Cointelegraph
Gustavo Godoy
Escrito por Gustavo Godoy,Redactor de plantilla
Fernando Quirós
Revisado por Fernando Quirós,Editor de plantilla

El nuevo mapa: Cómo el "nearshoring" blinda la economía latinoamericana

¿Está el "nearshoring" redefiniendo la geografía económica y blindando a América Latina?

El nuevo mapa: Cómo el "nearshoring" blinda la economía latinoamericana
Opinión

La globalización, ese motor que parecía imparable, ha entrado en una fase de profunda reconfiguración. Durante décadas, las cadenas de suministro se extendieron por todo el mundo, buscando la eficiencia máxima a través de la reducción de costes de producción. Este modelo, conocido como offshoring, llevó a empresas de países desarrollados a trasladar su producción a economías asiáticas. 

Sin embargo, los vientos han cambiado. El mundo ha aprendido lecciones duras sobre la vulnerabilidad de depender de cadenas de suministro excesivamente largas, especialmente tras eventos globales recientes. Hoy, una nueva estrategia, el “nearshoring”, está redefiniendo el mapa económico global, y América Latina se encuentra en el epicentro de este cambio.

El nearshoring es, en esencia, la estrategia de trasladar la producción a países geográficamente cercanos al mercado de consumo final. Para las empresas de Estados Unidos y Canadá, esto significa traer la manufactura de vuelta a su continente, y ahí es donde América Latina entra en juego. Países como México, Costa Rica, y en menor medida, Colombia y Brasil, se están perfilando como los nuevos centros de producción. La proximidad no solo reduce los tiempos de tránsito y los costes logísticos, sino que también minimiza los riesgos geopolíticos y las interrupciones en la cadena de suministro.

La relación entre América Latina y Estados Unidos ha sido históricamente compleja, un baile entre la admiración y el resentimiento. Por un lado, la proximidad ha generado una dependencia económica que ha impulsado a muchos países de la región. Por otro, esa misma dependencia ha alimentado un sentimiento de resentimiento y una búsqueda constante de mayor autonomía. Ahora, con un Estados Unidos que parece inclinarse hacia el proteccionismo y el aislamiento, América Latina se ve en una encrucijada. La región debe aprovechar esta oportunidad de nearshoring para fortalecer su propia economía y diversificar sus alianzas, lo que a su vez pondrá a prueba a los dos polos de esta relación: la necesidad económica y la identidad nacional.

Este cambio de paradigma no se trata solo de mover fábricas. Es una transformación integral que abarca la infraestructura, la mano de obra y las políticas públicas. Para que el nearshoring prospere, los países latinoamericanos deben invertir en carreteras, puertos y redes de energía. Es crucial mejorar la capacitación de su fuerza laboral, asegurando que cuenten con las habilidades necesarias para la industria moderna, que no solo requiere de mano de obra barata, sino también de talento especializado.

El nearshoring representa una oportunidad única para la industrialización de la región. A medida que las empresas estadounidenses buscan alternativas a Asia, América Latina puede fortalecer sus sectores manufactureros y de servicios. Esto podría llevar a la creación de empleos de calidad, el aumento de los salarios y la transferencia de tecnología. Es una vía para que la región pase de ser simplemente un exportador de materias primas a un jugador clave en la manufactura global.

El cambio es palpable. En las zonas fronterizas y en los parques industriales de la región, se percibe un aumento en la actividad. Empresas que una vez buscaron la mano de obra barata en el otro lado del mundo, ahora ven los beneficios de tener a sus socios de producción a unas pocas horas de vuelo. La sincronización de los husos horarios facilita la comunicación y la gestión de proyectos. Es una sinergia que va más allá de la simple logística. Se trata de construir relaciones de confianza y colaboración más estrechas.

Sin embargo, el camino no está exento de desafíos. La inversión en infraestructura requiere de grandes capitales y de una planificación a largo plazo. La inestabilidad política, la burocracia y la falta de seguridad jurídica en algunos países de la región pueden disuadir a los inversores. Para que el nearshoring sea una estrategia exitosa a largo plazo, los gobiernos latinoamericanos deben comprometerse con la estabilidad, la transparencia y la creación de un entorno de negocios atractivo.

El éxito de esta transición también depende de la capacidad de los países de la región para trabajar juntos. Una visión regional compartida podría potenciar los beneficios para todos. La integración de cadenas de valor entre países, donde cada uno se especialice en una parte de la producción, podría crear un bloque económico más fuerte y competitivo. Es la oportunidad de trascender las rivalidades históricas y construir una prosperidad compartida.

A pesar de todo el optimismo que rodea al nearshoring, hay que considerar una perspectiva diferente. El entusiasmo por esta estrategia podría llevar a una sobreestimación de sus beneficios a largo plazo. Si bien la proximidad geográfica ofrece ventajas claras, la dependencia económica que genera podría ser una espada de doble filo. Al consolidar la producción para el mercado estadounidense, América Latina podría estar, en realidad, reforzando su dependencia de un solo socio comercial, en lugar de diversificar sus mercados. El nearshoring, en lugar de ser un camino hacia una mayor autonomía, podría convertirse en un nuevo capítulo de la misma relación de dependencia, haciendo que la economía de la región sea vulnerable a cualquier contracción o cambio en las políticas de su vecino del norte.

Esta vez, la diversificación no es una opción; es una necesidad imperante. A medida que el proteccionismo gana terreno en el Norte, las economías latinoamericanas se enfrentan a un punto de inflexión. Ya no es suficiente con mirar hacia un solo socio, por grande que sea. La realidad nos obliga a explorar nuevos horizontes, a buscar mercados en Asia, Europa y dentro de la propia región. Esta es nuestra oportunidad para construir una economía más robusta y autosuficiente. 

El nearshoring nos ofrece la excusa perfecta para fortalecer nuestras propias cadenas de valor y construir puentes comerciales con múltiples aliados. Es hora de romper el ciclo de dependencia y forjar un futuro donde nuestra prosperidad no esté atada a la fortuna de un solo actor. Debemos aprovechar esta coyuntura para invertir en nuestra propia gente y recursos, asegurando que el crecimiento sea sostenido y equitativo. La diversificación ya no es una simple idea, sino el único camino viable hacia una verdadera independencia económica y prosperidad.

Aclaración: La información y/u opiniones emitidas en este artículo no representan necesariamente los puntos de vista o la línea editorial de Cointelegraph. La información aquí expuesta no debe ser tomada como consejo financiero o recomendación de inversión. Toda inversión y movimiento comercial implican riesgos y es responsabilidad de cada persona hacer su debida investigación antes de tomar una decisión de inversión.


Este artículo de opinión presenta la perspectiva experta del colaborador y puede no reflejar las opiniones de Cointelegraph.com. Este contenido ha sido sometido a una revisión editorial para garantizar la claridad y la relevancia, y Cointelegraph mantiene su compromiso con la transparencia informativa y los más altos estándares del periodismo. Se recomienda a los lectores que realicen su propia investigación antes de tomar cualquier acción relacionada con la empresa.