En una situación atípica lo normal es lo atípico. Estamos viviendo tiempos muy complejos y no es raro que bajo estas circunstancias los mercados presenten comportamientos fuera de lo común. Es obvio que nos sorprendan a cada rato. Porque últimamente todo ha surgido de imprevisto. Los inversionistas se preocupan y, en parte, con razón. Obviamente que es muy difícil mantener la calma ante tanta incertidumbre. El efecto del coronavirus es evidente. La situación en muchas partes no está muy fácil. En Europa, están viviendo una de película de ciencia ficción. Los mercados sufren porque la economía está sufriendo. Pero no solo es la propagación del coronavirus, también son otras cosas. El mundo ya era un hervidero antes del virus. Bitcoin y las altcoins vivieron el jueves 12 de marzo una de las caídas más grandes de su historia. Fue un día tan sangriento como inesperado. Nos dejó a todos perplejos. ¿Y ahora? 

Siempre que se presenta una caída importante los análisis comienzan a buscar las posibles causas. En la mayoría de los casos, las respuestas suelten ser en exceso simplistas. Se realizaron asociaciones prácticamente del nada. Muchos asumen que las noticias están directamente relacionadas al movimiento del precio. Y caemos en las supersticiones de una manera casi patológica. Primero, sale una noticia. Luego, si Bitcoin sube ese día, la noticia se convierte en la causa de la subida. Es algo así como que nos golpeamos un pie y vimos un pájaro azul volando por los aires, entonces, he ahí la razón de nuestra mal suerte. El culpable es el pájaro. Muchos analistas, en su afán por tener una respuesta simple y rápida que publicar, caen en la charlatanería. La verdad es que el mundo es más complejo que eso. Las noticias en realidad salen demasiado tarde. Y lo que ocurre tras bastidores juega también un rol muy importante en los mercados. 

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Lo que no sabemos es una pieza clave en los mercados. Siempre existe una razón. Sin embargo, a nosotros nos llega es el caos. El número de variables es tal que resulta muy difícil sabe con precisión las causas precisas de cada movimiento. Pensar que los titulares son los que mueven el mercado es entender muy poco de la naturaleza de los mercados. Los titulares son una variable más. No lo son todo. Debemos ser cuidadosos con las explicaciones demasiados superficiales. Lamentablemente, son las que las más abundan. El espacio cripto está repleto de explicaciones simplistas. Pero también estamos plagados de dogmas. Debemos recordar que existe una fuerza carga ideológica en muchos sectores de la comunidad cripto. Los primeros entusiastas de Bitcoin vinieron de grupos con ideologías antisistema muy fuertes como los cypherpunks, anarquistas y libertarios. Entonces, mucho de lo que escuchamos tiene que ver más con ideas y deseos que con evidencia. 

Este es un fenómeno sumamente interesante. Muchos entusiastas de las criptomonedas se enamoran tanto de una narrativa antisistema que con el tiempo se convierte prácticamente en una religión. Y, como en el caso de las religiones, todo comienza con dividir al mundo entre los malos y los buenos. En los casos más extremos, la realidad se distorsiona a un grado tal que solo se acepta lo que confirme la creencia. Ese tipo de bitcoiner es lo que podríamos llamar el militante. Bitcoin puede ir en picado y la volatilidad puede estar en el 60%. Y en sus ojos es más estable que el oro. Y no entienden como el mundo no lo ve. Tenemos a personajes como el comentarista Max Keiser que con una gran sonrisa dijo que gracias al coronavirus llegaríamos a los 100 mil dólares muy pronto. Todo en un tono bélico contra los bancos, el dinero fiat, y los Gobiernos

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Claro que la corriente militante no es la única corriente en este espacio. También tenemos a los pragmáticos, personas que observan los datos y luego sacan las conclusiones. Defienden posturas realistas y buscan, en la medida de lo posible, la objetividad. No están en guerra con nadie. Pero sí quieren reformas y avances. Hace dos meses, Andreas Antonopoulos explicó que Bitcoin podría entrar en una crisis. Sin embargo, su comentario fue silenciado por los gritos de los militantes que estaban en su momento de euforia. Sin embargo, la opinión de Andreas no se basa en ideología o deseos, se basa en una lógica muy sensata. Vale la pena escucharla. Los militantes más radicales no aceptan su postura porque esto implicaría que Bitcoin, la criptomoneda antisistema por excelencia, se beneficia con el sistema. Y los militantes encuentran esto inaceptable. Sin embargo, Andreas tiene un muy buen punto.  

“Lo que la mayoría de la gente no se da cuenta, que es algo yo creo, es que, al menos al principio, las criptomonedas se estrellarán con fuerza” dijo Andreas Antonopoulos refiriéndose a Bitcoin durante una crisis financiera. La razón es que mucho del capital de riesgo y de fondos corporativos y privados que compran criptomonedas se alimentan del dinero barato y del exceso de efecto de sus portafolios. En la eventualidad de una crisis, esta liquidez disminuye y es posible que muchos busquen refugio en instrumentos de poco riesgo como bonos de tasa fija y bonos del Tesoro. Los grandes capitales todavía no consideran a Bitcoin como un refugio seguro. Todo lo contrario. Bitcoin es considerado un activo volátil y de alto riesgo. Es una aventura. Y durante una crisis los ánimos no están para aventuras. Esto tiene lógica. Pero, de algún modo u otro, dentro de la comunidad cripto esto no se termina de aceptar. 

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Con una caída como la que vivemos, es lógico concluir que hay un problema de confianza entre los inversores. La situación está muy complicada y Bitcoin no es visto como un activo seguro. Por lo menos no es visto así por ahora. Pero no todo está perdido. La confianza es algo que se puede construir. Lo primero es no entrar en pánico. Sería una locura vender en este momento. En todo caso, es excelente momento para comprar. Se formó un piso, aunque es probable que volvamos a bajar otra vez. Pero ahora es tiempo de tener paciencia. Y confiar en el proyecto a largo plazo. Este podría ser la capitulación final del mercado bajista y el comienzo de un gran mercado alcista que podría durar los próximos 2 o 3 años. Las crisis son positivas porque eliminan a los malos actores. En la marea baja, se puede ver quien nadaba desnudo. 

Por supuesto que es muy difícil saber cómo se desarrollaran las cosas de ahora en adelante. Todos los mercados financieros son un tobillito en estos momentos. Sin embargo, en momentos como estos es cuando debemos recordar que todo pasa y nada es para siempre. No hay mal que dure cien años. Si el precio baja, toca esperar su recuperación con paciencia y dignidad. El mundo no se acabará mañana. Eventos como el del jueves son pasajeros. Es un revés que superaremos del mismo modo que hemos superado todos reveses anteriores. Bitcoin cae y se levanta. Muere y resucita. Siempre más fuerte que antes. De esta crisis saldremos más fuertes. ¿Y ahora qué? Ahora es tiempo de seguir adelante. Bitcoin tiene un gran futuro.