Inversión de combustible y energía solar en bitcoin en Japón: Opinión de Expertos

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La crisis financiera mundial del 2007/2008 causó estragos en la economía mundial y provocó la disminución de la riqueza de los consumidores, las ejecuciones hipotecarias, los desalojos, las bancarrotas empresariales, el desempleo prolongado y la desaceleración mundial de la actividad económica. Pero no todo lo relacionado con la crisis fue negativo. Como las malas decisiones y prácticas bancarias enfrentaron un rudo despertar al detenerse, esto permitió que surgieran nuevas ideas, atrajeron la atención y se utilizaron, especialmente en Japón, la Tierra del Sol Naciente.

A medida que la crisis crediticia estaba en plena vigencia, Japón aprobó su Ley Básica del Espacio, que estableció la Energía Solar Espacial —el concepto de recolectar energía solar en el espacio exterior y distribuirla a la Tierra a través de satélites— como objetivo nacional de la Agencia Japonesa de Exploración Espacial. El 9 de enero del 2009, un nuevo sistema de contabilidad de triple entrada y la primera criptomoneda Bitcoin hizo su debut mundial con el seudónimo Satoshi Nakamoto.

Nueve años después del lanzamiento de Bitcoin, las implicaciones económicas, sociales y políticas de la crisis todavía se sienten en todo el mundo. A nivel mundial, los departamentos de tesorería continúan enfrentando déficits de financiamiento sin una resolución simple a la vista, y los consiguientes aumentos significativos en la deuda del gobierno han producido varias crisis de deuda soberana. Las tasas de interés ultrabajas de los bancos centrales que intentan combatir la deflación han dejado a los inversionistas rascándose la cabeza en busca de lugares para obtener rendimientos de su efectivo.

Estas condiciones económicas llevaron a un mayor interés en Bitcoin como una clase de inversión alternativa, ya que la correlación con otras clases de activos es prácticamente nula, un diversificador perfecto. Actualmente, Japón es el mayor mercado de Bitcoin con una participación de más del 61 por ciento del volumen de comercio mundial y el 2,7 por ciento de la población posee BTC.

El CEO de Softbank Group, Masayoshi Son, el ciudadano más adinerado de Japón —quien está cambiando la tecnología de start-ups invirtiendo con su gran chequera, volcando las finanzas de Silicon Valley— se refiere a desarrollos tecnológicos como las "tecnologías disruptivas y fundamentales que están construyendo la infraestructura para el mañana". Masayoshi Son, respaldado por inversores que le dan un promedio de $1 mil millones por minuto, lanzó un fondo de inversión de $100 mil millones llamado SoftBank Vision Fund en asociación con las compañías de tecnología Apple, Qualcomm, Foxconn y Sharp. Y como la inversión en BTC se considera halal, los inversores en el fondo también incluyen el Fondo de Inversión Pública de Arabia Saudita y Mubadala Investment Company de Abu Dhabi. Más fondos de riqueza de países extranjeros están ansiosos por obtener acceso a acciones y Ofertas Iniciales de Monedas (ICO) en compañías de tecnología, y están presionando por un segundo Fondo SoftBank Vision, que planea recaudar alrededor de $880 millones.

Masayoshi Son cree que con las mejoras tanto en la conexión a Internet como en la utilización de la energía solar, seguirá habiendo una mayor demanda global de activos digitales. Como resultado, ha realizado inversiones en la compañía satelital de órbita terrestre baja OneWeb y en empresas de energía solar en todo el mundo.            

Criptobolsas de Bitcoin

Japón tiene un voraz apetito por las criptomonedas. La primer criptobolsa de Bitcoin — Bitcoin Market— se estableció allí el 6 de febrero del 2010, cuando BTC se comercializó por $0,30. Sin embargo, la criptobolsa se cerró seis meses después después de haber sido hackeada. A continuación, la japonesa Mt. Gox rápidamente saltó a la fama durante el mismo año, pero cumplió su fin cuatro años más tarde después de ser hackeado. Este fue el robo más grande de una cripbobolsa de BTC en ese momento, que ha sido reemplazado recientemente por el hackeo de $530 millones de una criptobolsa no registrada, Coincheck (Japón). Coincheck no está sola, ya que el cibercrimen relacionado con la criptomoneda está en aumento, con los usuarios y las criptobolsas luchando por mantenerse al día con los piratas informáticos y los métodos en constante evolución que emplean para robar dinero e información.

