Una vez más el ecosistema Bitcoin Cash se someterá a una bifurcación dura. Lamentablemente, todo parece indicar que esta actualización no será un acontecimiento feliz. Al parecer, es una especie de imposición. Esta es una historia que se repite una y otra vez. Sí, Bitcoin Cash en guerra civil. Otra vez. Aquí tenemos un grupo de personas que no han entendido todavía que a veces es mejor ser feliz que tener la razón. En otras palabras, las divisiones debilitan todo el sistema. Y eso para una criptomoneda significa pérdidas de dinero. O sea, en la unión está la fuerza. 

Claro que me temo que este no es un valor muy practicado en el ecosistema Bitcoin Cash. Aquí la terquedad individual es más importante que el bienestar del grupo. No hay debate. No hay conversación. Nadie llega a un acuerdo. Nadie concede. Pelean mucho. Ellos solo van y crean otra moneda. Esa es la solución. En Bitcoin Cash, todos tienen siempre la razón. Su propuesta siempre es la mejor. Y todos conocen a la perfección las intenciones de Satoshi. La tecnología es más importante que la comunidad.

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He aquí un punto sumamente interesante. Con frecuencia, se habla del código y la escasez como fundamento del valor de Bitcoin. Sin embargo, no podemos desestimar el valor de una comunidad funcional. En otras palabras, el efecto red. Y no es solo cuestión de tamaño. También es un asunto de convivencia. Bitcoin Cash es prácticamente un clon de Bitcoin. El mismo código (casi) y el mismo suministro (escaso). Sin embargo, Bitcoin Cash está muy lejos de ser Bitcoin. ¿Cuál es la diferencia?

Tenemos muchos elementos tangibles e intangibles que marcan la diferencia. De hecho, este análisis comparativo nos podría ayudar mucho a entender el carácter distintivo de Bitcoin. En primer lugar, tenemos la antigüedad. Se podría decir que los años aportan legitimidad. En segundo lugar, la capitalización de mercado demuestra el interés de los inversores. La liquidez, la reputación, la aceptación. Todo esto suma. En tercer lugar, el desarrollo y la innovación. 

Debo hablar un poco más en detalle sobre este último elemento. Desarrollo e innovación. Los cambios pueden estar perfectamente justificados desde el punto de vista técnico, pero normalmente perturban la armonía social. Bien sabemos lo molesto que un pequeño cambio en Facebook o Gmail puede resultar para el usuario. La reacción natural es el rechazo. La resistencia. Entonces, la cualidad principal de un buen equipo de desarrollo no es la creatividad o la competencia técnica. En realidad, es la prudencia. En otras palabras, las actualizaciones constantes pueden destruir una comunidad. Se puede conseguir el mejor código del mundo, pero nadie lo va a querer usar. 

La actitud conservadora de la comunidad Bitcoin en cuanto al código a veces puede que parezca un tanto excesiva, pero en el fondo es una de sus aspectos más valiosos. Este tradicionalismo da seguridad. Bitcoin es bastante confiable, en gran parte, porque las reglas de juego no cambian con mucha frecuencia. Uno podría llegar a pensar que tanta rigidez es perjudicial, porque la tecnología no se adapta a las nuevas necesidades con la suficiente rapidez. Sin embargo, no estamos hablando de un software cualquiera.

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En este sentido, las criptomonedas son como los idiomas. Los idiomas son sistemas simbólicos (códigos) que funcionan como mecanismos de comunicación para un grupo. No creamos nuestro idioma de manera arbitraria. Esto se debe a que el idioma es un proyecto colectivo. No es un proyecto individual. Debe haber un consenso mínimo sobre las reglas del juego. Imaginemos por un momento que la Real Academia Española decide cambiar de la noche a la mañana todo el idioma castellano en pro a la eficiencia. Desde el punto de vista lingüístico, seguramente las reformas podrían tener justificación, pero no sería la idea más prudente de todas. De hecho, sería todo un caos. El mundo hispanohablante se fragmentaría y el idioma perdería su unidad.

