En el mundo de las inversiones, donde el objetivo es obtener ganancias comprando hoy a un precio más bajo y vendiendo mañana a uno más alto, es muy fácil caer en la tentación de ilusiones y sesgos que nos lleven a tomar decisiones erradas.

Es natural querer creer que nuestras predicciones son precisas y que el futuro será favorable para nuestras inversiones. Sin embargo, es crucial recordar que el mercado es incierto por naturaleza y que nadie puede predecir con certeza lo que sucederá mañana.

Si bien es imposible eliminar por completo la subjetividad de nuestras decisiones de inversión, sí podemos tomar medidas para ser más objetivos y minimizar el impacto de nuestras predicciones erróneas. Podemos gestionar el riesgo.

En el mundo de las finanzas, una pregunta recurrente surge cuando se tiene dinero ocioso en el banco: ¿dejarlo ahí o invertirlo para obtener mayores ganancias? Esta decisión implica sopesar dos aspectos cruciales: la seguridad y la rentabilidad.

Mantener el dinero en la cuenta ofrece la tranquilidad de la seguridad. Las entidades bancarias están reguladas y garantizadas, lo que protege el capital ante imprevistos. Además, la disponibilidad del dinero es inmediata, permitiendo su acceso en cualquier momento.

Sin embargo, esta alternativa presenta una desventaja significativa: la baja rentabilidad. Los intereses ofrecidos por las cuentas bancarias suelen ser mínimos, lo que significa que el dinero pierde valor con el tiempo debido a la inflación. A largo plazo, el poder adquisitivo del capital se ve erosionado.

Invertir el dinero ocioso abre las puertas a mayores retornos. Al diversificar en diferentes activos, como acciones, bonos, bienes raíces o criptomonedas, se puede potencialmente aumentar el patrimonio de forma significativa.

No obstante, la inversión conlleva un grado de riesgo. El valor de las inversiones puede fluctuar, exponiendo al inversionista a la posibilidad de pérdidas. Además, algunas inversiones pueden ser menos líquidas, dificultando su venta rápida en caso de necesidad.

Es necesario encontrar el equilibrio adecuado. La decisión de qué hacer con el dinero ocioso depende de varios factores personales, como la tolerancia al riesgo, los objetivos financieros y el horizonte de inversión.

Ahora, para personas con baja tolerancia al riesgo y necesidad de liquidez inmediata, dejar el dinero en la cuenta puede ser la opción más adecuada.

Pero, aquellos con mayor tolerancia al riesgo y objetivos de crecimiento a largo plazo pueden beneficiarse de la inversión.

Invertir con prudencia es fundamental para la salud financiera. La estrategia de solo invertir dinero que no es necesario para el sustento diario es una práctica sensata y recomendada por muchos expertos en finanzas. Esto implica que antes de considerar invertir, es esencial asegurarse de que las deudas estén controladas, que los ingresos sean suficientes para cubrir los gastos corrientes y que exista un fondo de emergencia para imprevistos.

Al seguir esta regla, se minimiza el riesgo de que una pérdida en las inversiones afecte el estilo de vida o la capacidad de afrontar gastos esenciales. Además, esta aproximación permite enfrentar los altibajos del mercado con mayor serenidad, sabiendo que las necesidades básicas y la seguridad financiera no están en juego.

Es una forma de inversión responsable que promueve la sostenibilidad económica a largo plazo y ayuda a mantener la paz mental en el proceso de construir y gestionar un portafolio de inversiones. Por supuesto, siempre es recomendable buscar asesoramiento financiero personalizado para tomar decisiones informadas acordes con los objetivos y la tolerancia al riesgo de cada individuo.

Adicionalmente, la diversificación y el balanceo de una cartera de inversiones son estrategias clave para mitigar el riesgo y maximizar el potencial de retorno. La diversificación implica la distribución de las inversiones entre diferentes clases de activos, como acciones, bonos, bienes raíces y monedas, para reducir la exposición a las fluctuaciones de un solo activo o mercado. El balanceo, por otro lado, se refiere al ajuste periódico de la proporción de cada clase de activo en la cartera para mantener un nivel de riesgo deseado, acorde con los objetivos y el horizonte temporal del inversor.

Es cierto que no se trata simplemente de invertir en una gran cantidad de activos, sino de seleccionar cuidadosamente activos que no estén correlacionados entre sí. Esto significa que cuando un tipo de activo disminuye en valor, otro puede permanecer estable o incluso aumentar, compensando las pérdidas.

Calcular el riesgo y las ganancias esperadas es un aspecto crucial en la toma de decisiones financieras, especialmente en mercados volátiles. La gestión del riesgo implica determinar cuánto está dispuesto a perder antes de entrar en una operación. Esto se hace estableciendo un 'stop loss', una orden que se coloca con un corredor para vender un activo cuando alcanza un precio determinado, limitando así las pérdidas potenciales. 

Por otro lado, las ganancias estimadas se refieren a las expectativas de rendimiento de una inversión basadas en análisis previos o modelos estadísticos. Estas estimaciones ayudan a los inversores a establecer objetivos de precios y a formular estrategias de salida para sus inversiones. Sin embargo, es importante recordar que las estimaciones de riesgo y ganancia son solo eso, estimaciones, y no garantías. Los mercados pueden comportarse de manera impredecible, y los precios de los activos pueden caer más de lo esperado, lo que hace que la gestión del riesgo sea una parte integral de la inversión. 

Aceptar y calcular las pérdidas potenciales puede ayudar a evitar sorpresas desagradables y a mantener una cartera de inversiones saludable a largo plazo. Por lo tanto, el uso de 'stop loss' es una herramienta necesaria en la mayoría de los casos para proteger el capital de eventos inesperados del mercado.

La gestión del riesgo es una práctica esencial en cualquier inversor, ya que permite identificar, evaluar y priorizar los riesgos para minimizar, monitorear y controlar la probabilidad o el impacto de eventos desafortunados. Lejos de ser un signo de pesimismo, es una muestra de prudencia y responsabilidad. 

Aunque puede limitar las ganancias potenciales en escenarios óptimos, su verdadero valor se manifiesta en su capacidad para mitigar las pérdidas en situaciones adversas, lo que resulta en beneficios más consistentes y sostenibles a largo plazo. En resumen, la gestión del riesgo no solo protege, sino que también puede mejorar la estabilidad financiera y la viabilidad a largo plazo de una inversión o negocio.

Aclaración: La información y/u opiniones emitidas en este artículo no representan necesariamente los puntos de vista o la línea editorial de Cointelegraph. La información aquí expuesta no debe ser tomada como consejo financiero o recomendación de inversión. Toda inversión y movimiento comercial implican riesgos y es responsabilidad de cada persona hacer su debida investigación antes de tomar una decisión de inversión.