Así que Saito, socio de la firma de abogados japonesa So-Law, explica que "las primeras regulaciones de BTC en Japón se propusieron después del hack de Mt. Gox, cuando se enmendó la Ley de Bancos y la Ley de Prevención de Transferencia de Ingresos Criminales, para prohibir a los bancos y compañías de valores que operen en BTC para cuentas de clientes sin registro, pero permitiendo la negociación de propiedad en Bitcoin. Estas leyes entraron en vigencia el 1 de abril del 2017, junto con la Ley de Servicios de Pago que reconoce las criptomonedas como medio de pago, otorgándoles el mismo estatus legal que cualquier otra moneda. Hasta ahora, la Agencia de Servicios Financieros (FSA) de Japón ha otorgado licencias a dieciséis bolsas de criptomonedas."

Después del hack de Coincheck más grande de la historia, la FSA intensificó sus esfuerzos para investigar las criptobolsas de Bitcoin, así como el uso ilícito de Bitcoin en las transacciones de lavado de dinero. La FSA también impulsa la fusión de dos grupos empresariales —la Japan Blockchain Association y la Japan Cryptocurrency Business Association— para establecer una asociación general incorporada en virtud de la Ley de Servicios de Pago revisada con el fin de crear un marco regulatorio aplicable a la criptoindustria.

Esto es importante ya que las regulaciones han permitido que SoftBank Investment, Sumitomo Mitsui Banking Corporation, Mizuho Financial Group Inc. y Dai-ichi Life Insurance Company continúen invirtiendo en intercambios de Bitcoin hasta convertir a Japón en el principal mercado de criptobolsas de Bitcoin en el mundo, derrotando tanto a China cuanto a los Estados Unidos.

ICO

El mercado de las ICO en Japón está en llamas. Taizo Son, el hermano menor de Masayoshi Son, fundador y CEO de la firma de capital de riesgo Mistletoe, predice que las ICO, que democratizarán el proceso de recaudación de fondos, dominarán la recaudación de fondos para la start-up.

Actualmente, no hay leyes que rijan a las ICO, pero el 27 de octubre del 2017, la FSA publicó una declaración en la que aclaraba su posición respecto de éstas:

"Las ICO pueden estar dentro del alcance de la Ley de Servicios de Pago y/o la Ley de Intercambio de Instrumentos Financieros, dependiendo de cómo estén estructuradas".

En febrero, la FSA advirtió a una agencia ICO extranjera no registrada cuyas actividades podrían causar pérdidas a los inversores. El Ministerio de Finanzas de Japón también advirtió a una empresa de inversión y a una ICO cuestionable.

Impuestos sobre criptomonedas

Cuando Japón levantó su impuesto nacional al consumo del 8 por ciento sobre las ventas de criptomonedas en julio del 2017, inició su ascenso meteórico en todos los ámbitos. Pero la naturaleza no tributaria de las transacciones de criptomonedas resultó ser de corta duración. El 6 de septiembre del 2017, la Agencia Tributaria Nacional (Kokuzeichou) declaró que las ganancias por el uso de criptomonedas estaban sujetas al impuesto a la renta individual, clasificadas como "ingresos varios", excepto en casos que surgen en asociación con actividades que generan ingresos comerciales, como la extracción de moneda digital o comercio activo. Los mineros pueden restar los gastos generales de minería como instalaciones, consumo de energía, etc. de sus ganancias finales.

La tasa impositiva federal máxima aplicable a los contribuyentes individuales en Japón para el 2017 es más alta que en los EE. UU., donde es 39,6 por ciento, a diferencia de las ganancias en acciones y monedas extranjeras, que gravan alrededor del 20 por ciento, el impuesto japonés sobre las ganancias de criptomoneda oscila entre 15 por ciento y 45 por ciento para los inversores que reciben una remuneración anual superior a 20 000 000 yenes ($176 500) por año e ingresos misceláneos superiores a 200 000 yenes ($1 765 ). Se agrega un 10% adicional de impuestos municipales en cada nivel de ingresos.

En esencia esta temporada de impuestos, todos los usuarios de criptomonedas necesitarán adoptar el tipo de medidas meticulosas de mantenimiento de registros y seguimiento de precios que se observan actualmente en los EE. UU., donde las ganancias de criptomonedas se calcularán en el momento de la conversión a JPY (¥) y luego se declararán en las presentaciones de impuestos anuales con vencimiento entre el 16 de febrero y el 15 de marzo del 2018.

Las opiniones e interpretaciones en este artículo son las del autor y no representan necesariamente las opiniones de Cointelegraph.

Selva Ozelli, Esq., CPA es una abogada tributaria internacional y CPA que frecuentemente escribe sobre cuestiones impositivas, legales y contables para TaxNotes, Bloomberg BNA, otras publicaciones y la OCDE.