En Estados Unidos, ya están llegando los números (económicos) del mes pasado. Desde el viernes pasado, se conoce la tasa de desempleo de mayo y esta causó gran sorpresa, porque los expertos estaban esperando cifras mucho peores. Sin embargo, contra viento y marea, se lograron crear 2.5 millones de nuevos puestos de trabajo. Eso redujo un poco la tasa de desempleo. En abril, se ubicó en un alarmante 14.7%. La cifra actual, 13.3%, es igualmente alarmante, pero al menos se mejoró un poco.
Claro que el Bureau of Labor Statistics reconoció que la tasa de abril era probablemente mayor de que lo que se publicó. Ellos dicen que en realidad la tasa fue aproximadamente 3% mayor. O sea, 16.3%. Y tuvieron la delicadeza de mencionar el error en el último reporte. Obviamente que no estamos ante una ciencia exacta. Entonces, esto significa que la mejora fue muy grande. ¿Cómo podemos leer esto? La recuperación del mercado laboral durante la crisis del 2008 fue muy distinta. ¿Por qué esta crisis es tan diferente?
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Bueno, primero, debemos entender que esta crisis es sumamente particular. Es una crisis doble. Y eso aumenta su complejidad. Se podría caer en el error de malinterpretar las cosas con gran facilidad. Podemos comenzar este análisis cuestionando algunas suposiciones en torno a esta crisis. Se podría asumir que la pandemia causó la crisis económica. Pero me temo que esto no es del todo cierto. La pandemia fue la gota que derramó el vaso. Fue un poderoso catalizador. Pero esta crisis obedece a causas estructurales mucho más profundas. La crisis ocurriría, tarde o temprano. Con pandemia o sin pandemia. Y me atrevo a decir que no había experto económico que no la estuviera esperando. El debate giraba en el cuánto. Pero no en su eventual llegada.
Entonces, tenemos una crisis económica y una pandemia. La pandemia no fue una causa per se, pero sí un acelerador importante. El confinamiento agregó un elemento artificial a la ecuación. O sea, las crisis generalmente evolucionan orgánicamente. Ciertamente, hay momentos claves. Pero las piezas van cayendo paulatinamente. En muchos casos, algunos negocios comienzan a presentar dificultades. Luego, se registran algunas quiebras. Después comienzan a surgir patrones. Y después de cierto punto, todo se acelera y la crisis empieza a escalar violentamente.
La recuperación de una crisis típica también ocurre orgánicamente. En las gráficas, se presentan como un valle o una montaña invertida. Ahora bien, ¿de qué hablo cuando hablo de elemento artificial? Bueno, en el 2008, ningún Gobierno ordenó el cierre de todos los negocios ni confinó a toda su población en sus casas. En el 2008, la demanda bajó porque no había dinero. Los sueldos bajos y la acumulación de deudas crearon una receta para el desastre. Pero esta vez la demanda bajó en cuestión de días por decreto. Nos ataron las manos. Entonces, nuestro valle se puede parecer más a un tubo de ensayo o a un pozo que a la clásica V de una crisis normal. Una U, tal vez.
Los expertos se basan en modelos para hacer sus estimaciones. Entonces, cuando llegaron los números de abril, no hubo más opción que colocar esos datos en un modelo. Y ese modelo es el de la crisis típica. Porque la última pandemia de este estilo ocurrió en 1918 en un contexto muy distinto al actual. Las cifras de marzo y abril nos colocan en una crisis del tamaño de la Gran Depresión de los años 1930s. Pero ahora los datos de mayo rompen el modelo y nos lleva a territorios desconocidos. Es decir, lo normal en una crisis atípica es lo atípico.
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Los mercados financieros se anticiparon a la crisis y se están anticipando a la recuperación. En marzo, las cosas no estaban tan mal todavía, pero se registró un gran crash. Luego, las cosas en la calle comenzaron a empeorar, pero los mercados comenzaron a mejorar en claro contraste. Esto no es raro, porque los mercados no siempre son un reflejo de la economía. En los mercados, existen elementos psicológicos muy importantes. Las percepciones y las expectativas son más importantes que la realidad.
Volviendo al asunto del desempleo. ¿Cómo se crea un puesto de trabajo? Bueno, los dueños de negocios contratan gente para delegar funciones. Claro que el negocio debe tener dinero para poder pagar los sueldos. En otras palabras, el negocio necesita ingresos para crear empleos. Sin ingresos, hay desempleo. Pero para obtener ingresos alguien tiene que gastar. Debe realizarse una transacción. Aquí estamos hablando de tres componentes básicos. 1) Los bienes y los servicios 2) El dinero y 3) El precio.
