Shitcoins gubernamentales: una puerta de adopción de Bitcoin

Intentar crear una criptomoneda nacional, manejada por los gobiernos locales es un fenómeno que está ocurriendo en el ecosistema. Una serie de países alrededor del mundo han iniciado el camino o están pensando en hacerlo. ¿El objetivo? Desarrollar una herramienta financiera, gestionada de manera centralizada, generalmente sustentada en algún commoditie. Una antítesis de Bitcoin (BTC). 

Hablamos de países que buscan crear una tecnología de pagos y de transferencia de valor propia, con sus reglas particulares, que busca ofrecer lo que ya tiene Bitcoin. Les llamo shitcoins gubernamentales. Veremos por qué esto puede ser empujón para la criptomoneda diseñada por Satoshi Nakamoto y su comunidad de usuarios.

Los proyectos

Haré énfasis en los casos de Venezuela, Rusia e Irán, al ser los más llamativos y con mayores similitudes, al tratar de evitar las sanciones financieras impuestas por parte del gobierno de Estados Unidos

Sin embargo, cabe recordar que otros países como India (en donde un comité intergubernamental sugirió recientemente al gobierno central crear un criptoactivo propio), Islandia (en donde se propuso por primera vez este tipo de instrumento con Auroracoin); Emiratos Árabes Unidos (que anunció la creación de emcash como parte de su estrategia “blockchain” lanzada en 2017); China (en donde el Banco Popular trabajó en un modelo de criptoactivo, aunque sin lanzamiento); Suiza, Suecia, e incluso Senegal han intentado crear su propia criptomoneda soberana.

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Venezuela

En medio del aumento del interés de los países de Latinoamérica en Bitcoin y las criptomonedas, el caso de Venezuela resulta sumamente llamativo. A pesar de estar sumida en una profunda crisis económica y socio-política, el país caribeño tiene el mayor volumen de intercambio de bitcoins a través de LocalBitcoins de la región. Además, el régimen al mando del gobierno del país, encabezado por Nicolás Maduro, trabaja en un proyecto de pseudo-criptomoneda llamada Petro (PTR).

Aceptada en una de las principales tiendas del país, funcionando como unidad de cuenta para sueldos y precios regulados y con presencia en las calles, con productos y servicios cotizados en PTR, el proyecto del gobierno de Maduro, pese a ser una copia gubernamental de Dash (DASH) tiene cada vez más presencia en la cotidianidad de los venezolanos. 

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Algunos incluso reciben “bonos” del gobierno, que son cargados en sus monederos digitales asociados al programa de asistencia social del chavismo, el Carnet de la Patria.

Irán

Representantes de la División de Asuntos de Gestión e Inversión de Irán declaró que el propósito es facilitar “la transferencia de dinero a cualquier parte del mundo”, incluso a pesar de las sanciones de Estados Unidos. El proyecto ha sido propuesto por el Banco Central del país y la Dirección de Asuntos Tecnológicos y Científicos de la presidencia. 

A pesar de que la criptomoneda no ha visto la luz ni se ha avanzado en su integración al sistema financiero de ese país, lo cierto es que el gobierno iraní informó que este criptoactivo será respaldado en oro. En febrero de este año, se señaló que se crearían mil millones de tokens de PayMon y que los demás que se emitan estarían respaldados en la moneda local del país, el rial.

Rusia

En Rusia fue propuesto el criptorublo. Sin embargo, han pasado dos años desde que se planteó la creación de este instrumento y aún no ha sido puesta en marcha. El principal objetivo es poder evitar las sanciones de Estados Unidos y la Unión Europea y permitir a los socios comerciales del país el intercambio directo de mercancías o servicios.

“Este instrumento nos conviene muy bien para la actividad sensitiva en nombre del Estado. Podemos liquidar cuentas con nuestras contrapartes en todo el mundo sin importar las sanciones”, ha señalado el asesor económico del Kremlin, Sergei Gláziev.

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Sin embargo, ninguna de estas supuestas criptomonedas ofrece un producto realmente superior a lo que ya ofrece Bitcoin. Hablamos de instrumentos que buscan el intercambio de valor entre pares alrededor del mundo, pero con restricciones y autoridades que no existen en el diseño planteado por Nakamoto. 

Así, pareciera que la larga, cada uno de los proyectos terminará dejándose de lado en favor de Bitcoin.

Shitcoins gubernamentales: el mismo control con aroma “cripto”

A fin de cuentas, más allá de evitar las sanciones de Estados Unidos, las shitcoins gubernamentales solo buscan extender el control de estos gobiernos sobre las finanzas de sus conciudadanos. Lejos de ser una solución para descentralizar las finanzas del país, a la larga esto solo extenderá la influencia de estos regímenes en el bolsillo de sus pobladores.

El escenario venezolano resulta esclarecedor en este sentido: la hiperinflación ha hecho que los venezolanos dejen de confiar en el bolívar y busquen opciones como los dólares americanos o bitcoin para respaldar su riqueza. 

El régimen venezolano intenta controlar este surgimiento, no mejorando las políticas económicas en torno al bolívar sino creando y posicionando cada vez más un instrumento propio, controlado de manera central y cuyo precio en bolívares es determinado cada tanto vía decreto presidencial, generando una mayor devaluación de la moneda, ya que se supone que cada PTR tiene un precio estable de 60 dólares. La meta a mediano o largo plazo parece ser desplazar el depauperado bolívar como medio de pago para que los venezolanos usen el petro.

Lo más “cripto” del proyecto venezolano es el nombre, pues su funcionamiento y diseño está lejos de cumplir las características descentralizadas de estas herramientas. El instrumento diseñado por el gobierno de Maduro no tiene valor (más allá de las supuestas certificaciones de oro y commodities del gobierno), los exploradores de bloques de su “blockchain” no funcionan del todo y varios socios comerciales del país ya advirtieron que no lo aceptarán como medio de pago. 

Así, la shitcoin del chavismo tiene fortaleza solo en la economía interna del país caribeño, donde las decisiones del gobierno sugieren que sus ciudadanos podrían verse obligados a utilizar el PTR como medio de pago dándole el control de sus finanzas al régimen. Los mismo podría suceder en Irán y Rusia, especialmente por la cercanía ideológica que han mostrado los gobiernos de las tres naciones.

Cabe decir que la irrupción de estos tokens de paridad con commodities y promesas a futuro puede ser positiva para Bitcoin. Cuando los usuarios se den cuenta de las restricciones a las que estarán sometidos y las características de Bitcoin resaltarán con más fuerza. 

Para mí, cada shitcoin gubernamental que nazca (y probablemente falle) solo será una puerta de entrada a Bitcoin para más personas.

 

Las opiniones expresadas aquí son las del autor y no representan necesariamente las opiniones de Cointelegraph.com