¿Por qué tiene utilidad el maximalismo de Bitcoin?

“Los maximalistas son tóxicos”, especialmente los de Bitcoin. Esta frase ha recorrido buena  parte de las redes sociales donde se conversa sobre criptomonedas, especialmente Twitter. Además de “bitcoiners”, la polémica ha incluido a miembros de varias comunidades, principalmente de Ethereum.

La razón, un grupo de autoidentificados como maximalistas de Bitcoin se reunió en un evento llamado BitBlockBoom celebrado los días 17 y 18 de agosto en Dallas, Texas. La particularidad del encuentro es que, a diferencia de otros encuentros del ecosistema, los asistentes se dedicaron a conversar exclusivamente sobre Bitcoin, la criptomoneda creada por Satoshi Nakamoto.

Cabe recordar que el término maximalista de Bitcoin fue popularizado por Vitalik Buterin en 2014, definiéndolo de la siguiente manera en el blog de Ethereum: “esencialmente, la idea de que un entorno de múltiples criptomonedas competidoras es indeseable, que está mal lanzar "otra moneda", y que es justo e inevitable que la moneda Bitcoin tome una posición de monopolio en la escena de las criptomonedas”, escribió

Primero expondré las razones del conflicto, luego comentaré algunas opiniones y, finalmente, daré mi apreciación.

Leemos lo que queremos

En BitBlockBoom tuvieron lugar ponencias de todo tipo, siempre enfocadas sobre la criptomoneda de mayor dominio en el mercado. Sin embargo, fue la participación del presidente del Instituto Nakamoto, Michael Goldstein la que generó la polémica, ¿la razón? Muchos representantes de otros proyectos asociados al ecosistema (otras criptomonedas, pero también representantes de medios de comunicación, especializados) tomaron para sí una parte de la ponencia de Goldstein, quien explicó cómo deben comportarse los bitcoiners en la argumentación sobre esta tecnología.

Sin embargo, las expresiones que utilizó para esto fueron grandilocuentes, apegadas al tono distendido y un poco de burla con el que se tomó su ponencia, titulada “Cómo llevar los memes de Bitcoin a la luna”. La transcripción de la conferencia llegó a Internet y las redes sociales, especialmente Twitter, comenzaron a reflejar el rechazo de muchos con respecto a lo dicho por Goldstein.

Leamos sus palabras, especialmente las que causaron más reacciones:

“Cualquier persona en el grupo externo, como shitcoiners, nocoiners, periodistas… Especialmente periodistas, solo recibirán trolleo. Básicamente cualquiera con una marca azul en Twitter, hasta que prueben su inocencia, recibirán la dura mano del trolleo absoluto”, señaló el presidente del Instituto Nakamoto.

A pesar del contenido de la cita, cabe decir que es solo fuera de su contexto (un encuentro entre maximalistas) y lejos del resto de palabras que acompañaron la expresión que el mensaje debería tomarse como un acto de altanería.

Leamos la frase de nuevo, esta vez teniendo en mente el contexto, y también el resto de lo dicho por Goldstein:

“Discutir, es decir debatir, con otros maximalistas de bitcoin. Son las personas quienes... o pueden ser pre-coiners. Las personas que están interesadas en aprender realmente contigo, como llegar a esa verdad contigo. Cualquier persona en el grupo externo, como shitcoiners, nocoiners, periodistas… Especialmente periodistas, solo recibirán trolleo. Básicamente cualquiera con una marca azul en Twitter, hasta que prueben su inocencia, recibirán la dura mano del trolleo absoluto. No hay razón para comprometerse con alguien que no está dispuesto a comprender su posición de una manera lógica y sistemática. Eso no significa que siempre estás hablando así, pero si no están dispuestos a tomar en serio tus ideas, entonces no hay razón para involucrarse de una manera que suponga que son ese tipo de persona, no se lo merecen y no han demostrado que se lo merecen”, dijo durante el evento.

Ahora, cabe también recordar que, según el diccionario de la Real Academia Española, el significado de ‘maximalismo’ es la “tendencia a mantener ideas o actitudes extremas, especialmente en política”, algo muy similar a la definición del término en inglés.

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Llevado a Bitcoin y su ecosistema, podemos entender que se trata de una actitud, que me permitiré llamar escepticismo crítico, de profundo convencimiento sobre las limitaciones de cualquier altcoin, especialmente porque muchos de estos proyectos plantean su propio objetivo desde Bitcoin, para mejorarlo, ampliarlo, hacer un producto más veloz, barato, y un largo etcétera. El maximalismo de Bitcoin sencillamente se opone a todas estas narrativas de manera radical, de manera lógica y siempre ciñéndose a la verdad, algo que también mencionó Goldstein y que, sin embargo, ha sido ignorado completamente.

La posición de Goldstein fue celebrada por otros bitcoiners como Pierre Rochard, Francis Pulliot, Stephan Livera, Saifdean Ammous, entre otros.

