Las finanzas descentralizadas (DeFi) construidas sobre Bitcoin brindan una mayor soberanía financiera y resistencia a la censura en América Latina, emergiendo así como alternativa en una región marcada históricamente por controles de capital y crisis monetarias, según explicó Manuel Ferrari, presidente de la ONG Bitcoin Argentina, en conversación con Cointelegraph en Español.
Ferrari profundizó en el estado actual del ecosistema DeFi sobre Bitcoin en la región, la importancia de minimizar la confianza en terceros y los desafíos de accesibilidad que aún deben superarse para lograr una adopción masiva.
Por qué DeFi sobre Bitcoin
Aunque se mantiene distante de Ethereum en términos de capital y usuarios, el desarrollo de las finanzas descentralizadas sobre Bitcoin ha traído en los últimos años iniciativas y servicios que, aprovechando las características y cualidades de la red, desbloquean productos financieros que buscan ofrecer una mayor soberanía a los usuarios.
En la actualidad, el ecosistema DeFi en Bitcoin acumula más de USD 4.000 millones en Valor Total Bloqueado (TVL), según datos de Defillama, ubicándose entre las cinco principales redes de toda la industria.
Ferrari destacó que las finanzas descentralizadas construidas sobre Bitcoin, particularmente sobre soluciones de segunda capa (Capa 2) con enfoque trust-minimized, es decir, diseñadas para minimizar la necesidad de confiar en terceros, como Rootstock, resultan relevantes porque “permiten utilizar Bitcoin en aplicaciones financieras sin tener que confiar en custodios o en otras redes externas”.
“El usuario puede mantener soberanía sobre sus fondos y acceso a su Bitcoin en todo momento, dependiendo únicamente de la seguridad del sistema y no de una empresa o intermediario”, señaló Ferrari.
En este sentido, el también cofundador de Money On Chain, una plataforma DeFi construida sobre Bitcoin, mencionó que si bien existen formas de acceder a BTC en aplicaciones DeFi mediante otras redes, como es el caso de Wrapped Bitcoin (WBTC) en Ethereum, en ese caso “el usuario debe confiar en custodios que resguardan los bitcoins”, detalló.
En cambio, el modelo PowPeg de Rootstock, explicó Ferrari, busca “minimizar esa dependencia de terceros” y brindar una alternativa a estas redes que requieren un mayor nivel de confianza por parte de los usuarios.
Ferrari resaltó que, si bien Bitcoin ya es “un activo excepcional como reserva de valor y como medio de transferencia”, las finanzas descentralizadas amplían enormemente sus casos de uso, entre los cuales mencionó “stablecoins colateralizadas, derivados financieros, exchanges descentralizados, money markets y otros instrumentos que permiten hacer más cosas con los activos sin pedir permiso”.
“DeFi permite llevar a Bitcoin a muchos casos de uso del mundo financiero tradicional, pero con mayor soberanía del usuario”, resumió Ferrari.
América Latina como pionera en DeFi sobre Bitcoin
Consultado sobre el estado actual de adopción de las DeFi sobre Bitcoin en la región, Ferrari afirmó que “Latinoamérica ha sido pionera en este desarrollo”, destacando casos como el de Rootstock, la cual describió como “una de las primeras sidechains de Bitcoin y la de mayor trayectoria en producción”, habiendo demostrado “un alto nivel de seguridad operativa a lo largo de los años”.
De igual manera, el presidente de la ONG Bitcoin Argentina destacó proyectos surgidos en la región como Money On Chain, el cual brinda un protocolo de stablecoin descentralizada colateralizada en Bitcoin y que está “funcionando desde 2019 sin eventos de desvinculación (depeg)”, así como también Tropykus, un protocolo de préstamos basados en el modelo Compound.
A estos se suman exchanges descentralizados y otros protocolos financieros desplegados sobre la misma infraestructura, añadió.
Ferrari resaltó que “muchos de los fundadores y equipos detrás de estos proyectos son latinoamericanos”, lo que hizo que la región fuera “naturalmente un lugar de adopción temprana”.
