional.
Así nació CriptoGuardian, una empresa que ofrece educación, asesoría y soluciones de seguridad digital, incluyendo planes de herencia, esquemas colaborativos de custodia y capacitaciones personalizadas. “En América Latina no había servicios así, pese a que la adopción de cripto es altísima. Vimos la oportunidad de brindar herramientas y conocimiento para que la gente no dependa de un tercero, sino que se convierta en el verdadero dueño de sus activos”, agregó.
El experto subrayó que la necesidad se hace evidente cada vez que ocurre un colapso en la industria financiera o en plataformas centralizadas. Casos como la caída del exchange FTX o la crisis bancaria en Silicon Valley Bank demostraron que confiar en terceros implica riesgos. “La lección es clara: en cripto, lo de uno es con uno. Tener las llaves privadas significa ser tu propio banco”, afirmó.
Recomendaciones básicas para iniciar en la autocustodia
Según Benítez, la transición hacia la autocustodia no es complicada, pero requiere disciplina y conocimiento. CriptoGuardian sintetiza el proceso en seis pasos esenciales y cuatro más avanzados, que sirven tanto para usuarios individuales como para empresas.
Pasos básicos:
Comprar una billetera fría: Benítez recomendó buscar marcas reconocidas, con precios entre USD 50 y USD 300. El punto crítico, subrayó, es adquirir el dispositivo directamente de fábrica o en distribuidores oficiales, para evitar el riesgo de manipulación.
Configurarla en una computadora personal segura: “Nunca uses computadoras compartidas o desconocidas. Descarga siempre el software oficial desde la web del fabricante”, advirtió.
Respaldar la frase semilla (12 o 24 palabras): Primero puede anotarse en papel, pero lo ideal es grabarla en placas metálicas para evitar su destrucción en incendios o inundaciones. “Un papel puede perderse o dañarse; el metal resiste casi todo”, explicó.
Realizar una transferencia de prueba: Enviar una pequeña cantidad de cripto permite confirmar que la billetera funciona correctamente antes de transferir montos mayores.
Guardar la billetera y la frase semilla en lugares distintos: Benítez recomendó separar físicamente ambos elementos: “Un dispositivo puede ir en la oficina y la semilla en una caja fuerte o banco. La diversificación física es clave ante cualquier siniestro”.
Planificar la herencia: Cada vez más personas acumulan montos significativos en criptoactivos y corren el riesgo de que se pierdan al fallecer sin dejar instrucciones claras. “No basta con entregar la clave: también hay que dejar a los familiares un plan para que sepan qué hacer con esos fondos”, señaló.
Extras avanzados:
Custodia multifirma o colaborativa: Para empresas o grandes patrimonios, recomienda bóvedas con al menos tres llaves, de las cuales dos son necesarias para operar. “Es como diferenciar entre caja chica y caja grande: lo operativo diario puede estar en una billetera caliente, pero el grueso debe estar en multifirma y en frío”, dijo.
Evaluar jurisdicciones según regulación: El marco legal cambia con rapidez en el mundo. Benítez aconsejó revisar constantemente dónde conviene custodiar y liquidar fondos, considerando países como El Salvador, Uruguay, Brasil o Estados Unidos.
Chequeos de seguridad periódicos: Una vez al año, sugiere revisar el estado del dispositivo, actualizar el software oficial de la billetera y probar la recuperación con la frase semilla.
Soporte a familiares: En caso de fallecimiento o incapacidad, es necesario que los herederos tengan respaldo y asesoría para poder acceder a los fondos. “No sirve que la clave quede guardada si nadie sabe cómo usarla”, aclaró.
Educación y cultura financiera: la clave de la próxima ola
Para Benítez, la tendencia hacia la autocustodia crecerá en paralelo con la educación financiera. “Cada vez que ocurre un problema en un exchange, más personas se interesan en aprender. Pero no deberíamos esperar a la fuerza. La educación es el camino natural hacia la soberanía digital”, señaló.
En su visión, los usuarios que entraron hace años y vieron crecer sus patrimonios ya comprenden el valor de resguardar sus fondos por cuenta propia. Las empresas también están comenzando a incluir bitcoin en sus tesorerías, lo que incrementa la necesidad de esquemas avanzados de seguridad como las multifirmas.
Benítez se muestra optimista frente al futuro de la industria, que en 2025 ya supera los USD 3 billones en capitalización y alcanza al 5 % de la población mundial. Considera que factores como la adopción institucional, la entrada de gobiernos y el interés empresarial en bitcoin como tesorería están acelerando el proceso.
“El mercado cripto está en un ciclo altamente alcista. Lo que antes impulsaban los usuarios minoristas ahora se multiplica con empresas y países sumándose. Y en ese contexto, la autocustodia será cada vez más relevante porque la gente ya no está manejando montos pequeños, sino patrimonios importantes que merecen protección seria”, concluyó.
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