Según el Tribunal Europeo de Derechos Humanos, crear una puerta trasera en servicios de mensajería cifrada de extremo a extremo como Telegram y Signal erosionaría la libertad de expresión y expondría a usuarios inocentes a hackers, ladrones de identidad y vigilancia estatal indiscriminada.
En una sentencia del 13 de febrero, el tribunal falló a favor del usuario de Telegram Anton Podchasov, que se enfrentó a su gobierno en 2018 después de que este exigiera a Telegram que descifrara los mensajes que se enviaban utilizando su función de "chat secreto" cifrado.
El tribunal dictaminó que, si bien los delincuentes pueden utilizar el cifrado de extremo a extremo (E2EE) para evitar la aplicación de la ley, proporcionar puertas traseras de cifrado pondría en riesgo a usuarios inocentes y regulares, al tiempo que erosionaría sus derechos a la libertad de expresión, violando así el Convenio Europeo de Derechos Humanos.
European Court of Human Rights unequivocally protects encryption!
— Natalia Krapiva (@natynettle) February 13, 2024
Today, the Court ruled in Podchasov v. Russia that forcing @Telegram to decrypt communications of its users is incompatible w/ the very essence of the European Human Rights Convention.https://t.co/YfiPKMMKkQ pic.twitter.com/j3YrfK0exm
¡El Tribunal Europeo de Derechos Humanos protege inequívocamente el cifrado! Hoy, el Tribunal ha dictaminado en el caso de Podchasov contra Rusia que obligar a @Telegram a descifrar las comunicaciones de sus usuarios es incompatible con la esencia misma del Convenio Europeo de Derechos Humanos. https://t.co/YfiPKMMKkQ pic.twitter.com/j3YrfK0exm
"Las soluciones técnicas para asegurar y proteger la privacidad de las comunicaciones electrónicas, incluidas las medidas de cifrado, contribuyen a garantizar el disfrute de otros derechos fundamentales, como la libertad de expresión", añade el tribunal.
El tribunal argumentó que hay otras formas de vigilar las comunicaciones cifradas que no requerirían una puerta trasera de cifrado, como acceder a los dispositivos de comunicación.
Podchasov presentó por primera vez una demanda contra el gobierno de su país en 2018, alegando que un requisito hecho por su gobierno para que Telegram entregara los registros de mensajería de los usuarios sospechosos de terrorismo lo abriría a descifrar todas las comunicaciones de los usuarios, violando las convenciones europeas de derechos humanos.
Telegram había rechazado la exigencia, alegando que era imposible sin una puerta trasera que debilitaría el cifrado para todos los usuarios. A su vez, el país bloqueó entonces el acceso a Telegram en abril de 2018.
La demanda de Podchasov vio múltiples apelaciones y llegó al Tribunal Supremo del país, que la anuló, lo que hizo que finalmente acabara en el Tribunal Europeo de Derechos Humanos.
En su última sentencia, el tribunal consideró que el país violó el artículo 8 del Convenio Europeo de Derechos Humanos, que establece que "toda persona tiene derecho al respeto de su vida privada y familiar, de su domicilio y de su correspondencia".
Al fallar a favor de Podchasov, el tribunal europeo afirmó que el requisito de desencriptar las comunicaciones de E2EE "no puede considerarse necesario en una sociedad democrática", y que sus leyes que permiten el acceso a las comunicaciones sin salvaguardias menoscaban los derechos y "sobrepasan cualquier margen aceptable de apreciación a este respecto".
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