Por Daniela Caro - 28 Julio del 2016
Lo vi llegar con una camiseta blanca y bermudas, pero su inconfundible cabeza llena de bloques de colores me indicó que era él, aunque sus gafas oscuras intentaran ocultarlo. Después de saludarnos cogí papel y boli, lista para entrevistar a ésta moneda que al contrario de otras, se mostraba seguro, pero sencillo y dispuesto a contestar mis preguntas.
- Buenos días, saludé, ¿Es usted Bitcoin?
- Si, soy yo, Buenos Días.
- ¿Le importa si tomo apuntes mientras comenzamos?
- De ninguna manera, apunta lo que quieras, pero ¿Por Qué no usas grabadora como todo el mundo?, preguntó.
- Manías, a veces me he quedado sin batería o no he dado al botón correcto y luego no se graba nada… las tecnologías no se llevan muy bien conmigo.
- Entiendo...dijo pausado, sin embargo me has llamado…¿Qué quieres preguntar?
-¿Qué es un Bitcoin? Salté sin casi mirar a mi entrevistado. Se produjo un silencio…
- Eso lo encuentras en wikipedia, twitter, internet.
- Cierto, pero le pregunto a usted directamente.
- Sólo soy un moneda, dudo que hayas entrevistado al Euro y le preguntases qué es el Euro.
(La verdad es que si lo intenté, pero es una moneda con una agenda muy apretada y no pudo atenderme o no le interesó hablar con una simple escritora, aunque eso no se lo dije).
- Pero es una moneda diferente, insistí, qué es un bitcoin.
- Cómo te digo soy una moneda, lo que me diferencia de las otras es que no tengo tantos “jefes”, ni asesores, soy más bien independiente y me muevo por cualquier país sin tener que cambiarme de ropa, no sé si me comprendes.
- Si, le comprendo. ¿Cómo nació?
- Ya hace siete años, gracias a Satoshi Nakamoto que presentó el “Protocolo Bitcoin” y en 2009 entra en funcionamiento la red P2P Bitcoin.
- En un ordenador, sentencié.
- Sí.
- O sea es usted una moneda de ordenador y bastante joven.
- Soy una Criptomoneda, sí, porque se utilizan diversos programas y protocolos matemáticos para mantenerme seguro y a salvo de cualquier ataque, pero ya no soy una moneda de ordenador… estoy aquí frente a ti y tú ni siquiera te llevas bien con la tecnología y si, soy joven, supongo que nací por una necesidad de cambio.
Me quedé callada así que continuó el Bitcoin por su cuenta
A ver si puedo explicártelo, las personas están acostumbradas a un tipo de moneda llamado fiduciario, las monedas de tu bolsillo, esas son… realmente no valen lo que dicen que valen y hay “alguien” que puede dar a un botón y sacar al mercado más monedas o menos.¿Me sigues? A eso está acostumbrada la gente desde el siglo pasado o más.
Asentí con la cabeza.
Bien, el Bitcoin es mucho más simple. Como máximo habrá en el mundo 21 millones, lo que da una estabilidad que no da el mercado tradicional somos los que somos y no somos más.
-¿Y De qué me sirve tener un bitcoin? Pregunté ya con un poco de dolor de cabeza ¿En qué momento cambió su camiseta?.
Bueno, como ya te dije somos de “Edición limitada” y protegidos Criptográficamente… es como si miles de notarios nos estuvieran observando. Somos un buen refugio monetario, no tenemos “Bancos Centrales”, ni “Grupos directivos” que respondan a conflictos políticos, ni geopolíticos. Además, tenemos un valor equivalente a las monedas tradicionales, por lo que un Bitcoin puede salir a la calle a tomarse un café, cómo yo he hecho hoy.
¿Cómo obtengo un Bitcoin?
Sus cuadrados de colores se movieron como un cubo rubik. Se puede acceder a nosotros buscándonos con “Minería” es decir: Realizar cálculos matemáticos mediante ordenadores para confirmar las transacciones en la red Bitcoin e incrementar la seguridad. Como recompensa, los mineros pueden cobrar los costos de transacción de las transacciones que confirman junto con bitcoins nuevos que se crean en cada bloque. Ésto ya no se hace mucho, ya que es muy costoso y se necesitan varios ordenadores calculando al mismo tiempo.
También comprando Bitcoins con divisas tradicionales, en diferentes páginas, un referente es www.bitcoin.org o Realizando trabajos donde te paguen con Bitcoin o sea conmigo. Ésto es lo que ahora es más popular.
La tarde estaba cayendo lenta en la plaza, niños en bicicleta, gente en las terrazas… de pronto una señora mayor saca una cartera…
-¿Y dónde se guarda un Bitcoin? le pregunté, ya acostumbrada a su cabeza con forma de cuadrados unidos.
En monederos, son virtuales, pero tienes tu clave privada y cómo estamos hablando de que es una moneda muy controlada, tu clave te da acceso a tus bitcoins y hacer transferencias… pero lo mejor ha sido el momento de salir a la calle. No estoy seguro si es por la gran crisis mundial o por el hastío de la gente. Pero poco a poco salgo de los ordenadores…
-¿Cómo es eso?¿Cómo sales a la calle?
A través del móvil ya puedes comprar e intercambiar bitcoins, incluyendo otras divisas. También hay bancos que han creado una tarjeta Mastercard unida a monedero bitcoin y se puede utilizar en cualquier sitio dónde se acepten tarjetas.
Y puedo aparecer en Granada o en la Habana.
El tiempo pasaba y aun me quedaban preguntas por hacer ¿Pero cómo es su funcionamiento interno?¿Los programas? ¿la cadena de ....
Para el carro muchacha, me dijo ¿Me puedes explicar cómo funcionan cada uno de tus órganos internos? No, me puedes hablar de manera general, pero no eres médico. Igual que yo, sólo soy un Bitcoin… hay programadores y criptógrafos que te dirán más que yo. La verdad es que no soy cualquier moneda, es verdad, pero solo te puedo decir cómo funciono y cómo encontrarme.
¿Y qué es lo que más le gusta de ser un Bitcoin?
Lo que más me gusta… es ser libre, nadie me controla y puedo desarrollarme como cualquier ente. Tengo el mismo valor en ésta cafetería que en Santiago de Chile, nadie puede impedir que accedan a mi y que me muevan de un sitio a otro. Pude venir a esta entrevista, sin pedir permiso y sin preocuparme de lo “políticamente correcto”, tengo mi vida y cada persona me la da de manera anónima o pública… eso, es lo que envidian todas las monedas, no tengo límites.
Nos despedimos, el bitcoin se fue caminando entre la gente mientras yo guardaba mi libreta, no sin antes comprometernos a más encuentros, donde lo acompañe algún criptógrafo o algún amigo más cercano para hacer más preguntas. Pero su manera de moverse y sonreír mientras se meneaba su cabeza me dejó con la sensación de que aunque no nos hubiéramos comprometido, me lo encontraría muy pronto y necesitaría más que unas gafas oscuras para pasar inadvertido.
Daniela Caro, Productora de Canal Zero. Radio on line independiente. www.zeromedia.tv