¿Qué es arte? ¿Qué no es arte? En el fondo, nadie sabe. En siglos anteriores, las cosas eran más sencillas. Arte era lo que los académicos decían que era arte. En el mundo de hoy, el asunto no es tan sencillo. En el mundo de hoy, una banana en la pared puede llegar a costar millones de dólares. En muchos sentidos, el arte es un mercado. Y la última palabra la tienen los coleccionistas. El valor estético, histórico o técnico de la obra, sin lugar a dudas, pasa a un segundo plano. Aquí lo más importante es el valor social y monetario de la pieza. Se colecciona cualquier cosa. No importa. Lo importante es pertenecer al exclusivo club de coleccionistas de arte.
Muchos de nosotros crecimos con la idea de que los artistas eran seres extraordinarios con talentos extraordinarios que producían obras excepcionales. Entonces, es perfectamente razonable asumir que el valor de una obra de arte es inmensamente elevado. Después de todo, muy pocas personas pueden hacer arte. Incluso, se podría llegar a pensar que una obra de arte es valiosa por su historia, por el sofisticado manejo de los materiales, o por la rara belleza de sus formas. De pronto, nos encontramos con la caricatura de un mono que vale miles de dólares. ¿Qué pasó aquí?
The Bored Ape Yatch Club es una colección de 10 mil tokens no fungibles (NFTs) operando en la red Ethereum. Son coleccionables. ¿Recuerdan las barajitas de baseball? Bueno, similar, pero con la caricatura de un mono antropomorfo y aburrido. Todos los tokens son similares en el sentido que se trata de un mono. Pero cada mono es ligeramente diferente el uno del otro. Nadie en su sano juicio cree que esos monos son arte. En todo caso, son una caricatura. Uno siente que son una especie de burla. Una parodia. ¿Cómo algo tan ridículo puede llegar a tener tanto valor?
He ahí el detalle. En realidad, se trata de un club. Es decir, es más sobre estatus e inversión que sobre arte. Repito: Es un mercado de coleccionistas. ¿Quiénes son los coleccionistas? Justin Bieber, Eminem, Snoop Dog, Paris Hilton, Mark Cuban, Jimmy Fallon, Kevin Hart, Shaquille O’Neal, entre otros. El token, en el fondo, es una simple excusa para que estas celebridades ostenten el poder de sus bolsillos. En pocas palabras, es la entrada de una fiesta virtual. Es bastante irrelevante analizar el mérito artístico del mono como tal. Porque no se trata de eso. Se trata de una inversión que te aporta mucha exposición mediática.
Los inversores compran estos coleccionables para hacer dinero y para beneficiarse de todo lo relacionado a esa compra. Dinero y estatus. Paris Hilton compra un mono y su marca se potencia. De pronto, la prensa habla del asunto. Su imagen se renueva por su asociación con tecnología de última generación. Y el club gana credibilidad con su nuevo miembro. ¿Qué tan importante es el token como tal? Su importancia es casi nula. Aquí lo relevante es la exclusividad del club. Obvio que se trata de instrumentos especulativos. Las celebridades se unen para impulsar el proyecto, porque saben perfectamente que la demanda sube los precios. Y, por supuesto, la demanda llega, porque hay muchísimas personas allá afuera que quieren estar en el mismo club que Paris Hilton, Jimmy Fallon y Justin Bieder.
Ahora bien, todos estos proyectos requieren mucha promoción. Hay que mantener el entusiasmo vivo todo el tiempo. De lo contrario, las personas pierden el interés. Lo que no es muy bueno para los precios. En esta primera etapa, hay una especie de euforia en torno a los NFTs. Ciertamente, el mercado se ha centrado principalmente en los juegos y en los coleccionables. Y ahora todo el mundo quiere una pieza del pastel. Porque nadie quiere perderse de la acción. El problema, por supuesto, es la saturación. Demasiados proyectos. Demasiado coleccionables. Y demasiados juegos. Un día tenemos a Paris Hilton hablando de NFTs en el programa de Jimmy Fallon y, al otro día, tenemos a cada celebridad lanzando su propio proyecto. Para los primeros, la idea seguramente será muy rentable. Pero, tarde o temprano, la gente se cansa y el interés se pierde. Con tantos tokens en circulación, es muy difícil vender la idea de exclusividad.
No quiere ser un profeta del desastre. Sin embargo, debemos recordar que las modas pasan. En nuestros días, la carrera social consiste en consumir cosas, acumular cosas y ostentar cosas. El valor simbólico del objeto es mucho más importante que su valor utilitario o estético. El consumismo consiste en utilizar las cosas como indicadores de nuestra posición social. Esta es una carrera sin final que en la actualidad adquiere patrones circulares, absurdos y, muchas veces, ridículos. Una celebridad compra un NFT para distinguirse y lucir especial ante la gente común. Luego, las masas aspiran lograr un estatus social similar al de la celebridad mediante la imitación. Con el tiempo, sin embargo, dicho artículo puede volverse común y puede eventualmente perder su carácter distintivo. Naturalmente, la celebridad pronto nota esta contradicción y adopta rápidamente otra moda. Y todo comienza de nuevo.
Esto es un ciclo que se repite a ritmos cada vez más acelerados. En la comunidad cripto, las modas cambian muy rápidamente. Los inversores se mueven constantemente. Y el temor a perder una oportunidad es muy grande. El dinero siempre está escapando de lo viejo para saltar a lo nuevo. Eso afecta principalmente a los minoristas que siempre están buscando oportunidades millonarias. Aquí la lealtad yace en la ganancia. O sea, la euforia pasa. Las campañas de promoción tienden a funcionar por un tiempo. Pero no duran toda la vida. Los inversores suelen vender. Recuperan la inversión e invierten las ganancias en la próxima gran idea. La ilusión normalmente no es eterna.
Todos hemos sido coleccionistas en algún momento y sabemos lo que se siente. Es una actividad que ciertamente puede llegar a ser muy divertida. Claro que hay personas que coleccionan por la sola pasión de coleccionar. Otras, sin embargo, coleccionan por inversión. En el caso de los inversores, coleccionar puede ser una perdida de dinero o una gran oportunidad. Todo dependerá de nuestra astucia. Dos elementos a considerar: La escasez del coleccionable y la pasión de los coleccionistas. En el caso de los coleccionables, los elementos subjetivos suelen ser más importantes que los objetivos. O sea, es más psicología y sociología que arte o sensatez. ¿Coleccionar o no coleccionar?
Aclaración: La información y/u opiniones emitidas en este artículo no representan necesariamente los puntos de vista o la línea editorial de Cointelegraph. La información aquí expuesta no debe ser tomada como consejo financiero o recomendación de inversión. Toda inversión y movimiento comercial implican riesgos y es responsabilidad de cada persona hacer su debida investigación antes de tomar una decisión de inversión.
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