Las finanzas descentralizadas (DeFi) están emergiendo como una fuerza transformadora en América Latina, ofreciendo un camino potencial hacia una mayor inclusión financiera para millones de personas que han sido históricamente marginadas del sistema bancario tradicional. En una región donde el acceso al crédito es a menudo limitado y costoso, y donde una gran parte de la población no tiene cuenta bancaria, DeFi presenta una alternativa prometedora.
América Latina se enfrenta a una necesidad apremiante de acceso a capital. Los emprendedores y las pequeñas empresas, que son el motor de la economía regional, a menudo luchan por obtener préstamos para crecer. La falta de un historial crediticio formal o de garantías adecuadas, sumada a las altas tasas de interés y la burocracia de los bancos tradicionales, crea una barrera casi insuperable.
Por su parte, los individuos necesitan crédito para el consumo y para invertir en su futuro, ya sea para educación o para la mejora de sus hogares. Además, la región necesita mercados de capitales más sólidos y un flujo de capital de riesgo que se quede dentro de sus fronteras para alimentar la innovación local.
El sistema financiero convencional, en muchos casos, es un círculo cerrado, limitando el acceso a un pequeño grupo de élites y corporaciones. La promesa de DeFi es romper este ciclo al crear un espacio más amplio y horizontal donde cualquiera con un teléfono inteligente y acceso a internet pueda participar.
DeFi opera sobre cadenas de bloques públicas como Ethereum, lo que significa que las transacciones y los acuerdos son transparentes y se ejecutan a través de contratos inteligentes, sin la necesidad de un intermediario como un banco. Este modelo de confianza programada abre la puerta a una serie de servicios financieros que pueden ser más accesibles para la población no bancarizada:
Préstamos y créditos: Las plataformas de préstamos descentralizados permiten a los usuarios pedir prestado o prestar criptomonedas directamente entre sí. A menudo, el único requisito es depositar otra criptomoneda como garantía. Esto elimina la necesidad de un historial crediticio tradicional y reduce drásticamente el papeleo y los tiempos de espera.
Ahorro e inversión: Los protocolos de ahorro en DeFi ofrecen a los usuarios la posibilidad de ganar rendimientos sobre sus activos digitales, a menudo con tasas más competitivas que las de las cuentas de ahorro tradicionales. Esto proporciona una herramienta para que las personas protejan su dinero de la devaluación de las monedas locales, una preocupación constante en varios países latinoamericanos.
Remesas: Las remesas son un pilar clave en muchas economías de la región. El envío de dinero a través de los canales tradicionales puede ser costoso y lento. Las soluciones DeFi, utilizando stablecoins (criptomonedas cuyo valor está anclado a una moneda fiduciaria como el dólar estadounidense), pueden reducir las comisiones y acelerar el proceso, permitiendo que las familias reciban más dinero.
A pesar de su potencial, la adopción de DeFi en América Latina enfrenta desafíos significativos. La brecha digital y la falta de educación financiera en tecnología son barreras importantes. La volatilidad del mercado de criptomonedas también presenta riesgos considerables para los usuarios menos experimentados. Además, la falta de una regulación clara y un marco legal sólido en muchos países puede generar incertidumbre.
Sin embargo, el cambio ya está en marcha. El uso de la tecnología blockchain para construir una nueva infraestructura financiera está ocurriendo de manera silenciosa. El objetivo no es reemplazar a los bancos de la noche a la mañana, sino ofrecer una alternativa viable que complemente y desafíe al sistema existente. Las DeFi están demostrando que el futuro de las finanzas puede ser más inclusivo, permitiendo a los latinoamericanos tomar el control de su propio capital y participar en la economía global de maneras que antes eran impensables. ¿Podría esta “revolución” silenciosa ser la clave para desbloquear el potencial económico de la región?
Ahora bien, el acceso al crédito es el motor de cualquier economía sana. Para una persona, el crédito no es solo una herramienta de consumo; es una llave que desbloquea oportunidades. Le permite a un estudiante financiar su educación, a una familia comprar una vivienda, o a un emprendedor lanzar su negocio. Sin crédito, la capacidad de la gente para mejorar sus vidas y ascender socialmente se ve severamente limitada. Los sueños de crecimiento y prosperidad se estancan, no por falta de talento o esfuerzo, sino por la incapacidad de acceder al capital necesario. En una región como América Latina, donde la desigualdad es un problema persistente, la falta de acceso al crédito perpetúa un ciclo de pobreza y estancamiento.
A nivel macroeconómico, la importancia del crédito es igualmente crucial. Una economía con un flujo de capital restringido es como un motor sin combustible. El crédito permite a las empresas expandirse, contratar nuevos empleados, y financiar la innovación. Cuando las empresas pueden obtener préstamos para invertir en nuevas tecnologías o en la optimización de sus procesos, su productividad aumenta, lo que se traduce en un mayor crecimiento económico para todo el país. Los mercados de capitales eficientes atraen inversión, tanto local como extranjera, lo que a su vez genera más empleos y oportunidades. La ausencia de un sistema de crédito robusto y accesible frena el desarrollo de industrias enteras y desincentiva la inversión de riesgo en startups, que son la fuente de la mayoría de las innovaciones que impulsan las economías modernas.
En este contexto, la promesa de las finanzas descentralizadas es especialmente relevante. Al eliminar intermediarios y basarse en la transparencia de la tecnología blockchain, DeFi puede ofrecer una vía para que las personas y empresas accedan al capital de manera más directa y justa. Los protocolos de préstamos sin intermediarios no se basan en historiales crediticios burocráticos, sino en la capacidad de proveer garantías colaterales, democratizando el acceso a la liquidez. Los microcréditos para pequeños negocios, las remesas eficientes y los programas de ahorro con retornos justos son solo algunas de las herramientas que pueden empoderar a la población latinoamericana. DeFi no busca simplemente replicar el sistema bancario, sino rediseñar la forma en que el capital se mueve, creando una red más inclusiva que no discrimina por el lugar de origen, el estatus social o la falta de historial crediticio. Es un cambio silencioso, pero con el potencial de reconfigurar la estructura económica de la región, llevando el poder financiero de vuelta a las manos de la gente.
Aclaración: La información y/u opiniones emitidas en este artículo no representan necesariamente los puntos de vista o la línea editorial de Cointelegraph. La información aquí expuesta no debe ser tomada como consejo financiero o recomendación de inversión. Toda inversión y movimiento comercial implican riesgos y es responsabilidad de cada persona hacer su debida investigación antes de tomar una decisión de inversión.
