El sueño de todo inversionista es tener una bola de cristal para poder predecir el futuro. El problema es que ese aparato no existe. Muy poco es seguro en el mundo de las finanzas y la incertidumbre es el pan nuestro de cada día. Sin embargo, un inversionista invierte buscando un retorno. Para lograr esto es necesario que el precio de compra sea menor al precio de venta. Es decir, se compra barato para vender caro. Aquí entra el factor tiempo. Tres preguntas claves: ¿Cuándo comprar? ¿Cuánto tiempo esperar? ¿Cuándo vender? Hay muchas técnicas para contestar esas preguntas. De hecho, existen muchos expertos que aseguran haber encontrado el Santo Grial con la fórmula perfecta. Bueno, pero ¿por qué se equivocan tanto? ¿Cuánto vale Bitcoin realmente? Hablemos de la mejor manera de predecir el futuro de Bitcoin. 

Decidir cuándo entrar y cuando salir es un asunto sumamente complicado y controversial. Existen muchas teorías al respecto. Para algunos predecir el mercado es imposible. Para otros es difícil, pero posible. A pesar de las teorías, ciertas o falsas, la verdad es que existen muchos inversionistas que han obtenido buenos rendimientos. Algo se debe estar haciendo bien. Sin embargo, no todos los inversionistas utilizan las mismas técnicas. Claro que son talentosos, pero también hay un elemento de suerte importante. Por otro lado, hay otros que les va muy mal. Estos pueden ser muy inteligentes y talentosos, pero igualmente les va mal. Bueno, hasta los genios tienen puntos ciegos. Hay mucho de azar en el mundo de las finanzas. Parece que el mercado sube y baja, y nadie sabe realmente lo que va a pasar mañana. El riesgo parece infinito. 

Sigue leyendo: Precio de Bitcoin a 1 millón para el 2020: ¿Por qué McAffee todavía mantiene su apuesta?

Existen dos grandes escuelas para analizar el precio de un activo. Una se basa en el análisis técnico del precio. Los analistas técnicos se concentran en datos históricos que comúnmente representan en gráficas. Las gráficas son muy reveladoras. Y en muchos casos logran acertar. Sin embargo, esta técnica tiene sus limitaciones. Por un lado, se basa en una falacia. Los puritanos de esta técnica aseguran que el pasado se repite con exactitud. Eso obviamente no es cierto. El futuro está lleno de imponderables. Hay futuros probables, pero no futuros absolutos. El pasado nos puede indicar algunas cosas, pero no todas. Podemos estimar, pero no asegurar. Eso es porque el futuro se va construyendo con eventos que no podemos prever porque simplemente no conocemos todas las variables en juego. Las gráficas son muy útiles, pero no son una bola de cristal. Siempre hay que estudiarlas con mucho escepticismo. 

El análisis técnico presenta otro detalle sumamente importante. Se enfoca en los movimientos pasados del precio y los desvincula del activo como tal. Es decir, subestima la realidad y sobreestima la abstracción matemática. Voy a dar un ejemplo que ilustra lo absurdo que puede llegar a ser caer en este peligro. Supongamos que las gráficas de dos compañías son idénticas. Un analista asumiría que ambas compañías tiene un futuro muy similar. Sin embargo, las compañías en sí pueden llegar a ser muy diferentes. Una puede estar en un sector creciente y la otra en un sector decreciente. Por ejemplo, si una compañía fabricaba muebles en la década de los 90 en los Estados Unidos, una gráfica no nos diría que los fabricantes chinos pronto arrasarían con ese mercado. La otra compañía en nuestro ejemplo ha podido ser Amazon y todos conocemos de su triunfo. Sería la misma gráfica, pero sus futuros fueron muy distintos. El análisis técnico es una gran herramienta, pero debe ser manejado con prudencia y sensatez. El pasado no siempre determina el futuro y los eventos reales no se pueden ignorar. 

