Las narrativas son las historias que nos contamos para entender el mundo y darle sentido. Siempre han existido y siempre han influido en nuestra forma de pensar y actuar. Pero en la era de las redes sociales, las narrativas tienen más poder que nunca. Porque se difunden con una rapidez y una facilidad asombrosas. Porque llegan a millones de personas que las comparten, las comentan y las creen. Porque no importa si son verdaderas o falsas, solo si son populares. O sea, si convencen a muchos y les hacen sentir algo.
Un ejemplo de esto es el caso de Bitcoin. Bitcoin tiene muchas narrativas que lo rodean y lo definen. Algunas lo presentan como el futuro del dinero, otras como una burbuja especulativa, otras como una amenaza para el planeta. Pero hay una narrativa que parece dominar en estos momentos: la de que Bitcoin está a punto de ser aceptado por el sistema financiero tradicional, gracias a la aprobación de un ETF (fondo cotizado en bolsa) y a la llegada del capital institucional. Esta narrativa genera expectativas, ilusiones y temores entre los inversores, y hace que el precio de Bitcoin suba como la espuma.
Un ETF al contado de Bitcoin es un fondo que cotiza en bolsa y que sigue el precio de la criptomoneda más popular del mundo. Muchos inversores esperan que la SEC, el organismo regulador de los mercados financieros de EE.UU., apruebe pronto uno o varios de estos fondos, lo que facilitaría la entrada de dinero institucional y minorista al sector.
Pero no todos están de acuerdo en el impacto que tendría esta decisión. Hay dos equipos que defienden visiones opuestas en torno al impacto de este evento.
En una esquina, tenemos al equipo "sobreestimado", liderado por JPMorgan, el poderoso banco. Este equipo cree que un ETF al contado de Bitcoin no es tan importante ni beneficioso como se piensa. Argumentan que ya existen otros productos similares, como los futuros o los trusts, que permiten invertir en Bitcoin sin tener que comprarlo directamente. Además, advierten que un ETF al contado podría aumentar la volatilidad y el riesgo de manipulación del mercado.
En la otra esquina, tenemos al equipo "subestimado", encabezado por Adam Back, el conocido programador. Este equipo cree que un ETF al contado de Bitcoin sería un hito histórico y positivo para la criptomoneda. Aseguran que un ETF al contado atraería a más inversores, especialmente a los que buscan una exposición pura y simple a Bitcoin, sin complicaciones ni intermediarios. Además, confían en que un ETF al contado legitimaría y consolidaría a Bitcoin como un activo financiero de primera categoría.
¿Quién tiene razón? ¿Quién ganará la batalla? Solo el tiempo lo dirá. Lo que está claro es que el tema del ETF al contado de Bitcoin genera mucha expectación, debate y emoción entre los aficionados a las criptomonedas.
Ahora bien, los bitcoiners son los entusiastas de Bitcoin. Como buenos aficionados, siguen con atención las noticias y opiniones sobre su activo favorito. Pero no todas las fuentes les gustan por igual. En este caso, hay dos personajes que representan dos visiones opuestas: Adam Back y JPMorgan.
Adam Back es un criptógrafo y cypherpunk, es decir, un defensor de la privacidad y la libertad en internet. Fue una de las inspiraciones de Satoshi Nakamoto, el misterioso creador de Bitcoin, y actualmente es el CEO de Blockstream, una empresa que desarrolla servicios y productos para la red de Bitcoin. Adam Back es un optimista de Bitcoin, y cree que su precio puede llegar a millones de dólares.
JPMorgan es un banco gigantesco y poderoso, que forma parte del sistema financiero tradicional. Durante mucho tiempo, fue un crítico de Bitcoin, y su CEO, Jamie Dimon, llegó a llamarlo "un fraude". Sin embargo, recientemente ha cambiado de opinión, y ahora ofrece servicios de inversión en Bitcoin a sus clientes. En muchos sentidos. JPMorgan todavía es un escéptico de Bitcoin, y cree que su valor está inflado por la especulación.
No hace falta ser un genio para saber que la mayoría de los bitcoiners simpatizan más con Adam Back que con JPMorgan. ¿Por qué? Por dos razones. La primera, porque Adam les dice lo que quieren oír, y JPMorgan les dice lo que no quieren oír. La segunda, porque Adam es parte de su tribu, y JPMorgan es su enemigo natural. Es como el tío simpático que te regala caramelos, y el tío antipático que te regaña por comerlos. Es evidente que la comunidad está predispuesta a creerle más a Adam que a JPMorgan.
Estamos ante dos grupos con expectativas muy diferentes. Aquí no quiero tomar bandos. Porque, al fin y al cabo, solo el tiempo le dará la razón a uno u otro. Y como no soy adivino no sé quién eventualmente tendrá la razón.
Pero lo que sí puedo hacer es recordarte un fenómeno que se da con frecuencia en el mercado cripto: el de comprar el rumor y vender la noticia. Este fenómeno consiste en que los inversores compran un activo cuando circula un rumor positivo sobre él, y lo venden cuando se confirma la noticia. Así, aprovechan la subida de precio que se produce por la expectativa y la emoción.
La comunidad cripto es especialmente susceptible a este fenómeno, porque se deja llevar por las noticias y los rumores que aparecen en las redes sociales, los foros y los medios de comunicación. Un ejemplo de esto fue lo que pasó en diciembre de 2017, cuando se lanzaron los futuros de Bitcoin en el mercado CME. Muchos inversores compraron Bitcoin antes del lanzamiento, esperando que el precio se disparara. Pero cuando se produjo el lanzamiento, el precio cayó en picado.
¿Qué podemos aprender de esto? Que hay que tener cuidado con lo que se escucha y se lee. Que no hay que dejarse llevar por la euforia o el pánico. Que hay que analizar la situación con objetividad y sentido común. Y que hay que invertir solo lo que se está dispuesto a perder. Cuidar tu bolsillo debe ser tu prioridad.
Aclaración: La información y/u opiniones emitidas en este artículo no representan necesariamente los puntos de vista o la línea editorial de Cointelegraph. La información aquí expuesta no debe ser tomada como consejo financiero o recomendación de inversión. Toda inversión y movimiento comercial implican riesgos y es responsabilidad de cada persona hacer su debida investigación antes de tomar una decisión de inversión.