El peligro de un brexit duro, la guerra comercial entre los Estados Unidos y China, y la desaceleración de la economía alemana preocupan a muchas personas que anticipan la llegada de una crisis en Europa. Después de varios años de relativa bonanza, la economía europea se debilita y las perspectivas para el futuro no son muy alentadoras. Los tipos de interés están por el suelo, pero la economía simplemente no termina de reaccionar. Aumentan las tensiones y el miedo ya se siente. En situaciones como estas, es típico que las autoridades se pongan nerviosas y empiezan a buscar culpables y posibles amenazas de la nada. Algunos actores han realizado declaraciones que nos podrían indicar que las criptos pueden ser uno de estos chivos expiatorios. Si la crisis llega, las criptos podrían pagar los platos rotos. ¿Viene una guerra contra Bitcoin y las criptos en Europa?

En la comunidad cripto, mucho se debate sobre la correlación entre Bitcoin y la economía en general. Ciertamente es un tema muy complejo donde un consenso en realidad no existe. Hay un grupo que piensa que Bitcoin y las criptomonedas eventualmente acabarán con los bancos y el dinero fíat. De hecho, esta es una narrativa muy presente dentro de la comunidad. Este grupo tiende a ver Bitcoin como un activo que nos podría proteger de un sistema al borde del abismo. Es más, se podría decir que Bitcoin surge en reacción a la crisis del 2008 y se presenta como una solución. Resulta claro que Satoshi Nakamoto, el creador de Bitcoin, culpó, directa o indirectamente, a los principales bancos privados y a los bancos centrales de los países más ricos del mundo por llevar al planeta al caos con su irresponsable política monetaria. Muchos ven a Bitcoin como un barco de salvación ante una inminente crisis. Esta visión libertaria es parte de la historia de Bitcoin y es muy influyente. Estas personas consideran que un dólar débil tendría como consecuencia un Bitcoin fuerte porque son competencia. Al mismo tiempo, un Bitcoin fuerte conlleva un dólar débil. Como Bitcoin es una invención básicamente disruptiva en intención, es natural pensar que su correlación con el sistema financiero tradicional es negativa. En otras palabras, Bitcoin es como el oro, pero digital. 

Sigue leyendo: La UE necesita una “moneda europea” digital propia para competir con Libra, dice Francia

Claro que existe otro grupo que ve las cosas de manera diferente. Este grupo considera que Bitcoin es un nuevo tipo de activo que se une a la lista de activos ya existentes como bienes raíces, bonos, acciones, metales preciosos y mercancías. Bitcoin es visto como un instrumento de inversión. Esto quiere decir que si la economía crece, las personas con capital escogerían Bitcoin como una opción dentro de su portafolio de inversiones. Es decir, la idea es comprar bitcoins hoy para ganar dinero en el futuro. Entonces, cuando los bancos centrales inyectan liquidez para estimular la economía, Bitcoin se beneficia, porque la capacidad de invertir es mayor. Según este escenario, Bitcoin no pretende eliminar otros activos, sino completarlos en un sistema mixto. En este caso, Bitcoin podría estar positivamente correlacionado a otros mercados. En otras palabras, si la economía en general está bien, Bitcoin crecerá. 

Si tomamos estas posiciones como los dos extremos de un espectro, se podría decir que la mayoría de las personas se ubican en algún punto intermedio. De hecho, el comportamiento de Bitcoin en sus primeros 10 años desafía ambas posturas, porque los datos revelan señales mixtas. Es por eso que muchos han definido a Bitcoin como un mercado no correlacionado. Porque Bitcoin ha venido actuando de modo ambidiestro. Esto quiere decir que a veces se mueve con el fluir de la corriente y a veces en su contra. Entonces, como los datos emiten señales mixtas, el debate de la correlación de Bitcoin se complica. Si la economía en algún país está mal y Bitcoin sube, los analistas dicen que sus ciudadanos han escogido Bitcoin como cobertura, apoyando la postura de la correlación negativa. Si la economía está bien y Bitcoin sube, entonces, eso, según otros analistas, es prueba de su correlación positiva. Sin embargo, cuando Bitcoin baja, esto por lo general se interpreta como un ciclo natural del mercado. Todos aseguran tener la razón y se apoyan en datos parciales. Pero la verdad es que los datos no marcan una tendencia definida. Estas dos posturas en aparente contradicción probablemente son medias verdades y medias mentiras. Seguramente, tienen que ver más con ideología que con realidad. Sin embargo, Bitcoin es lo que es, no como queramos que sea. Bitcoin ha crecido mucho en tiempos de bonanza. ¿Cómo se comportará en tiempos de crisis? 