Un negocio cerrado no puede hacer transacciones. Entonces, no está generando ingresos. No puede pagar sueldos (a menos que recurra a sus ahorros). Tiene un inventario, pero nadie puede gastar dinero en él (porque están cerrados). Esta situación aumente el valor del dinero, baja el precio de las cosas, frena el crecimiento y genera desempleo. ¿Cómo se soluciona? De dos maneras: Primero, abriendo el negocio. Segundo, imprimiendo dinero. Si solo abriéramos el negocio, pero no se estimula el gasto, la deflación reduce los ingresos. Y necesitamos ingresos para crear empleos.
En mayo, se abrieron las puertas de nuevo. Muchas de las personas despedidas en marzo y abril, en realidad no estaban despedidas del todo. El mesonero, el obrero de la construcción, la mucama. Sus empleadores los enviaron a la casa durante lo peor del confinamiento, pero ahora los están llamando de vuelta. Esto ocurrió en los primeros días de desconfinamiento y claro que se refleja en las estadísticas. Es atípico para los modelos. Es atípico cuando se compara con la crisis del 2008. Pero es sumamente sensato, si pensamos un poquito. Se levantó la cuarentena y la gente está volviendo al trabajo. Misterio resuelto.
Por supuesto que esto no significa que ya podemos cantar victoria. Sí, los negocios están abriendo y volvieron a llamar a su gente. Pero aún estar verse como desempeñan estos negocios en los próximos meses. Por ejemplo. Conozco de un pequeño hotel en Tenerife. Eso es en las Islas Canarias, España. Durante la crisis, se vieron en la obligación de cerrar. Y prescindieron de todo su personal. Ahora, se comenzó a levantar la cuarentena y llamaron a una antigua empleada para que volviera para limpiar el lugar. Estadísticamente hablando, aquí se recuperó un empleo. Pero ¿el hotel se recuperó? ¿Qué tan seguro está ese trabajo? ¿Podrá sobrevivir el verano y el otoño? ¿Cuántos turistas llegarán a hospedarse? ¿Contratarán a más personas para junio y agosto? Esto mismo está pasando en EEUU y en todas partes.
Las estadísticas deben ser interpretadas correctamente. Es muy fácil realizar análisis superficiales y llegar a conclusiones erradas. Por ejemplo, en el momento en que se colocaron aranceles a muchos productos chinos en los Estados Unidos, las ventas de estos rubros se incrementaron. Muchos analistas, sobre todo los que estaban a favor de las medidas, aseguraban que los aranceles no afectarían la confianza del consumidor. Y la prueba era que la gente estaba comprando. Pero la gente estaba comprando porque sabía que el mismo producto después costaría más debido a los aranceles. Lo que en realidad estaba ocurriendo era que se estaban agotando los viejos interinos (a precios viejos). Después de los aranceles, las ventas bajaron dramáticamente. Esa alza en las ventas en particular obedecía a una coyuntura artificial y no podían ser usadas para predecir el futuro comportamiento del consumidor.
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Esta crisis es muy compleja. Y es un error sacar conclusiones apresuradas. Es importante esperar los datos de junio, julio y agosto. Y si, durante esos meses, la tasa de desempleo sigue mejorando, podríamos decir que lo peor quedó atrás y que la recuperación está definitivamente en proceso. Pero si los meses de verano no son como mayo, mayo se convertiría en un accidente de desconfinamiento. Y tendríamos una crisis un poco más típica, pero con la pandemia atrás.
El gran desafío, sobre todo en los Estados Unidos, es probablemente político. En el 2008, se logró una solución bipartidista. Sin embargo, ahora las divisiones son mucho más grandes. Y, para colmo de los males, este es un año electoral. Nos guste o no, Bitcoin no es una isla. Muchos de esos desempleados eran compradores de Bitcoin. Y ahora sus inversiones no son una prioridad. Pero para alcanzar nuevos máximos necesitamos mucha gente. La crisis es nuestro problema también. Es muy fácil criticarlo todo. De pronto, es momento de buscar soluciones con los demás. No se tratar de imponer nuestra solución al mundo. Se trata de construir soluciones conjuntas. Y para eso debemos ser mucho más pragmáticos. Escuchar al otro, tratar de entender y atacar menos.