En efecto, cada vez que la Real Academia Española introduce un cambio surge la controversia. La comunidad se divide. Los usuarios normalmente entran en shock. Por lo general, hay un fuerte rechazo inicial. Y luego viene la aceptación gradual. Pero nunca es un proceso sencillo. En fin, el lingüista más ducho no siempre es el mejor. Mucho más valioso es el prudente. Los cambios son necesarios, pero deben implementarse gradualmente y con mucho tacto. De lo contrario, se romperá el contrato social.

He ahí el pecado original de Bitcoin Cash. Querían un cambio, pero no lograron el consenso. Entonces, crearon su proyecto aparte. Luego, querían nuevos cambios dentro del nuevo proyecto, pero tampoco lograron el consenso. Entonces, han surgido más proyectos. Por tener la razón, lo único que están obteniendo es un gran caos. No es solo el código, estúpido. Es también la sana y armoniosa convivencia del grupo. 

Bitcoin Cash, Bitcoin SV, Bitcoin ABC y blahblahblah. Todo esto es parte del mismo meollo de discordia. Se separaron de la Iglesia de Roma para fundar su propia iglesia. Pero el separatismo se convirtió en un estilo de vida. Entonces, en lugar de una mejor iglesia, lo único que lograron fue un universo disfuncional de facciones enfrentadas.

Roger Ver es el digno representante de mentalidad Bitcoin Cash. Basta con escucharlo en una entrevista. Cada vez que habla fuego sale de sus iracundos ojos y da la impresión de que en cualquier momento se va a entrar a golpes con alguien. Siempre tiene la razón. Y no hay puntos medios. El tono que prevalece es el conflictivo.

Ahora, hablemos de Craig Wright, un ex Bitcoin Casher, un personaje peculiar para no entrar en detalles. Como Roger Ver, también digno representante de la mentalidad Bitcoin Cash. Ustedes se imaginarán mis razones para decir que una comunidad fundada sobre la discordia no tiene un futuro prometedor.

Claro que aquí no estoy defendiendo el maximalismo obtuso. Es perfectamente válido crear nuevas criptomonedas. Pero debo destacar la importancia de una cultura de cooperación y sana convivencia en lo que a la comunidad y gobernanza se refiere. Por propósitos analíticos, podemos prestarle atención al tono en el discurso de Charlie Lee, el fundador de Litecoin, y el tono en el discurso de Roger Ver. Nos daremos cuenta de inmediato que la diferencia es del cielo a la tierra.

Bitcoin Cash implementará (nuevamente) una bifurcación dura. Este evento está estipulado para este 15 de noviembre. Como ya es costumbre, estamos ante una bifurcación dura llena de controversia. Con esta actualización, los mineros de Bitcoin Cash tendrán que pagar una especie de impuesto para el financiamiento del equipo de desarrollo principal.

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Roger Ver comentó en Twitter que este cambio le recordaba a las medidas implantadas por los comunistas soviéticos (parafraseo). Obviamente no está de acuerdo con la bifurcación. Pero no hay mucho que pueda hacer al respecto.

Ahora bien, el propósito de este artículo no es criticar a Bitcoin Cash. Mi intención es destacar la importancia de la prudencia en la toma de decisiones colectivas. Hay que tener mucha mano zurda a la hora de implementar un cambio. Las modificaciones por muy beneficiosas que aparenten ser pueden causar el caos dentro la comunidad, sino se implementan con guantes de seda. 

Todo este clima de guerra civil permanente que sufre Bitcoin Cash se refleja naturalmente en el precio. En este momento, su única fortaleza parece ser su parentesco con Bitcoin. El nombre, la herencia, y el código. Está entre las principales criptomonedas por capitalización de mercado, pero esto puede que no dure mucho en la medida que los inversores se den cuenta del lío en el que están metidos. Bitcoin en un máximo. Bitcoin Cash en un mínimo. ¿Causalidad? No lo creo. Esto no es accidental.