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Gustavo GodoyGustavo Godoy

¿Es la tregua comercial entre EEUU y China esperanza para el dólar?

¿Podrá la tregua Washington-Beijing estabilizar el dólar o solo disipa su demanda como activo refugio?

¿Es la tregua comercial entre EEUU y China esperanza para el dólar?
Opinión

El panorama económico global se ha visto dominado por la tensión comercial entre Estados Unidos y China durante un periodo considerable. Cuando los dos gigantes económicos se enfrentan, el impacto resuena en cada rincón del sistema financiero, y la moneda de reserva global, el dólar estadounidense, es inevitablemente una de las principales afectadas. 

Recientemente, los indicios de un acercamiento, o al menos de una tregua en esta disputa arancelaria, han generado un debate intenso sobre sus posibles consecuencias: ¿podrá este respiro estabilizar y fortalecer al dólar, o simplemente marca una pausa en una tendencia de depreciación más profunda?

La respuesta a esta pregunta está íntimamente ligada a la dinámica de la incertidumbre global y las políticas de los bancos centrales, con efectos indirectos, pero notables, sobre activos como Bitcoin.

Históricamente, el dólar ha servido como el principal activo de refugio durante periodos de estrés geopolítico o financiero. Cuando la incertidumbre aumenta —como sucede con una guerra comercial activa, la imposición de aranceles punitivos y la amenaza de interrupción de cadenas de suministro— el capital global tiende a huir hacia la seguridad percibida de los activos denominados en dólares, principalmente bonos del Tesoro. Este flujo constante de capital extranjero hacia Estados Unidos artificialmente fortalece al dólar.

La guerra comercial entre Washington y Beijing fue un factor principal de esta incertidumbre durante mucho tiempo. La fricción constante elevaba el riesgo de inversión y comercio en todo el mundo, forzando a los inversores a buscar un puerto seguro, beneficiando al dólar. Por lo tanto, un acercamiento comercial entre ambas potencias actúa como un reductor de incertidumbre. Si la tregua se mantiene y se percibe como duradera, el pánico disminuye. Esto lleva a los inversores a reasignar su capital desde la relativa seguridad del dólar hacia activos de mayor riesgo en mercados emergentes o hacia monedas que antes eran vistas como vulnerables.

En teoría, la reducción de la incertidumbre debería disminuir la demanda de refugio y, por extensión, ejercer presión a la baja sobre el valor del dólar. Un dólar más débil facilitaría las exportaciones estadounidenses, pero encarecería las importaciones, equilibrando la balanza de riesgos. El mercado busca ahora calibrar si la estabilidad generada por el cese al fuego comercial es suficiente para compensar la tendencia estructural de depreciación o si el dólar ya ha descontado gran parte de este riesgo.

Para entender el efecto total en el dólar, y de paso en Bitcoin, es crucial analizar cómo la tregua comercial influye en la globalización y la inflación.

La globalización, en su esencia, busca reducir la fricción en el comercio internacional, eliminando barreras y aprovechando las eficiencias productivas de cada país. Un entorno de baja fricción se traduce en una reducción de los costos de producción y transporte, lo que directamente disminuye las presiones inflacionarias en la economía global. Cuando los productos de China, la fábrica del mundo, entran en Estados Unidos con aranceles reducidos, los precios para el consumidor final tienden a bajar.

Esta baja presión inflacionaria es el factor clave que conecta la política comercial con la política monetaria.

Cuando la inflación se mantiene bajo control, los bancos centrales, liderados por la Reserva Federal, tienen una mayor facilidad para inyectar liquidez al sistema y mantener las tasas de interés bajas. Los bancos centrales no están obligados a subir las tasas agresivamente para combatir el aumento de precios.

Un entorno de mayor liquidez y tasas bajas es generalmente alcista para activos de riesgo y escasos, incluido Bitcoin. La inyección de dinero fresco diluye el valor de las monedas fiduciarias y empuja a los inversores a buscar alternativas con potencial de crecimiento o propiedades de reserva de valor, como la criptomoneda principal.

Lo contrario también es cierto: si el acercamiento comercial fracasa y la fricción aumenta de nuevo, los aranceles y la interrupción de la cadena de suministro causan un aumento de la presión inflacionaria. Esto obligaría a los bancos centrales a endurecer la política monetaria (subir tasas), lo que fortalecería el dólar (pues ofrece un mayor retorno a los inversores) y sería bajista para activos especulativos como Bitcoin, que dependen de la liquidez fácil.

Por lo tanto, la tregua comercial no fortalece directamente al dólar, sino que lo debilita al reducir la necesidad de refugio, pero crea un entorno de baja inflación que, a su vez, permite la política monetaria acomodaticia que favorece al mercado de criptomonedas. Es un juego de equilibrios y efectos de segundo orden.

Más allá de los flujos de capital y la inflación, la tregua entre EEUU y China envía una señal de estabilidad a los mercados. La economía global opera sobre la base de la confianza. Cuando las dos economías más grandes del mundo muestran disposición a negociar y cooperar, esa confianza se restablece.

Esta estabilidad, aunque no se traduzca en una subida inmediata del dólar, sí le otorga un valor cualitativo importante. Un dólar fuerte no solo se define por las tasas de interés, sino por la credibilidad del sistema político y económico que lo respalda. Si el enfrentamiento comercial degenerara en una confrontación económica total, la posición del dólar como moneda de reserva global podría ser cuestionada a largo plazo.

El acercamiento comercial, por tenue que sea, preserva la narrativa de que el sistema económico mundial puede seguir funcionando con el dólar en su centro, mitigando el riesgo existencial para su posición. Sin embargo, para que esta tregua se traduzca en una estabilización real del dólar, debe ir acompañada de un crecimiento económico sostenido y una gestión fiscal prudente por parte de Estados Unidos, algo que la política interna complica.

Existe una perspectiva que complejiza la relación directa entre la tregua comercial y la debilidad del dólar. Si bien es cierto que la reducción de la incertidumbre global disminuye la demanda de refugio en dólares, generando una presión a la baja, el éxito de la tregua en reactivar el crecimiento económico global podría, paradójicamente, fortalecer al dólar.

La razón es simple: la economía de Estados Unidos es un motor de consumo y un destino principal de inversión. Un comercio global vigoroso, facilitado por la cooperación entre Washington y Beijing, se traduce en mayores ganancias para las corporaciones estadounidenses que operan a nivel internacional. Estas ganancias, que regresan al país, son a menudo invertidas en activos denominados en dólares. Además, una economía global saludable fomenta la inversión en los mercados financieros estadounidenses, que son considerados los más profundos y líquidos.

Por lo tanto, la estabilidad generada por la tregua no solo reduce el miedo (lo que debilita el dólar), sino que también impulsa la actividad y los rendimientos a nivel mundial (lo que atrae capital de vuelta a la economía estadounidense). Si el crecimiento impulsado por la tregua es más fuerte de lo esperado, la demanda de activos estadounidenses podría superar la disminución en la demanda de refugio, haciendo que el dólar gane tracción a pesar de la calma geopolítica. El dólar dejaría de ser solo una póliza de seguro para convertirse en la principal herramienta de inversión en un mundo que crece, un resultado que contradice la simple ecuación de "menos incertidumbre, menos dólar".

Aclaración: La información y/u opiniones emitidas en este artículo no representan necesariamente los puntos de vista o la línea editorial de Cointelegraph. La información aquí expuesta no debe ser tomada como consejo financiero o recomendación de inversión. Toda inversión y movimiento comercial implican riesgos y es responsabilidad de cada persona hacer su debida investigación antes de tomar una decisión de inversión.