Sigue leyendo: Francia “no puede autorizar” el desarrollo de la Libra de Facebook en Europa: Informe

Después de la crisis del 2008, la economía mundial prosperó. Han sido años de crecimiento y solidez. Por los últimos diez años, hemos disfrutado de un periodo boyante. La tasa de desempleo es baja, los ingresos han aumentado y la inflación se ha mantenido a niveles aceptables. Por supuesto que no todos se han podido beneficiar. La desigualdad continúa y hay muchos problemas. Pero, en términos generales, se puede decir que durante la última década hemos vivido en un ciclo alcista. Lo preocupante es que toda esta prosperidad parece estar llegando a su fin. Los niveles de deuda pública y privada están por los cielos. Los pronósticos no son muy alentadores y muchos analistas están hablando ya de una nueva crisis financiera. Es más, la tasa de crecimiento anual actual no ha estado así desde la última crisis. Las perspectivas globales son cada vez más frágiles e inciertas. Si hablamos de Europa en particular, la situación es más preocupante. 

Un Brexit duro (sin acuerdo) ciertamente provocaría mayor incertidumbre porque una Unión Europea sin el Reino Unido nos presenta un panorama incierto. Además, Alemania, el gran motor de la economía europea, está perdiendo su brillo. La fuerte economía alemana es manejada con mucha disciplina y prudencia, pero tiene un talón de Aquiles. Alemania depende mucho de sus exportaciones. China es uno de sus mercados más importantes, y el debilitamiento del yuan afecta la competitividad de los productos alemanes en el gigante asiático. El Gobierno ha buscado estimular la economía con recortes y otras medidas fiscales. De hecho, los tipos de interés están en el subsuelo, pero la economía no responde. Se está apagando lentamente, y pende de un hilo. El Gobierno, adicto a la austeridad, probablemente debe incrementar el gasto público para inyectar liquidez al sistema, pero la tensión geopolítica mundial oscurece el paisaje. Las cosas no están muy bien en el viejo continente. El aire se puede cortar con un cuchillo. 

Sigue leyendo: ING Bank: El 32% de los europeos creen que las criptos son el futuro de los pagos electrónicos

El ministro de economía francés, Bruno Le Maire, declaró recientemente que la nueva criptomoneda de Facebook, Libra, era una “amenaza a la soberanía monetaria”. Francia quiere bloquear el desarrollo en Europa de Libra y propone una prohibición. El ministro de finanzas alemán, Olaf Scholz, también le echó leña al fuego. Scholz dijo que Alemania tendría que rechazar una “moneda paralela” como Libra. Si Francia y Alemania se unen contra Libra, las cosas se ponen color de hormiga para el proyecto de Facebook en el continente. Claro que Libra no es Bitcoin. Sin embargo, nos guste o no, Libra es un primo lejano. Nosotros podemos hablar mal de nuestro primo y criticarlo sin problemas. Pero cuando personas ajenas a la familia atacan al primo, esto causa ciertos malestares. El asunto se convierte en un asunto familiar. Uno podría especular que un clima antilibra puede afectar, directa o indirectamente, a Bitcoin y a las demás criptomonedas. Las tensiones en Europa en materia de divisas fíat muy bien pueden traer consecuencias para las criptodivisas. Los temores de una nueva crisis financiera pueden impulsar una cacería de brujas. 

Sigue leyendo: La directora del FMI, Christine Lagarde, alienta a una regulación de la criptomoneda sin obstrucciones

El Banco Central Europeo pronto cambiará de liderazgo. Christine Lagarde deja el Fondo Monetario Internacional para reemplazar a Mario Draghi y asumir la presidencia de la institución. Mario Draghi ha dicho que las criptomonedas no son monedas sino activos “altamente riesgosos”. Sin embargo, Draghi también ha dicho que las criptos son demasiado pequeñas para causar disrupciones al sistema actual. Lagarde, por otro lado, se ha mostrado un poco más criptoamigable. Ha expresado su visto bueno ante la innovación y la creación de activos digitales por parte de los estados. Sin embargo, sí piensa que Bitcoin claramente puede afectar al sistema. Esto es algo que ella por supuesto quiere evitar. Su actitud es muy diferente a la actitud tomada por su predecesor. Esto puede ver bueno o malo para Bitcoin. ¿Viene una guerra contra las criptos en Europa? Esperemos que no.