La proyección del precio de Bitcoin hacia 2026 no puede analizarse de forma aislada. Guillermo Eduardo Escudero, fundador de TusCursos.tech y director de Notbank by CryptoMarket, explicó, en conversación con Cointelegraph en Español, que el comportamiento de la principal criptomoneda seguiría estando profundamente influido por variables macroeconómicas, tensiones geopolíticas y cambios estructurales dentro del propio ecosistema cripto.
Escudero consideró que, pese a su naturaleza descentralizada, Bitcoin no es ajeno al contexto global. “Las tasas de la FED impactan de lleno en el mercado y Bitcoin no escapa a esa lógica”, sostuvo. En un escenario donde existe una fuerte presión para que las tasas continúen bajando, los activos de renta variable tienden a verse favorecidos, “y BTC se posicionaría como uno de los principales beneficiarios de esa dinámica”, agregó.
También indicó que a esta realidad se suma el trasfondo político en Estados Unidos, marcado por la tensión entre Donald Trump y Jerome Powell, que vuelve a poner sobre la mesa el debate sobre la independencia de la Reserva Federal.
En cuanto al componente geopolítico, dijo que es otro factor clave. Conflictos como Rusia-Ucrania, Irán-Israel o la guerra financiera entre Estados Unidos y China han impulsado a los activos de resguardo a máximos históricos, como es el caso del oro. En ese contexto, Escudero recordó que Bitcoin también alcanzó máximos históricos hace pocos meses, lo que reforzaría su rol como activo alternativo en tiempos de incertidumbre. “Nos encontramos en un escenario que parece favorecer a los activos de riesgo frente a la renta fija, y eso potencia a bitcoin de cara a 2026”, explicó.
También se refirió a la participación institucional a través de los ETF de Bitcoin que, según el analista, es uno de los motores más relevantes del mercado actual. Estos instrumentos estarían generando flujos de entrada y salida que muchas veces podrían definir tendencias de mediano plazo.
Escudero señaló que la fuerte toma de ganancias institucional registrada a finales del año pasado llevó a BTC a retroceder hacia la zona de los 80.000 dólares, mientras que la reciente recuperación por encima de los 95.000 estaría reflejando un cambio en esos flujos. “Si se mantiene la lógica de entradas netas positivas, Bitcoin puede volver a generar impulsos alcistas”, afirmó.

Otro aspecto central en su análisis es la minería. El aumento del costo de oportunidad para los mineros —explicó— especialmente tras el último halving que redujo la recompensa por bloque a 3,125 BTC, ha provocado que operadores pequeños apaguen equipos. Esto habría derivado en caídas o estancamientos del hashrate, ajustes en la dificultad y una reducción de la presión vendedora, escenarios que históricamente han marcado pisos relevantes en el precio. Para Escudero, la zona de los 80.000 dólares podría haber funcionado como uno de esos puntos de inflexión.

Además mencionó que a esta situación de la minería se sumaría un fenómeno emergente: la migración de infraestructura minera hacia proyectos de inteligencia artificial. “Muchos mineros están reconvirtiendo sus granjas en fábricas de IA”, explicó, lo que podría beneficiar a quienes permanezcan en la minería de Bitcoin, aunque también se planteó el riesgo de una mayor concentración geográfica y de actores dentro de la red.
En términos de liquidez, Escudero advirtió que Bitcoin sigue siendo un activo volátil, especialmente en un contexto donde los volúmenes spot han caído a mínimos desde finales de 2023. Libros de órdenes poco profundos pueden amplificar movimientos de precio ante operaciones relativamente pequeñas, algo que obliga a extremar la cautela en el corto plazo, agregó.
Desde una perspectiva regulatoria, su visión fue matizada pero optimista. “Si no regulan, el mercado sigue accesible; si regulan, refuerzan la narrativa de Bitcoin como herramienta de independencia financiera”, sostuvo. En ambos casos, indicó que el resultado tiende a ser una mayor salida de BTC de exchanges hacia autocustodia, reduciendo la oferta circulante y reforzando la escasez, un factor históricamente alcista para el precio.
En conjunto, Escudero no fijó una cifra concreta para Bitcoin en 2026, pero describió un escenario donde la tendencia de fondo sigue siendo positiva, impulsada por macroeconomía, adopción institucional, dinámica minera y una oferta cada vez más limitada. Un camino que, aunque no estaría exento de correcciones, podría volver a colocar a BTC en niveles significativamente más altos en el próximo ciclo, concluyó.
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