Sigue leyendo: El precio de Bitcoin llega a los USD 9,000 y analista tiene los ojos puestos en el indicador "significativo" de cruz

La otra escuela es el análisis fundamental. Estos analistas tratan de valorar activos determinando su valor intrínseco en relación a su valor de mercado. Ellos asumen que el valor de mercado eventualmente se ajustará y reflejará el valor intrínseco. Es decir, los mercados tienden a ser irracionales en el corto plazo pero un poco más racionales en el largo plazo. En otras palabras, ellos creen que la locura es un fenómeno pasajero. Eventualmente, la cordura regresa. Tarde o temprano, la razón triunfará. Esto probablemente se debe a que el tiempo da perspectiva. Si nos preguntamos cuál es el evento más importante de los últimos mil años, es posible que nos atrevamos a dar una respuesta. Pero si nos preguntamos cuál es el evento más importante de esta semana, la tarea la veríamos más difícil. Eso ocurre a pesar de que los eventos de esta semana los vivimos en carne propia. Simplemente no tenemos la suficiente perspectiva. La distancia nos hace más sabios. Es por eso que podemos ver con mayor claridad el pasado distante y el futuro distante, pero nos enredamos con el presente.  

El análisis fundamental es particularmente efectivo a la hora de invertir con una estrategia a largo plazo en activos productivos como un negocio. Y no es solo porque el mercado se vuelve más sensato con el tiempo. Su éxito sigue una lógica más básica. Supongamos que compramos en oferta una granja productiva. Si cuenta con un buen administrador, esta granja producirá dinero todos los años. En el tiempo, esos ingresos cubrirían la inversión inicial y todavía se tendría la granja. Seguramente, para entonces, la inflación habría aumentado su valor y habría sido un negocio redondo. El análisis fundamental habría funcionado de las mil maravillas en este caso. Sin embargo, ese análisis no es perfecto, porque igualmente depende de la fe en el futuro. Si compramos una granja en oferta, pero los precios caen drásticamente debido a factores externos como, por ejemplo, la competencia a nivel internacional el valor de sus productos y el de la tierra disminuirían considerablemente. En este caso, ese análisis nos llevó al fracaso. En términos generales, el análisis de los fundamentales es excelente, pero no es infalible y también tiene sus peligros. 

Sigue leyendo: ¿Cuál será el precio del Bitcoin? Predicciones y opiniones para 2019

Ahora hablemos específicamente de Bitcoin. Bitcoin no es una compañía que produce y aporta dividendos. Su rendimiento proviene únicamente su apreciación. No es una acción con un valor subyacente y no tiene valor de uso. No es una mercancía como el oro, el petróleo o la soya. Su valor es solo monetario. Básicamente es un código que se mueve por Internet. Se puede realizar un análisis técnico. Pero realizar un análisis fundamental es un poco más complicado. La línea entre su valor de mercado y su valor intrínseco es menos clara, porque valor intrínseco como tal no tiene. Ese es un verdadero dilema, pero podría tener solución. Podemos estudiar el tema de la oferta y la demanda y usar eso como criterios. Es decir, la escasez de Bitcoin y el tamaño de su comunidad. 

En torno a la escasez de Bitcoin, la minería es un elemento clave. El código contempla que solo 21 millones podrán ser minados y no más. En estos momentos, tenemos 18 millones de bitcoins en circulación y solo quedan 3 millones por minar. Sin embargo, se estima que muchos bitcoins se han perdido y no se podrán recuperar jamás. Eso pasó porque en los primeros días cuando Bitcoin valía poco muchas personas por descuido perdieron sus claves o desecharon computadoras con miles de bitcoins en ellas. Entonces, Bitcoin es un activo muy escaso. Hay tres factores que debemos considerar aquí: los costos operativos de los mineros, la dificultad minera, y los halvings. Eso nos podría dar un estimado de un posible “valor intrínseco”. ¿Cuánto cuesta producir un bitcoin? Bueno, en estos momentos, en promedio, podríamos estar hablamos de un monto cercano a los 6 mil dólares por unidad. Este podría ser un piso. Lo que quiere decir que en la medida que el precio de Bitcoin se ubique muy por encima de este monto podríamos estar hablando de un sobrevaloración y viceversa. 

