Ciudades inteligentes y blockchain: Cuatro países donde IA y DLT van de la mano

¿Alguna vez has oído sobre las ciudades inteligentes, donde el tráfico, los servicios públicos y la circulación de documentos están totalmente automatizados? El concepto de ciudad inteligente integra una gran cantidad de datos y al internet de las cosas (IoT) para optimizar la eficiencia de los procesos y servicios urbanos y conectar a los residentes. Un ejemplo de esta innovación podría ser sensores de luz que ahorran energía y costes de vigilancia de carretera.

La base de cómo los sistemas automatizados y sensores de infraestructura coordinarán sus actividades y se comunicarán con los demás se está ensayando actualmente en Dubai, algunas ciudades de China y de los Estados Unidos.

El futuro es ahora

Analistas de McKinsey predicen que para 2020 el número de las ciudades inteligentes llegará a 600 en todo el mundo, y 5 años más tarde, casi el 60 por ciento del PIB mundial se producirá en ellas. Las tecnologías digitales podrían convertirse en el motor del progreso económico, y la blockchain, sin lugar a dudas, podría ser una de ellas.

Imaginemos cuánto podemos avanzar si las siguientes invenciones innovadoras están unidas. ¿Qué aspectos de una ciudad sería administrada por IoT y blockchain, digamos, en diez años? Los automóviles y los trenes no tripulados pueden ejecutarse en las ciudades y el control sobre el espacio aéreo ya no requiere despachadores. Los productos no se deterioran, los vendedores no suben los precios y las tarjetas médicas no desaparecen. ¿Suena como una utopía? No exactamente.

Podría ser sorprendente saber que en algún momento, este “futuro inteligente” se está construyendo ahora. Y no se trata solo de criptomonedas o servicios de pago, sino sobre ciudades enteras con todos los procesos controlados por blockchain. Esas son las ciudades del futuro, y ya están siendo creadas.

Emiratos Árabes Unidos

Dubai se considera hoy día una de las ciudades digitalmente más progresistas las en el mundo. Con los trenes no tripulados, sensores automáticos, taxis voladores, paneles solares, y bancos de Wi-Fi, quizás tiene todo lo que un ávido futurista neces