Cuando escuchamos el monto total de la deuda pública estadounidense sentimos un gran asombro. Y se justifica. Estamos hablando de una gran cifra. Esa deuda de 25 billones de dólares supera el Producto Interno Bruto (PIB). Claro que cuando leamos la palabra “deuda” nos imaginamos una pesada hipoteca. Pensamos que el tío Sam se endeudó demasiado y ahora está al borde de la quiebra. La única opción es aumentar los impuestos. Es decir, los ciudadanos tienen que pagar una deuda adquirida por políticos irresponsables. Siguiendo el hilo de esta narrativa, la deuda es indignante porque estamos en una crisis y no hay dinero para pagar impuestos. ¿Por qué los políticos son tan irresponsables? ¿Por qué se gastó tanto? ¿EEUU está en quiebra? Bueno, me temo que esta historia no es falsa del todo. Pero es falsa en el sentido que está incompleta. Hay un contexto mucho mayor aquí. La deuda pública estadounidense no funciona como una deuda normal. 

Como todo entusiasta de Bitcoin es un economista aficionada, los temas macroeconómicos y monetarios son de sumo interés. Sin embargo, la economía es una ciencia. Y, en el caso de los “economistas” del espacio cripto, esta ciencia con frecuencia se mezcla con sus pasiones. En otras palabras, hay muy poca objetividad porque todos los análisis económicos comienzan con preconcepciones antisistema muy arraigadas. O sea, se tiene una visión sumamente sesgada de todo esto. Bueno, me temo que Youtube y Twitter no son la mejor escuela. Y en este mundo de hoy cualquier se siente con la autoridad para destronar el sistema entero, tan solo con algo que leyó en un meme. 

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En estos documentales que circular en Youtube, no es raro toparse con personas que dicen que el dinero (fiat) es deuda. Y esta deuda es básicamente imprimir dinero de la nada. El aumento de la deuda implica mucho dinero inorgánico en la calle (inflación) y una intervención injustificada de los bancos y el Gobierno en la economía. Una intervención malvada e innecesaria. Repito, este cuento no es del todo falso. El problema es que no están contando toda la historia. Está muy incompleta. Estos documentales están diseñados para persuadir. Colocan música de fondo. Apelan a las emociones. Y presentan una postura acabada y definitiva. No dan el beneficio de la duda. No hay reflexión. No hay un diálogo verdadero. ¿Y si las cosas son más complicadas? ¿Y si las soluciones no son tan sencillas? 

El Estado se financia básicamente de tres maneras: Los impuestos, creación de dinero, y emisión de bonos (deuda). Existe un presupuesto. Pero si este se sobrepasa, el déficit por lo general se cubre con las últimas dos opciones. Y este déficit significa un exceso en el gasto público y eso es peligroso por varias razones. La primera es que el gasto público genera inflación; y la segunda es que el tamaño del Estado crece demasiado. Lo primero es perjudicial desde un punto de vista económico y lo segundo es dañino desde el punto de vista económico y político. 

El déficit es más alarmante que la deuda. En Estados Unidos, el déficit yace en 5,8%, el más alto de los países desarrollados. Y, por supuesto, en Abril, todo se disparó. La deuda se incrementó y el déficit aumentó. Sin embargo, aquí es cuando debemos ser objetivos y analizar en asunto fríamente. 

Aquí debemos olvidarnos de los documentales de Youtube y de los tuits de los influencers. Ahora bien, todo este dinero nuevo se está utilizado para sobrellevar la crisis del coronavirus. Se trata del dinero que se le está dando a los desempleados. Se trata de los estímulos para aumentar la demanda. Se trata de solventar una emergencia con alivios financieros. Ah, pero al incrementar el gasto público se incrementa la inflación. ¿O no? Bueno, en este caso en particular, no es así. En EEUU, acuerde con el Índice de Precios al Consumo (IPC) la inflación acumulada en 2020 es del -0.2 %. ¿Recuerdan que la inflación es el peligro número uno, si nos excedemos con el gasto público? OK, ahora no tenemos inflación. De hecho, lo que tenemos es un cuadro deflacionario. En este contexto deflacionario, el gasto público, la impresión de dinero y la emisión de deuda no son solamente ok, también son medidas urgentes y necesarias. 

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¿Y quién está pagando esto? Debo decirles que gran parte de la deuda pública de los Estados Unidos de América es ficticia. En realidad, no existe y es solo un número en el papel. Es como Mickey Mouse que lo vemos en la televisión, pero en el fondo no es real. Porque el principal comprador de los bonos del Tío Sam es la Reserva Federal (FED) y ellos simplemente compran bonos colocando números en un computador. ¿A quién se le debe tanto? A nadie. Es solo un truco semántico. Un juego que hace el Gobierno. ¡Ojo! No me refiero a los bonos que compran los particulares. Me refiero a los comprados por la FED. Esta deuda que el Tío Sam tiene con la FED se puede eliminar presionando el botón de borrar en un computador. Se guarda registro de ella por un formalismo legal y contable. Pero no es comparable a la hipoteca que los particulares tenemos con el banco. 

Esto es sumamente confuso para la mayoría porque siempre escuchamos que los Gobiernos tienen problemas de deuda. Y eso es porque el sistema mundial en este respecto es muy injusto. Estados Unidos tiene una gigantesca ventaja sobre los demás países. Argentina, por ejemplo, debe pagar su deuda en dólares, pero no tiene la computadora mágica de la FED. La computadora que tiene Argentina imprime solo pesos argentinos y con esos no se obtiene mucho. He ahí la gran diferencia. Estados Unidos tiene la gallina de los huevos de oro. 

Por supuesto que el déficit y la deuda en Estados Unidos son preocupantes. Pero no en el sentido tradicional de que el país está en la quiebra y endeudado hasta el cuello. Es preocupante porque nos revela que el PIB está muy bajo. Que mucho del crecimiento económico no es real. Que la economía es más débil de lo que parece. Y que la economía puede tardar mucho en recuperarse. Es un asunto muy delicado que puede salirse de control. Y el tío Sam está claramente abusando de sus ventajas.

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Es bueno aclarar algo. La deuda no siempre es sinónimo de liquidez o inflación. En algunos casos, que no es el actual por cierto, se usa la emisión los bonos del Gobierno para extraer dinero de la economía y así crear deflación ante un cuadro inflacionario, como un elefante que succiona agua de un pozo. Esto lo menciono para decir que el sistema monetario y fiscal de los Estados Unidos no es tan sencillo como la gente común piensa. La complejidad es inmensa. Si no contamos el cuento completo, nuestra visión será siempre una visión sumamente estrecha. En otras palabras, ese número de 25 billones se debe estudiar y digerir en detalle. No es cuestión de leer el titular y comenzar a gritar de ira: ¡El dinero no vale nada! ¡Tendremos una inflación como la de Zimbabue! Calma, pueblo. 

Por supuesto que el sistema tiene sus fallas. Claramente que necesita reformas. Hay muchos excesos. Hay mucha irresponsabilidad. Pero debemos ser serios en el momento de plantear soluciones. Las soluciones deben ser viales. Es muy fácil atacar en Twitter desde el sofá de nuestra casa solo con las cosas que aprendimos hace un par de minutos en un documental de Youtube. A veces hay que dudar de nuestras suposiciones. Debemos recordar que de vez en cuando, en especial cuando estamos criticando desde el sofá, que él que está peleando en el ring está en una posición muy difícil. De pronto, no todo es maldad. De pronto, es que hace lo mejor que puede.