La globalización nos une, la desglobalización nos separa. La globalización nos abre, la desglobalización nos cierra. La globalización nos coopera, la desglobalización nos enfrenta.

Irónicamente, los que más se benefician de la globalización, son los que más la rechazan. Los que más sufren la desglobalización, son los que más la necesitan. Los que más impulsan la tecnología, son los que más la usan para desglobalizar. Sin lugar a dudas, el mundo es complejo y cambiante.

¿Interdependencia vs. Independencia? ¿Libre comercio vs. Proteccionismo? ¿Cooperación internacional vs. Nacionalismo?

La globalización ha sido una fuerza poderosa que ha moldeado el mundo en las últimas décadas. Ha facilitado el intercambio de bienes, capitales y personas entre los países, creando un mercado global integrado. Ha impulsado el desarrollo económico, social y cultural de muchas naciones, ofreciendo oportunidades y beneficios para millones de personas. Ha fomentado la cooperación y el diálogo entre los gobiernos, las organizaciones y la sociedad civil, buscando soluciones a los problemas comunes.

Sin embargo, la globalización también ha tenido sus sombras. Ha generado desigualdades, injusticias y conflictos, tanto dentro como entre los países. Ha provocado crisis financieras, ambientales y sanitarias, que han puesto en evidencia las vulnerabilidades y contradicciones del sistema global. Ha despertado el descontento y la resistencia de muchos sectores, que se sienten marginados, explotados o amenazados por la globalización.

La desglobalización es el proceso inverso a la globalización, es decir, la reducción de la interdependencia y la integración entre países. Algunos ejemplos de desglobalización son:

El aumento del proteccionismo en Estados Unidos: Este país ha adoptado una política de “América primero” que busca proteger su economía y su seguridad nacional de la competencia y la influencia extranjera.

La salida del Reino Unido de la Unión Europea: Este país decidió abandonar el proyecto común europeo por motivos de soberanía, control migratorio y ahorro económico.

El crecimiento del nacionalismo en Europa: Muchos ciudadanos europeos se sienten insatisfechos con la gestión de la Unión Europea y prefieren reforzar su identidad y sus intereses nacionales.

Estos factores han dado lugar a un fenómeno que se conoce como desglobalización. La desglobalización implica una disminución de la interdependencia y la integración económica entre los países. La desglobalización se expresa en una reducción del comercio, la inversión y la movilidad internacional, así como en un aumento del proteccionismo, el nacionalismo y el aislacionismo. La desglobalización es también una actitud política y social, que rechaza o cuestiona los principios y valores de la globalización.

La desglobalización tiene implicaciones profundas para la economía mundial, la política monetaria y el precio de Bitcoin y las criptomonedas

La desglobalización y la economía mundial

La desglobalización tiene un impacto negativo en la economía mundial, al afectar el crecimiento, la productividad y el bienestar de los países. Al reducir el comercio y la inversión, la desglobalización limita el acceso a los mercados, a las fuentes de financiamiento y a las tecnologías. Al aumentar el proteccionismo y las barreras comerciales, la desglobalización encarece los costos de producción y de consumo, y reduce la competencia y la eficiencia. Al generar incertidumbre y volatilidad, la desglobalización desincentiva la innovación y el emprendimiento.

La desglobalización también tiene un impacto social y ambiental, al agravar los problemas de pobreza, desigualdad y cambio climático. Al disminuir la cooperación y la solidaridad, la desglobalización dificulta la implementación de políticas y acuerdos globales, que buscan mejorar las condiciones de vida y proteger el planeta. Al fomentar el egoísmo y el conflicto, la desglobalización amenaza la paz y la seguridad mundial.

La desglobalización y la política monetaria

La desglobalización tiene implicaciones importantes para la política monetaria, al influir en la inflación, el tipo de cambio y las reservas internacionales. La desglobalización puede ser inflacionaria, al aumentar los precios de los bienes y servicios importados, y al generar presiones de demanda interna. Esto puede obligar a los bancos centrales a subir las tasas de interés, para contener la inflación y evitar la salida de capitales. La desglobalización también puede afectar el tipo de cambio, al provocar depreciaciones o apreciaciones de las monedas, según el balance de pagos y las expectativas de los agentes económicos. Esto puede forzar a los bancos centrales a intervenir en el mercado cambiario, para estabilizar la moneda y evitar las fluctuaciones excesivas. La desglobalización también puede tener un efecto en las reservas internacionales, al reducir la disponibilidad de divisas y aumentar la demanda de activos seguros.

La desglobalización y el precio de Bitcoin

El impacto de la desglobalización en el precio de Bitcoin y las criptomonedas es ambiguo y depende de varios factores. Por un lado, la desglobalización podría favorecer el aumento del precio de Bitcoin y las criptomonedas, al incrementar su demanda como activos refugio, alternativos y descentralizados. En un contexto de mayor incertidumbre económica, política y social, Bitcoin y las criptomonedas podrían ofrecer una ventaja comparativa, al ser independientes de los gobiernos, los bancos centrales y las instituciones financieras. Además, Bitcoin y las criptomonedas podrían beneficiarse de la innovación y la diversificación que ofrecen las redes blockchain, las plataformas DeFi y los tokens NFT.

Por otro lado, la desglobalización podría perjudicar el precio de Bitcoin y las criptomonedas, al disminuir su oferta y su aceptación. En un escenario de menor crecimiento económico, menor comercio internacional y menor movilidad de personas, Bitcoin y las criptomonedas podrían enfrentar una menor disponibilidad de recursos, infraestructura y usuarios. Asimismo, Bitcoin y las criptomonedas podrían sufrir las consecuencias de una mayor regulación, restricción y represión por parte de los gobiernos, los bancos centrales y las autoridades financieras, que podrían verlos como una amenaza o una competencia.

Conclusión

La desglobalización es el proceso de disminución de la interdependencia y la integración entre países. Tiene aspectos positivos y negativos, que dependen de diversos factores. Para evaluar su efecto en la economía global, la política monetaria y el precio de Bitcoin y las criptomonedas, se requiere un estudio detallado de sus causas y consecuencias. Hay diferentes opiniones sobre la conveniencia de la desglobalización, que reflejan distintas visiones del mundo. Algunos la consideran un proceso beneficioso, otros la ven como un problema. También hay quienes esperan que la desglobalización sea temporal y que se recupere la globalización, con mejoras en su funcionamiento.

En fin, la desglobalización es un fenómeno que nos desafía a pensar en el futuro del planeta y de la humanidad. ¿Qué tipo de mundo queremos construir? ¿Qué valores y principios queremos defender? ¿Qué responsabilidades y compromisos queremos asumir? Estas son algunas de las preguntas que debemos hacernos y responder colectivamente, con diálogo, respeto y solidaridad.

Aclaración: La información y/u opiniones emitidas en este artículo no representan necesariamente los puntos de vista o la línea editorial de Cointelegraph. La información aquí expuesta no debe ser tomada como consejo financiero o recomendación de inversión. Toda inversión y movimiento comercial implican riesgos y es responsabilidad de cada persona hacer su debida investigación antes de tomar una decisión de inversión.