¿Qué tan lenta y dolorosa será la recuperación en España? Todas las restricciones durante la crisis del coronavirus han golpeado intensamente a España. Este es un país muy dependiente del turismo y las actividades cara a cara. La estrella de la película es el sector HORECA (Hoteles, Restaurantes y Cafeterías). Y, lamentablemente, ese ha sido el sector más afectado en estos momentos. La cancelación de vuelos y la reducción del turismo internacional por decreto obviamente han sido devastadores para España. Los primeros meses del 2021 podrían ser una continuación del 2020.
El Gobierno del Socialista Pedro Sánchez está más débil que nunca y ahora la esperanza yace en la ayuda europea. Sin mucho poder fiscal, no hay mucho que se puede hacer. Durante el 2020, la economía española se contrajo en aproximadamente un 12% y la fuerza de trabajo perdió un millón de puestos. En España, la deflación ha creado una gran reducción de los ingresos. Y la nueva ola de contagios no está haciendo las cosas más fáciles. Por supuesto que nadie quiere más confinamientos, pero algunas autoridades se han visto en la obligación de tomar medidas para evitar más muertes.
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Con la ayuda de la vacuna y el fondo de recuperación, las cosas podrían comenzar a mejorar el próximo año para España. No estamos hablando de un cambio de la noche a la mañana. Pero sí de un cambio gradual. El primer semestre del 2021 probablemente se parecerá bastante a los últimos meses del 2020. Sin embargo, muchos ven una luz al final del túnel. El crecimiento económico del próximo año seguramente orbitará cerca del 6.8% con una modesta inflación del 0.9% y un déficit del -5.1%. No estamos hablando de una súper recuperación, pero al menos la caída comenzará a contenerse.
Me temo que en materia económica los españoles deben seguir cargando su cruz por más tiempo. La crisis ha sido particularmente dura en las zonas más turísticas como las Islas Canarias y Andalucía. Para muchos, las ayudas del Gobierno son la única opción. Claro que España, por ser parte de la Unión Europea, no cuenta con las mismas libertades fiscales y monetarias que otros países. En otras palabras, en muchos sentidos, el destino de los españoles se decide en Bruselas.
Europa no es una zona homogénea. Hay divisiones de todo tipo. Y, debido a la gran complejidad de la unión, el trabajo colectivo no siempre es sencillo. En otras palabras, la burocracia suele ser una piedra en el zapato. Los países del Norte bajo el liderazgo de Alemania y Francia llevan la batuta en casi todo y los países mediterráneos suelen ser los familiares pobres que siempre están necesitando ayuda. El Sur casi siempre quiere más ayuda, y el Norte casi siempre dice que no. Los ricos austeros del Norte y los pobres en problemas del Sur.
Las tensiones generadas debido a la crisis económica en España en el contexto de un Gobierno débil y una Unión Europa dividida podrían avivar las llamas del extremismo. Es decir, Vox podría capitalizar las frustraciones de la gente y el país podría dar un giro a la derecha radical. Ahí hay un peligro latente. El separatismo catalán también podría ponerse creativo durante esta crisis. Hasta ahora, los españoles han demostrado un estoicismo admirable. Pero una sociedad en crisis es una bomba de tiempo.
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En la crisis anterior, surgió Podemos. Y ahora el Gobierno del Partido Socialista Obrero Español tiene un acuerdo con Podemos. ¿Podrá sobrevivir esta coalición? No lo sé. Pero el Gobierno es débil precisamente por la fragilidad de sus alianzas. ¿Qué tan sostenible es tener a Podemos y a Ciudadanos en una misma mesa? Las enemistades ideológicas en medio de esta crisis podrían intensificar la política tormentosa en España. Y eso podría abrir un espacio para el extremismo. El populismo de derecha podría ser la opción. Hay que estar muy atentos ante este fenómeno en el 2021.
La industria, la agricultura, y el turismo doméstico pueden salvar el día. España debe comenzar a mirar hacia dentro. Se debe fortalecer el mercado interno y buscar mejores relaciones comerciales con los vecinos. Resulta obvio que el país debe reconfigurar su economía para depender menos del turismo internacional. La fortaleza del euro, por ejemplo, es particularmente perjudicial para España. Lo que implica que los alemanes, rusos e ingleses, debido a la fuerza del euro, pueden caer en la tentación de veranear en las playas de Turquía. En Turquía, se disfruta con menos dinero que en España. Para el turismo internacional una moneda débil siempre resulta más atractiva que una moneda fuerte.
El pequeño gran detalle es que Turquía puede devaluar su moneda para atraer al turismo europeo. España tiene las manos atadas. La dureza del euro es una realidad. Es una ventaja a la hora de importar. Pero es una desventaja a la hora de exportar, porque el euro no es una moneda muy competitiva. Y esto para el turismo presenta un problema. Claro que Madrid es Madrid. Y París sigue siendo París. Estas son ciudades difíciles de sustituir. Pero, para el turista inglés en busca del sol y playa, la tasa de cambio ciertamente es una variable de importancia.
El fondo de recuperación de Europa ha sido un gran logro de la sensatez. Todas las partes quedaron parcialmente insatisfechas. Es decir, fue un éxito. Se escogió el justo medio. No ganó la austeridad, pero tampoco ganó el despilfarro. No ganó el Norte, pero tampoco ganó el Sur. Esta crisis es tan grande que los 750 mil millones de euros del fondo no causarán inflación ni devaluación, por la sencilla razón de que la deflación es demasiado grande.
Este fondo no se creará con dinero inorgánico. El financiamiento se conseguirá mediante la emisión de bonos. Y esos bonos se pagarán con nuevos impuestos. Se van a colocar nuevos impuestos a sectores como el de los plásticos no reciclables. Eso significa que no será dinero nuevo per se, pero sí son recursos que vendrán de nuevas fuentes. Básicamente, es una redistribución. No es una impresión de dinero a lo bruto. Es decir, no es una lluvia de dinero. Es la canalización de las aguas de un río.
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Tampoco es un cheque en blanco. Este es un dinero condicionado. Un poco menos de la mitad son préstamos (48%) y el resto (52%) son subsidios. Y se exigirán cambios estructurales. Los 750 mil millones es el monto justo. El monto es menos de un 11% en relación al PIB europeo. Y sí es lo suficientemente grande como para que pueda tener un impacto.
El fondo se ejecutará paulatinamente en los próximos 2 años. Es decir, son estímulos progresivos y eso dará tiempo para que la economía se ajuste. O sea, no es un fondo de llegada violenta que distorsiona todo. La medida está diseñada con mucha prudencia. España recibirá 140 mil millones de euros, de los cuales 72.7 mil millones son ayudas directas y el resto son préstamos. El 2021 será un año muy complicado para España, pero marcará el comienzo del fin de la crisis.