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Gustavo GodoyGustavo Godoy

DeFi hace que Bitcoin trabaje como un bono

¿Puede la inactiva reserva de valor Bitcoin generar rendimientos estables al estilo de los bonos vía DeFi?

DeFi hace que Bitcoin trabaje como un bono
Opinión

La aparición de las Finanzas Descentralizadas (DeFi) está transformando radicalmente la utilidad de la criptomoneda más grande por capitalización: Bitcoin. Históricamente, Bitcoin ha sido percibido y utilizado principalmente como una reserva de valor digital, a menudo comparada con el oro. Su diseño de escasez han fomentado una mentalidad de 'mantener y esperar', asumiendo que su valor aumentará con el tiempo. Sin embargo, gracias a los avances en la tecnología blockchain, esta criptomoneda inactiva ahora puede ser puesta a trabajar, ofreciendo rendimientos comparables a los que se buscan tradicionalmente en los bonos y otros instrumentos de renta fija.

El corazón de esta nueva funcionalidad reside en la tokenización de Bitcoin y su integración en ecosistemas DeFi construidos sobre otras blockchains, principalmente Ethereum. Debido a que Bitcoin no soporta de forma nativa los complejos contratos inteligentes necesarios para DeFi, se crean representaciones envueltas o "wrapped" de Bitcoin, como wBTC, que tienen paridad de uno a uno con el Bitcoin original y pueden interactuar con los protocolos DeFi.

Una vez "envuelto", este activo puede ser depositado en diversos protocolos para generar rendimiento (yield). Uno de los mecanismos más comunes es el préstamo. Los usuarios depositan su wBTC en plataformas de préstamo descentralizadas. Otros usuarios toman prestado este capital, generalmente para estrategias de trading o para obtener liquidez sin vender su Bitcoin, y pagan una tasa de interés por ello. Esta tasa de interés es el rendimiento que se transfiere a los depositantes, similar a cómo una institución financiera paga un interés a un ahorrador.

Otro mecanismo importante es la provisión de liquidez a los exchanges descentralizados (DEX). Los usuarios aportan pares de activos, por ejemplo, wBTC y una stablecoin, a los "pools de liquidez". Estos pools facilitan el intercambio de activos sin intermediarios. A cambio de inmovilizar sus fondos para este propósito, los proveedores de liquidez reciben una porción de las comisiones generadas por cada trade realizado en ese par.

Esta capacidad de generar un flujo de ingresos constante, basado en el uso activo del capital, es lo que establece el paralelismo con los bonos tradicionales. Un bono es esencialmente un préstamo que un inversor otorga a una entidad (un gobierno o una corporación) a cambio de pagos periódicos de interés (cupones) y la devolución del principal en una fecha futura. Tanto en el bono como en DeFi, el inversor inmoviliza capital y recibe una renta periódica, transformando un activo estático en uno productivo. La ironía aquí radica en que un activo que nació como una alternativa radical al sistema financiero tradicional ahora está adoptando una de las funciones más conservadoras de ese mismo sistema: la de ser un generador de renta fija.

La principal ventaja que ofrece el uso de Bitcoin en DeFi frente a los bonos es el potencial de rendimientos más altos. En entornos de tasas de interés bajas, los rendimientos de los bonos tradicionales a menudo son modestos. Los protocolos DeFi, impulsados por la demanda de capital en un mercado en crecimiento, pueden ofrecer tasas considerablemente superiores. Además, el mercado DeFi opera de forma continua, a diferencia de los mercados de bonos que tienen horarios limitados, lo que permite una mayor flexibilidad. También, la transparencia en la blockchain permite a cualquiera verificar las reglas del protocolo y la existencia de los fondos en tiempo real, un nivel de visibilidad que es imposible en el mercado de bonos opaco y mediado.

Sin embargo, estos beneficios vienen con desafíos significativos. El principal es el riesgo inherente a los contratos inteligentes. Un fallo, un error de código o una vulnerabilidad puede ser explotado por actores maliciosos, lo que podría resultar en la pérdida total de los fondos depositados. A diferencia de un bono respaldado por un gobierno, donde existe un riesgo de incumplimiento conocido, en DeFi el riesgo es tecnológico y a menudo impredecible.

Otro riesgo importante es la volatilidad del Bitcoin. Aunque el rendimiento se genera por el uso del capital, si el precio de Bitcoin cae significativamente, la ganancia del rendimiento puede ser fácilmente eclipsada por la pérdida en el valor del principal. Esto presenta una contradicción fundamental: la búsqueda de rendimiento estable se hace con un activo cuya naturaleza es fundamentalmente inestable en términos de precio.

La oportunidad clave que surge de esta tendencia es la democratización del acceso al rendimiento. Cualquier persona con una conexión a internet y una cantidad de Bitcoin puede participar, sin necesidad de cuentas bancarias, brokers o cantidades mínimas de inversión elevadas, algo común en los mercados de bonos de alta calidad. Esto abre el abanico de participantes y permite a pequeños inversores acceder a fuentes de ingresos que antes eran exclusivas de instituciones o individuos con alto patrimonio.

Los riesgos están entrelazados con la falta de regulación y la complejidad del ecosistema. Un aspecto interesante es el llamado riesgo de "impermanent loss" en los pools de liquidez. Si el precio de Bitcoin diverge mucho de la stablecoin emparejada, el proveedor de liquidez puede terminar con menos valor total en dólares que si simplemente hubiera mantenido los activos sin depositarlos. Este es un riesgo que no existe en los bonos tradicionales, donde el principal se mantiene nominalmente constante.

Claro que Bitcoin fue concebido como una moneda peer-to-peer y una reserva de valor que funcionaría fuera del sistema financiero. Al integrarse en DeFi, Bitcoin se está convirtiendo en la columna vertebral de un nuevo sistema financiero, lo que lo obliga a adoptar características operativas similares a las que buscaba reemplazar.

A pesar del atractivo de poner a trabajar un activo digital inactivo y obtener rendimientos, es fundamental examinar la sostenibilidad y las implicaciones a largo plazo de esta tendencia. La velocidad a la que crecen los rendimientos en DeFi a menudo está ligada a la emisión de tokens de gobernanza o incentivos, que actúan como subsidios temporales para atraer capital.

El problema es que estos incentivos no siempre reflejan una demanda orgánica y sostenible de préstamos o servicios. Una vez que los subsidios disminuyen, o la demanda real de préstamos y trading se normaliza, las tasas de rendimiento pueden caer drásticamente y converger más hacia los niveles tradicionales. Por lo tanto, el inversor debe preguntarse si los rendimientos actuales son el resultado de la eficiencia del nuevo sistema o de una política de incentivos que, por diseño, es temporal. El hecho de que una parte significativa de los rendimientos provenga de la minería de liquidez y no solo del interés pagado por el préstamo de capital para proyectos productivos, sugiere que la alta rentabilidad puede ser una característica del mercado emergente y en expansión, y no una constante permanente. Esta perspectiva añade una capa de escepticismo necesaria al optimismo que rodea la idea de que Bitcoin se ha convertido, permanentemente, en un generador de renta fija digitalmente nativo.

Aclaración: La información y/u opiniones emitidas en este artículo no representan necesariamente los puntos de vista o la línea editorial de Cointelegraph. La información aquí expuesta no debe ser tomada como consejo financiero o recomendación de inversión. Toda inversión y movimiento comercial implican riesgos y es responsabilidad de cada persona hacer su debida investigación antes de tomar una decisión de inversión.