Otro factor que se podrían considerar es el dato técnico de los promedios. El precio se mueve en el tiempo y forma un promedio. Si el precio del día se ubica por debajo del promedio se podría decir que está subvalorado y si se ubica por encima del promedio se podría decir que está sobrevalorado. En estos momentos el movimiento promedio de los últimos 200 días se ubica cercano a los 7.5 mil dólares. El de los últimos 100 está en $9.9 mil. El de los 20 y 50 están en $8.3 mil y $9.1 mil, respectivamente. Eso quiere decir que si el precio del día se ubica en estos rangos, no podemos decir que el precio de hoy está fuera del promedio. Eso nos puede dar una idea general de una valoración con relativa sensatez. 

Sigue leyendo: Los cinco mejores consejos para nuevos inversores en Bitcoin

Ahora bien, cuando hablamos de la demanda estamos hablando del tamaño de la comunidad y su posible crecimiento. Aquí existen varios datos objetivos como el número de carteras, el capital de los inversionistas y el volumen de transacciones. Pero hay más. Eso nos puede decir algo pero no todo. Porque con Bitcoin los factores subjetivos son sumamente importantes. Cuando compramos Bitcoin, no solo estamos comprando un código. En realidad, estamos comprando un pase de entrada hacia un movimiento global. Bitcoin es el dinero de los ciudadanos, la moneda del pueblo, y es una apuesta a la libertad, al futuro, al Internet y a la autogestión. Y esta es una tendencia en crecimiento. La gente, sobre todo los jóvenes, quieren tener el control de su dinero. Hay muchos bitcoins en los exchanges, que son centralizados como los bancos, pero los bitcoiners saben que en cualquier momento pueden retirar sus bitcoins y colocarlos en una cartera fría debajo de su colchón. Todo eso puede pasar en cuestión de minutos desde la comodidad de nuestra casa con la ayuda de un teléfono. ¡Control! 

La libertad está de moda y es una tendencia que seguramente crecerá en el futuro. Si Bitcoin se sube en ese bus, el futuro es prometedor. Eso significa ¡demanda! Volviendo los factores subjetivos y el precio, los índices de sentimiento son particularmente reveladores cuando hablamos de Bitcoin. El precio de Bitcoin es sumamente sensibles al grado de miedo y de codicia de los participantes. Cuando el miedo es extremo, los compradores se agotaron y el único camino es para arriba. Del mismo modo, cuando la codicia es extrema, se agotaron los compradores y la caída es inevitable. Los términos medios o neutrales por lo general significan equilibrio e imponen períodos de consolidación. En otras palabras, cuando hay pánico es tiempo de comprar. Cuando hay un optimismo desbordante es tiempo de vender. Es buena idea cómprale a los pesimistas y venderlos a los optimistas. En estos momentos, los índices de sentimiento nos están mostrando señales neutrales. 

¿Por qué se equivocan tanto los expertos? Bueno, muchos de ellos se equivocan porque tienen una agenda oculta y promueven cosas motivados por un interés personal. Son propagandistas básicamente. Difunden sandeces para hacer crecer su iglesia. Así de sencillo. Por otro lado, los expertos bienintencionados que se equivocan lo hacen porque son muy inteligentes. Estudian la información disponible en detalle y sacan conclusiones. El problema es que para invertir con éxito no necesitamos mucho cerebro. Es más, el cerebro en muchos casos perjudica. Lo más importante es tener carácter. Es decir, disciplina emocional, paciencia, criterio propio, prudencia, y voluntad de aprender. La confianza exagerada en modelos matemáticos es buena para calcular algunas cosas, pero son inútiles para calcular la locura de la gente. El precio sube y baja. No hay bola de cristal que puede predecir el precio exacto de mañana. Pero podemos comprar Bitcoin con fe, apostando a su futuro.