Japón: Regulador financiero revela que consultas sobre criptomonedas estan en constante declive.

El número de consultas sobre criptomonedas de los inversores japoneses ha disminuido en el tercer trimestre de 2018, según un informe publicado por la Agencia de Servicios Financieros de Japón (FSA) el viernes 16 de noviembre.

La FSA, que supervisa el criptomercado del país, publicó datos sobre las consultas trimestrales hasta finales de septiembre de 2018. El organismo de control financiero recibió 1 231 solicitudes, lo que supone una ligera disminución en comparación con las 1 602 del segundo trimestre.

Según el regulador, el 34 por ciento de esas consultas (418 casos) estaban relacionadas con preguntas generales, y el 32 por ciento (398 casos) se referían a los resultados de transacciones y contratos individuales. El otro 34 por ciento de los casos no fueron mencionados específicamente en los datos publicados.

Según los datos recientes de la FSA, el interés por las criptomonedas ha ido disminuyendo lentamente a lo largo del año. La agencia de noticias de tecnología financiera, Finance Feeds señaló que a principios de 2018, Japón experimentó un aumento en las consultas de cripto, con un total de 3 559 solicitudes registradas por la FSA.

Japón se enfrentó a dos grandes hackeos de cripto en 2018. En enero, Coincheck, la criptobolsa local, tuvo una pérdida de 523 millones de NEM, con un valor aproximado de 534 millones de dólares en ese momento. Y en septiembre, los hackers robaron $59 millones de dólares en criptomonedas de la criptobolsa japonesa Zaif.

Tras el último ataque, la Asociación Japonesa de Intercambio Virtual de Divisas (JVCEA), que es un organismo autorregulador compuesto por las 16 criptobolsas autorizadas de Japón, anunció que iba a endurecer sus normas estableciendo un límite sobre la cantidad de monedas digitales que pueden ser gestionadas en línea por cualquier bolsa.

Más tarde, en octubre, la FSA otorgó estatus de autorregulación a la JVCEA, lo que le permitió establecer normas para proteger los activos de los clientes, elaborar una política contra el lavado de dinero (AML) y dar directrices de trabajo a las criptobolsas.