Japón: Grupo autorregulador de criptobolsas se establece para reforzar reglas sobre almacenamiento de activos digitales en línea

El ente aurregulatorio, la Asociación Japonesa de Bolsas de Moneda Virtual (JVCEA) planea reforzar las medidas para la gestión de los activos de sus clientes. El medio de comunicación local Japan Times lo informó este domingo 30 de septiembre, citando "fuentes documentadas".

JVCEA es un grupo de autorregulación de algunas de las mayores bolsas autorizadas en Japón, que se estableció en abril de este año. Ahora, según se informa, la organización tiene previsto reforzar sus normas, estableciendo un límite a la cantidad de monedas digitales que cualquier bolsa puede gestionar en línea.

Según fuentes del diario The Japan Times, el límite se fijará probablemente entre el 10 y el 20 por ciento de los depósitos de los clientes. Según se informa, la JVCEA está revisando sus normas, formuladas originalmente en julio, tras lo cual se presentarán para su certificación a la Agencia de Servicios Financieros del Japón (FSA).

Las criptobolsas normalmente almacenan la mayoría de los criptoactivos de sus clientes en monederos de almacenamiento fuera de línea. Sin embargo, una cierta cantidad de criptomoneda se almacena generalmente en un monedero en línea que está conectado a Internet, haciéndolo vulnerable a potenciales ataques de hackers. Las nuevas normas de la JVCEA limitarán la proporción de activos digitales que pueden ser almacenados de esta manera por las bolsas integrantes de la organización.

El énfasis en una autorregulación más estricta viene después del reciente hackeo de la criptobolsa japonesa Zaif, que ha perdido 6 700 millones de yenes ($59 700 millones) en criptoactivos, pertenecientes tanto a la empresa como a sus clientes.

El pirateo de Zaif tuvo lugar tras un caso aún mayor a principios de este año, cuando los hackers atacaron a la criptobolsa japonesa Coincheck, logrando escapar con un valor de $523 millones en monedas de NEM. Presuntamente, los criptoactivos robados también se habrían almacenado en monederos en línea de "baja seguridad".

La FSA ha iniciado una investigación poco después del ataque a Zaif, con la intención de verificar si la empresa podrá cubrir las pérdidas de sus clientes.