Emprender es un reto en cualquier lugar del mundo. Implica crear un negocio desde cero, con la ventaja de ser tu propio jefe y tomar las decisiones clave. También te permite innovar y ofrecer soluciones de valor para la sociedad y tus clientes. Además, tienes la posibilidad de generar altos ingresos y construir tu propia fortuna. Y no solo eso, sino que puedes disfrutar de más flexibilidad y equilibrio en tu vida. Sin embargo, no todo son ventajas. Emprender conlleva un alto riesgo y una falta de seguridad económica. No cuentas con beneficios laborales. Debes afrontar el estrés y la presión de gestionar tu negocio. Y eres el único responsable de tu éxito o fracaso.

Muchos de los que te prometen que "puedes ser tu propio jefe" y te lo pintan muy fácil no te cuentan toda la verdad. Emprender sin capital, sin trabajo y sin experiencia es una aventura muy arriesgada. Muchas veces, los emprendedores no son conscientes de las dificultades y los problemas que pueden encontrar. Por eso, lo más prudente es prepararse antes de lanzarse a crear un negocio. Eso implica ganar experiencia y conseguir recursos que te ayuden a afrontar los retos. Si no lo haces, tienes más posibilidades de fracasar. Trabajar para alguien más puede ser una opción más segura. Aunque tiene sus limitaciones, también tiene sus beneficios. Te permite aprender y establecer contactos que pueden ser útiles para tu futuro emprendimiento.

Emprender en Latinoamérica tiene sus pros y sus contras, al igual que en otras partes del mundo. Pero también hay aspectos propios de la región que influyen en el éxito o el fracaso de un negocio. Algunas de las ventajas son: un mercado amplio y diverso, una mano de obra barata, una riqueza natural abundante y acuerdos comerciales con otros países. Algunas de las desventajas son: un riesgo elevado de no prosperar, una intervención estatal excesiva, una situación política y económica inestable y una infraestructura deficiente.

Los emprendedores latinoamericanos suelen basarse en la experiencia práctica y en las redes personales y políticas. Están habituados a obtener altas ganancias, pues tienen menos competidores que en Estados Unidos y Europa. Así, pueden equilibrar los riesgos y las incertidumbres de operar en la región. Sin embargo, este modo de hacer negocios no es fácil de trasladar a Estados Unidos y Europa. Allí, el gobierno regula más, la competencia es más fuerte y las ganancias son más bajas. Esto beneficia a las empresas grandes, con equipos y estructuras más avanzados y profesionales.

Muchos empresarios en Latinoamérica hacen dinero en sus países de origen. Luego, sacan su dinero en busca de estabilidad en Estados Unidos o Europa. Estos emprendedores buscan escapar de la inestabilidad política, económica y social que afecta a sus naciones de origen, y aprovechar las oportunidades que les ofrecen los mercados internacionales. Para ello, invierten sus capitales en activos seguros y rentables, como bonos, negocios o bienes raíces. Sin embargo, no todos se interesan por las nuevas tendencias tecnológicas, como Bitcoin, que ha ganado popularidad entre los jóvenes.

Bitcoin representa un riesgo demasiado alto, ya que su valor es muy volátil y su regulación es incierta. Por eso, prefieren confiar en lo que ya conocen y dominan, y no arriesgarse a perderlo todo por una innovación que no comprenden.

Quiero ilustrar esto con un ejemplo hipotético. Inventemos a Juan Pérez. Juan Pérez es el dueño ficticio de una cadena imaginaria de supermercados en Colombia. Juan empezó su negocio hace 20 años con una pequeña tienda y lo fue expandiendo hasta tener más de 50 sucursales en todo el país. Su éxito se basa en ofrecer productos de calidad a precios competitivos y en adaptarse a las necesidades de sus clientes.

Sin embargo, Juan también enfrenta muchos desafíos en su entorno, como la inseguridad, la corrupción, la inflación y la competencia desleal. Por eso, busca proteger su patrimonio y diversificar sus inversiones. Hace unos años, decidió mudarse a Miami con su familia, donde compró una casa y abrió una oficina. Desde allí, administra su negocio en Colombia y explora nuevas oportunidades en el mercado estadounidense.

Juan también invierte en bonos del Tesoro, acciones de empresas multinacionales y propiedades en Europa. Estas inversiones le dan estabilidad, rentabilidad y seguridad. Juan no se interesa mucho por Bitcoin, una criptomoneda que ha ganado popularidad entre los jóvenes. Él piensa que Bitcoin es muy volátil, complejo y arriesgado. Prefiere invertir en lo que conoce y domina, y no en lo que depende de la especulación y la tecnología.

En conclusión, Bitcoin como instrumento de inversión no es necesariamente conveniente para todos los empresarios en Latinoamérica. No obstante, algunos podrían beneficiarse de él. En ese caso, quizás sea conveniente contar con un socio. Por ejemplo, un asesor financiero que te oriente para crear una estrategia y un portafolio diverso y equilibrado que incluya criptomonedas. Así, Bitcoin podría contribuir al crecimiento de tu portafolio.

Bitcoin no solo es una forma de dinero digital, sino también una tecnología disruptiva que ofrece nuevas posibilidades para el mundo de los negocios. Bitcoin puede facilitar el comercio internacional, reducir los costos de transacción, aumentar la seguridad, la transparencia y la trazabilidad, y crear nuevos modelos de negocio basados en la economía colaborativa y la descentralización.

Bitcoin puede ser una oportunidad para el empresario latinoamericano que quiera aprovechar las ventajas de la innovación y la adaptación al cambio. Bitcoin puede ser una herramienta para superar los desafíos y las limitaciones que enfrenta el empresario latinoamericano en su entorno. Bitcoin puede ser una forma de empoderarse y de generar un impacto positivo en la sociedad.

Bitcoin puede ayudar al empresario latinoamericano, pero no es una solución mágica ni una garantía de éxito. Bitcoin requiere de conocimiento, educación, responsabilidad y prudencia. Bitcoin implica riesgos, volatilidad y regulación incierta. Bitcoin no es para todos, pero tampoco es para nadie. Bitcoin es para el que quiera explorar, aprender y experimentar.

Para invertir en Bitcoin sin perder mucho dinero, hay que saber gestionar el riesgo. Bitcoin cambia de valor constantemente, pero con una buena estrategia se puede reducir la incertidumbre. Además, con un buen asesoramiento se puede aprovechar el potencial de Bitcoin. Empresario, le puede hacer la pregunta a tu asesor de confianza. ¿Es Bitcoin una buena idea para mí? 

Aclaración: La información y/u opiniones emitidas en este artículo no representan necesariamente los puntos de vista o la línea editorial de Cointelegraph. La información aquí expuesta no debe ser tomada como consejo financiero o recomendación de inversión. Toda inversión y movimiento comercial implican riesgos y es responsabilidad de cada persona hacer su debida investigación antes de tomar una decisión de inversión.