La industria del cripto y blockchain "no es innatamente ilícita y no debe temerse", declaró el director de análisis del Centro de la Fundación para la Defensa de las Democracias (FDD) en un comunicado de prensa oficial de la Comisión de Servicios Financieros de la Cámara de Representantes de Estados Unidos el 7 de septiembre.
Como ya informó Cointelegraph, durante una audiencia del 7 de septiembre en el Congreso de Estados Unidos de la Subcomisión de Terrorismo y Finanzas Ilícitas, el director de análisis de FDD CSIF, Yaya Fanusie, afirmó que el cripto es una "forma pobre de dinero para los yihadistas" y que "el frío y duro dinero en efectivo sigue siendo el rey". Según las conclusiones de Fanusie en el informe, grupos terroristas como al-Qaeda, el Estado Islámico y otros no han tenido mucho éxito en la recaudación de fondos a través de las criptomonedas.
En el testimonio recientemente publicado, Fanusie instó a que las criptomonedas y el uso de blockchain no deben ser considerados como actividades ilícitas, ya que pueden ser utilizadas tanto "para bien como para mal", al igual que "la mayoría de las innovaciones tecnológicas". El director de CSIF señaló además que tanto organismos gubernamentales como no gubernamentales están desplegando tecnología blockchain con el fin de "hacer avanzar sus intereses", lo que obliga a Estados Unidos a "mantenerse al día" con la tecnología para abordar los riesgos asociados.
El estudio menciona la "primera" campaña de financiación del terrorismo ("Jahezona" realizada en 2016 en la Franja de Gaza) que era visible públicamente en una blockchain. La campaña de recaudación de fondos fue gestionada por un grupo de yihadistas llamado Mujahideen Shura Council y tenía como objetivo recaudar 2.500 dólares por combatiente, dando la opción de pagar en Bitcoin (BTC). Se dice que el grupo ganó "poco más de 500 dólares en Bitcoin".
Otro ejemplo se dirige a un grupo militante en Siria llamado Malhama Tactical, que trató de recaudar fondos en Twitter. El grupo fue encontrado por un uzbeko que sirvió en el ejército ruso antes de salir para unirse a los rebeldes en Siria en 2013. Según se informa, la campaña recibió algunas transacciones y contenía menos de 100 dólares de BTC.
Fanusie explicó además que la gestión de grandes cantidades de criptomonedas requiere habilidades específicas, como ser "extremadamente inteligente en materia de ," de las que los terroristas pueden carecer en la actualidad. Añadió que la volatilidad de los precios y la vulnerabilidad a los hackers hacen del uso del cripto una "actividad marginal tanto entre el público en general como entre la población de los yihadistas globales".