La tecnología de encriptación ha llegado a un punto donde incluso agencias gubernamentales como el FBI no cuentan con la tecnología para desbloquear los datos ocultos. De hecho, es matemáticamente imposible de romper muchas formas avanzadas de cifrado, independientemente de la tecnología o del presupuesto disponible.
Mientras la autoridad de investigación más conocida del mundo está encargada de proporcionar al gobierno de los Estados Unidos información de inteligencia crucial, está luchando para dar seguimiento a las investigaciones debido a los avances en el cifrado de datos.
Como lo reportó Reuters esta semana, el FBI no pudo descifrar más de 7 800 dispositivos que contenían información que el FBI considera vital para las investigaciones en curso de 2016-2017. Al organismo le ha sido dada autoridad legal, por los tribunales, para intentar acceder a los datos de estos dispositivos, pero simplemente no pueden hacerlo debido al alto nivel de cifrado utilizado para proteger la información.
El director del FBI, Christopher Wray, ha entregado estas estadísticas en un discurso en la Conferencia Internacional sobre Seguridad Cibernética.
Mientras desembalaban los desafíos que enfrentaba la mesa, Wray sostuvo que el FBI apoya los avances en encriptación y seguridad de la información. No obstante, que se ha convertido en un arma de doble filo que está haciendo cada vez más difícil la vida del FBI:
“Estamos frente a un número enorme y creciente de casos que dependen en gran medida, si no exclusivamente, de pruebas electrónicas.”
Avanzar en este respecto requerirá de "una innovación significativa", según Wray, pero el director del FBI considera que no es imposible. Hasta la fecha, la mitad de los dispositivos protegidos por cifrado han sido inaccesibles, según lo dijo Wray en su discurso.
Funciona de ambas maneras
Mientras que los sentimientos del FBI se refieren directamente a investigaciones donde se les haya dado acceso legal para intentar romper el cifrado para desbloquear la información, tanto los individuos públicos como los del Estado tienen interés en tecnologías de cifrado.
Aplicaciones de mensajería que utilizan esta tecnología se han convertido en la moda, permitiéndoles a las personas comunicarse sin temor a ser espiados por la razón que sea. Las plataformas de comunicación cifrada se han vuelto vitales en naciones represivas como Irán, por ejemplo.
No obstante, gobiernos de todo el mundo han presionado por una regulación que permita la vigilancia generalizada de la opinión pública. El Reino Unido lo ha hecho en numerosas ocasiones.
No existe tal cosa como "encriptación suave"
El FBI enfrenta una ardua batalla contra la tecnología de cifrado y parece que no hay término medio en este sentido. La esencia del cifrado es proteger la información mediante la concesión de acceso a las partes autorizadas solamente.
Si bien a organismos como el FBI les ha sido dada autoridad legal para descodificar los datos encriptados, el cifrado en sí todavía no los considera autorizados.
La ironía aquí es que la tecnología de cifrado moderna se deriva de desarrollos realizados principalmente por operaciones militares hace décadas. La necesidad de proteger la información confidencial que se enviaba durante tiempos de guerra puede atribuirse al desarrollo de diversas tecnologías de cifrado que ahora están ampliamente disponibles para el público en general.
Una vez que los desarrolladores de software tuvieron las manos puestas en el código básico, como el denominado "cypherpunks", que sentó las bases de la criptografía que le da poder al Bitcoin y otras criptomonedas, se realizaron enormes progresos.
En la búsqueda de salvaguardar información, los desarrolladores de la encriptación no estaban a punto de crear una puerta trasera para el FBI y otras agencias de seguridad. Eso iría en contra del sentimiento y de crear un punto de entrada para que entidades nefastas tengan en sus manos información importante.
El curso de acción más probable será el desarrollo de mejores métodos de descifrado. Es muy improbable que los ingenieros de software hagan tecnología de encriptación menos potente los años venideros.