No obstante, reconoció que “a nivel global, los volúmenes y la cantidad de usuarios todavía son pequeños en comparación con redes como Ethereum, donde el desarrollo de DeFi comenzó antes”.
Soberanía financiera y resistencia a la censura
Ferrari señaló que el principal caso de uso real de las DeFi sobre Bitcoin en Latinoamérica es “la resistencia a la censura y la soberanía financiera”, y advirtió que “gran parte de las DeFi en otras redes depende fuertemente de stablecoins centralizadas emitidas por empresas que tienen la capacidad técnica y legal de congelar fondos”.
“En cambio, los sistemas construidos sobre Bitcoin buscan minimizar ese riesgo y permitir operar sin depender de terceros”, enfatizó Ferrari, quien mencionó que en América Latina esto resulta “especialmente relevante” debido a que “existen antecedentes de controles de capital, bloqueos bancarios, restricciones cambiarias y crisis monetarias recurrentes”.
Este contexto regional, indicó el directivo, otorga un “valor muy concreto” al uso de stablecoins descentralizadas y protocolos sin custodia, que además permiten “acceder a préstamos, intercambios y otros instrumentos financieros sin pedir permiso y manteniendo el control de los fondos”, añadió.
De igual modo, Ferrari profundizó en el rol de las DeFi sobre Bitcoin para LATAM como una alternativa ante la necesidad de confiar en intermediarios, soluciones centralizadas y los riesgos de las decisiones empresariales.
“Muchas personas creen que si usan una stablecoin en una wallet no custodial son completamente soberanos, cuando en realidad esos activos pueden ser congelados por los emisores o afectados por decisiones externas”, explicó Ferrari, y añadió que, “en la práctica, muchas de estas empresas funcionan de manera similar a bancos que operan sobre blockchain”.
Por su parte, las DeFi sobre Bitcoin “permiten reducir ese riesgo y operar en sistemas donde las reglas están en el protocolo y no en la decisión de una empresa”, indicó.
Desafíos de accesibilidad, integración y educación
A pesar de sus ventajas, Ferrari identificó barreras significativas que limitan hoy el alcance de las DeFi sobre Bitcoin en Latinoamérica.
“El principal desafío hoy es la accesibilidad y la integración”, comentó, indicando que, por ejemplo, “todavía Rootstock no está integrado en la mayoría de los grandes exchanges globales” mientras que el acceso a ciertos activos vinculados “sigue siendo relativamente complejo para el usuario promedio”.
Además, precisó que muchas de las herramientas disponibles actualmente “requieren wallets non-custodial y cierto conocimiento técnico”, lo que hace que “los usuarios actuales sean relativamente sofisticados”, limitando la base potencial de adopción.
A esto se suma una brecha educativa importante. “Falta educación. Existe mucho desconocimiento sobre las diferencias entre soluciones realmente descentralizadas y otras que no lo son”, enfatizó Ferrari, señalando que, a medida que mejore la experiencia de usuario y haya más integración con plataformas globales, “la adopción puede crecer de forma significativa”.
Adopción aún temprana
Respecto a las perspectivas para 2026, Ferrari se mostró cauteloso, descartando que este año sea de “crecimiento explosivo” para las finanzas descentralizadas sobre Bitcoin, que se encuentran en “una etapa temprana de adopción”, afirmó.
Sin embargo, identificó factores que podrían acelerar el proceso. “Históricamente, muchas innovaciones financieras se adoptaron más rápido después de crisis que dejaron en evidencia los riesgos del sistema anterior”, observó.
En este sentido, Ferrari señaló que si ocurrieran “problemas serios en alguna de las stablecoins centralizadas que hoy dominan el mercado, muchas personas podrían tomar conciencia de la importancia de utilizar soluciones realmente descentralizadas y sin custodia”. Aunque aclaró que “nadie desea que eso ocurra”, mencionó que “es un escenario posible”.
“Mientras tanto, el crecimiento probablemente continúe de forma gradual, acompañado por mejoras en infraestructura, educación y experiencia de usuario”, concluyó.
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