Aún no se tiene nada en concreto. En torno al dólar digital, la Reserva Federal de los Estados Unidos (la FED) ha decidido esperar. Eso no implica que el dólar digital no vaya. Lo que implica es que se están tomando su tiempo. Todavía se están evaluando todas las aristas, porque “es más importante hacerlo bien que hacerlo rápido”. El eventual lanzamiento del dólar digital es, prácticamente, un hecho. No obstante, las incógnitas yacen en el cuándo y en el cómo. En otras palabras, la FED está evitando tomar decisiones apresuradas. ¿Limbo o trabajo silencioso?
Ya en el Congreso de los Estados Unidos se maneja una ley sobre la materia. No puede tratarse de una ley muy detallada o final, porque la FED todavía no publica su tan esperado estudio sobre el tema. Ni la propia FED conoce a ciencia cierta las especificaciones de su futuro moneda. Lo que obviamente imposibilita un debate a fondo sobre la aprobación de ninguna ley. No obstante, hay un borrador de ley a modo de introducción. De este modo, ir ablandando el camino político.
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Todo parece indicar que el dólar digital se crearía en pro de la eficiencia. En ningún momento, se ha sugerido que su creación e implementación se deba a ningún cambio radical a nivel estructural. Podríamos asumir que los usuarios apenas notaremos la diferencia. Ciertamente, algunos procesos seguramente serán más eficientes en cuanto a la rapidez y al costo de las transacciones. Adicionalmente, de seguro, con un dólar digital será mucho más fácil llevar un control de todo. Lo que, en consecuencia, facilitaría enormemente el trabajo de los reguladores. Sin embargo, en esencia, el dólar digital no será muy distinto al dinero digital que ya conocemos y usamos con el sistema bancario actual. En muchos sentidos, es una simple actualización. Es el mismo viejo fiat, pero con un traje blockchain.
El dólar digital, seguramente, encajará como anillo al dedo en las carteras digitales. Esto quiere decir que las transacciones tendrán menos fricciones. De hecho, podríamos asumir que el dólar digital será algo bueno para Bitcoin y las demás criptomonedas. ¿Por qué? Bueno, un dólar digital en el contexto de una cartera digital hace mucho más fácil la compra y venta de criptoactivos. Lo que, lógicamente, significa que ya no necesitaríamos de las stablecoins. En otras palabras, el dólar digital podría significar una mejor integración entre el mundo fiat y el mundo cripto.
Escuchando las declaraciones de las autoridades regulatorias, resulta evidente que ellos marcan una clara distinción entre las stablecoins y las demás criptomonedas. Bitcoin y las demás criptomonedas se tratan como coleccionables (especulativos) y no como un rival del dinero fiat. Eso es positivo, porque eso significa que las autoridades no consideran a los criptoactivos como una amenaza. Las stablecoins, sin embargo, sí despiertan bastante recelo. Obvio que se duda de la honestidad de muchos proyectos de stablecoins. Además, las stablecoins generan muchos banderines rojos en cuanto al control de capitales. Las criptomonedas son esencialmente mercados especulativos. Pero las stablecoins son muy usadas para el intercambio transfronterizo. Alerta. ¿Por qué usar una stablecoin y no el dólar digital?
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Ahora bien, ¿cuál será el futuro de las stablecoins en el contexto de un dólar digital? Todo parece indicar que las stablecoins tienen sus días contados. De hecho, la ley que está recorriendo las oficinas de los congresistas estadounidenses en estos momentos contempla su prohibición. Estamos hablando de un fin por la fuerza. Estados Unidos no es el mundo entero. Pero Estados Unidos sí es el emisor de la moneda más importante del mundo. ¿Cuál será el futuro de USDT (Tether)?
Por supuesto que todavía no hay nada en concreto. Entonces, lo que aquí decimos son puras conjeturas. Especulamos sobre los escenarios, porque lo único que tenemos son especulaciones. Todavía no tenemos el estudio de la FED en la mano. Todavía no hay un proyecto de ley definitivo. Lo único que tenemos son un par de declaraciones bastante ambiguas. Es decir, estamos en un limbo. Se dice que se está trabajando. Y no hay razones para pensar lo contrario. Pero, para fines prácticos, estamos en un limbo. La única opción por el momento es esperar.
Las stablecoins son iniciativas privadas. Aquí el riesgo es el fraude. O sea, estamos hablando de un activo que se presenta como la representación digital de un depósito bancario (1:1). Pero, ¿los responsables del proyecto tienen ese dinero en el banco? En realidad, no lo sabemos. En algunos casos, sabemos que no es así. Por ejemplo, Tether reconoce que solo cuenta con un respaldo parcial. Lo que implica que una parte es dinero en el banco y la otra parte es aire. Sin embargo, Tether se presenta en los exchanges como una criptomoneda anclado al dólar con una relación 1:1. ¿Es Tether un banco central privado con la potestad de imprimir dinero de la nada?
Por supuesto que las desventajas de una moneda digital estatal es el exceso de controles. Un dólar digital no solo significa una mayor eficiencia o el fin de las stablecoins. También significa un mayor control estatal. No sabemos la extensión de dicho control, porque, de nuevo, desconocemos la forma de ese dólar digital. Pero la tecnología ciertamente permite un control total. Dudo mucho que los reguladores desperdicien la oportunidad. Estamos hablando (potencialmente) de una pérdida de la privacidad importante. Habrá un récord detallado. Habrá permisos de control estatal. En fin, el dólar digital tendrá sus pros y sus contras.
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Más allá de los detalles del proyecto, más allá de lo bueno o malo que puede ser, el dólar digital es inevitable. De algún modo u otro, el proyecto viene. Nos guste o no, tarde o temprano, el dólar digital será un hecho. Es bastante difícil planificar para ello, sin saber mucho en lo específico. Pero asumo que las autoridades irán revelando más detalles con el tiempo. Estados Unidos no es China. O sea, el dólar digital no tiene otra opción que pasar por el proceso democrático. Habrá un debate. Habrá distintos borradores del proyecto. Y todo eso tomará cierto tiempo.
Ahora bien, al parecer, el proyecto no está en un cajón. Hay un equipo de la FED trabajando en ello en estos momentos. Seguramente, tienen mucho trabajo adelantado. Pero la FED debe demostrar prudencia en todo momento. Una palabra mal dicha puede causar un pánico. O una palabra fuera de lugar puede ser mal interpretada y causar problemas innecesarios. Nos toca esperar... Y seguimos esperando por el fulano estudio.