Reacciones adversas: los maximalistas son tiranos

Una de las reacciones más fuertes fue la de Joshua Davis, quien compartió un meme burlándose de Rochard, desarrollador y también maximalista de Bitcoin. En la su publicación compartió una imagen de Rochard junto a la de una caricatura que ejemplificaba el síndrome de alcoholismo durante el embarazo. 

A Davis se lo relacionó con The Block, lo que terminó generando una confrontación entre varios de los bitcoiners que asistieron al evento y algunos miembros de ese periódico. Al parecer no está relacionado con el proyecto, pero eso se supo después del enfrentamiento dialéctico.

Un ejemplo de reacciones entre los trabajadores de The Block, fue Larry Cermark, quien, junto con una imagen de una de las diapositivas de la presentación de Goldstein (en la que se leía el texto ofensivo, fuera de su contexto), se preguntó si se trataba de una broma o no.

 

También el creador del periódico, Mike Dudas se refirió al hecho. Otros como Ryan Adams, Eric Conner y Ari Paul también tomaron parte. En este caso, la opinión común es que el maximalismo de Bitcoin es tóxico y este tipo de expresiones contra el resto del ecosistema solo demuestran que Bitcoin perdió su sentido, dando por sentado que estos líderes de la industria y la comunidad pueden influir directamente en sus seguidores y, lo que es más importante, en otros bitcoiners.

El maximalismo de Bitcoin fue calificado como un culto, un dogma, una religión, entre otros, y a los maximalistas se les llamó tiranos

El maximalismo y la duda metódica

El método cartesiano siempre me llamó la atención. Entre las distintas escuelas filosóficas, la idea de Descartes destacó para mí desde el primer momento en que tuve noticia de ella. En su Discurso del Método, el filósofo francés explica su vía metodológica para la consecución del conocimiento. Quedémonos con su primer principio.

“No admitir como verdadera cosa alguna, como no supiese con evidencia que lo es; es decir, evitar cuidadosamente la precipitación y la prevención, y no comprender en mis juicios nada más que lo que se presentase tan clara y distintamente a mí espíritu, que no hubiese ninguna ocasión de ponerlo en duda”, escribió el francés en 1637. 

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Es en ese libro en el que el primer filósofo moderno utilizó su famosa expresión cogito ergo sum, solo posible gracias a la realización de su método. ¿Y qué con Bitcoin? ¿Qué relación puede tener este método con el maximalismo?

A mi juicio, la rudeza con la que plantean confrontar los maximalistas a los miembros de otras comunidades puede ser molesta, pero no está injustificada. Muchos de los proyectos nacidos después de Bitcoin han aprovechado su nombre, tecnología y funcionamiento para sus proyectos propios, ofreciendo (muchas veces sin cumplir) mejorar, superar, sobrepasar a Bitcoin.

Para ello, sus promotores no solo han arremetido contra estos miembros de la comunidad, especialmente contra los de mayor visibilidad, sino que han señalado supuestas fallas en el diseño de Bitcoin y cómo trabaja. La mayoría de las veces este tipo de aseveraciones no ha tenido más asidero que la incomprensión del diseño de Nakamoto o el intento de superarlo, ofreciendo otras cosas, pero con su tecnología como base.

Dado que estos argumentos no poseen suficiente evidencia y Bitcoin es la criptomoneda que más “clara y distintamente” funciona, ¿por qué los maximalistas de Bitcoin deben aceptar que se mienta sobre las posibilidades de otros proyectos? ¿No está completamente acorde con su propia postura extrema (pero argumentada) el rechazar toda idea que ofrezca dudas?

Puede que las expresiones a través de las que se ha manifestado hasta ahora nos parezcan incorrectas o reprochables, especialmente cuando se dirigen a proyectos en los que tenemos posiciones y son criticados abiertamente.

Pero el maximalismo de Bitcoin no es más que un instrumento mediante el cual los bitcoiners en general (y este grupo particular, compuesto por varios de los miembros más visibles) pueden defender Bitcoin que, a fin de cuenta, es la única criptomoneda sin un departamento de márketing que le defienda.

Más allá del 99,98% de funcionamiento durante los últimos 10 años, su dominio en el mercado y la robustez de su red, nadie vende a Bitcoin como una narrativa, la red sencillamente sigue operando, permitiendo el intercambio global de valor entre pares y por esta falta de voceros muchos inversionistas han caído en estafas o perdido su dinero en inversiones que no han rendido de la manera prometida, ofreciendo productos tecnológicamente inviables a partir de mentiras sobre Bitcoin. ¿Por qué no rechazar el engaño?

Destacar la rudeza de las palabras de Goldstein por encima de estos hechos permite a los miembros de proyectos alternos y a los periodistas aludidos ofenderse o tomarlo como una afrenta. El maximalismo de Bitcoin es la duda cartesiana atravesando todo el ecosistema, incluso este propio debate.

Las opiniones expresadas aquí son las del autor y no representan necesariamente las opiniones de Cointelegraph.com