Binance, Libra y la guerra de las criptomonedas estables

Ahora la criptomoneda Libra de Facebook es el villano favorito de todos. El titán de las redes sociales ha causado un impacto gigantesco en el mundo con el anuncio de su proyecto Libra. Las reacciones han sido muy variadas. Al principio, despertó mucho rechazo y escepticismo. Luego, pasamos a la admiración e, incluso, al miedo. Muchos apoyan el proyecto. Otros lo critican. Los reguladores han puesto obstáculos, pero el lanzamiento de Libra parece un hecho inevitable. Libra viene y no podemos hacer mucho para impedirlo. Sin embargo, últimamente todos parecen querer competir con ella en una batalla sin piedad. Bancos, gobiernos, compañías y exchanges están acelerando sus proyectos para salir a dar la pelea en la gran guerra de las criptomonedas estables. Hablemos de dinero, de monedas, de Bitcoin y de la nueva cripto del exchange Binance.

El nombre de este proyecto de Binance, Venus, nos recuerda que el criptomundo se está llenando de referencias zodiacales. Tenemos al Gemini Dollar, del exchange de los gemelos Winklevoss, y a Libra de Facebook. Ahora se une a este cielo Venus para formar una pequeña constelación de nombres curiosos. Al parecer, todos quieren lanzar una criptomoneda. Gobiernos, corporaciones, y grupos de individuos tienen criptoproyectos de todo tipo. Su número es tan grande como su diversidad. Bitcoin nació hace una década como un invento que abrió las puertas hacia un mundo nuevo de posibilidades infinitas. Ahora contamos con la posibilidad de emitir dinero digital. En su momento, los procesos metalúrgicos y la fabricación de papel también marcaron etapas tecnológicas que revolucionaron la historia por las posibilidades que ofrecían. Estos inventos marcaron un antes y un después en la historia del dinero. La tecnología blockchain está haciendo lo mismo en este momento. 

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Cuando el veneciano Marco Polo en el siglo XIII regresó a Europa y contó sus viajes, sus relatos sobre el dinero de papel de China causaron mucho asombro y escepticismo. En la Europa de entonces, todo ese asunto del dinero de papel parecía una verdadera locura. Es más, todavía parece una locura. ¿Cómo es posible hacer dinero de la nada? Sin embargo, el invento resultó ser muy útil. Si comparamos el dinero de papel con el dinero metálico, nos damos cuenta que fue un avance tecnológico significativo. Luego, el presidente estadounidense Richard Nixon, en tiempos más recientes, rompió unilateralmente con los acuerdos de Bretton Woods y el dólar perdió su convertibilidad directa con respecto al oro. Es decir, la moneda de curso legal en los Estados Unidos dejó de ser una moneda que representaba al oro, y se convirtió en una moneda totalmente fiduciaria. En otras palabras, el dólar es una moneda por decreto y su valor depende de la fe que se le tenga al Gobierno de los Estados Unidos. 

Podríamos decir que existen básicamente tres tipos de dinero, el dinero mercancía, el dinero representativo y el dinero fiduciario. Claro que lo más interesante es que técnicamente cualquiera puede emitir dinero. Sin embargo, esto no siempre es legal. La limitación no es técnica. En realidad, el asunto es más político que tecnológico. Actualmente, asociamos el dinero como algo estrictamente de los gobiernos. Pero ese no siempre es el caso. También existen, y han existido, emisores privados. En Hong Kong y en el Reino Unido, por ejemplo, existen bancos que emiten notas que funcionan como dinero. Del mismo modo, existen tiendas, aerolíneas y comercios que distribuyen tarjetas de fidelización y de regalo que también funcionan básicamente como dinero. Algunos historiadores recuerdan que en los Estados Unidos, entre el año 1837 y 1866, cualquiera podía imprimir dinero. Estados, municipalidades, bancos, compañías ferroviarias, compañías de construcción, tiendas, restaurantes, iglesias, comunidades y muchos individuos imprimían su propio dinero. Se estima que para el año 1866 circulaban en los Estados Unidos más de 8 mil monedas privadas de este tipo. Había de todo. Muchas eran emitidas por un ente central, pero también existían otras monedas con sistemas descentralizados. Estas últimas circulaban dentro de una localidad o de un gremio. Esto llegó a funcionar muy bien por un tiempo. Sin embargo, se registran algunos problemas. Estos dineros privados dejaban de tener valor más allá de su entorno. Y si el emisor se iba a la quiebra, el dinero perdía todo su valor. También se registraron muchos fraudes y estafas. Entonces, surgieron leyes prohibiendo estas prácticas. 

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¿Por qué cuento todo esto? Bueno, la comunidad cripto comenzó con Bitcoin que es una especie de moneda privada descentralizada que se apoya en criptografía y la confianza de sus usuarios. Bitcoin no es un metal, ni es dinero de papel. El emisor no es un gobierno, ni una compañía única. Bitcoin es un movimiento esencialmente ciudadano. Sin embargo, la tecnología detrás del Bitcoin, ha inspirado a gobiernos y a compañías a crear criptomonedas centralizadas. Mejor dicho, quieren adoptar la tecnología, pero no su sistema de gobernanza. Algo que es perfectamente posible. Como también es posible, crear dinero de papel con diferentes formas de gobernanza. 

Con la aparición de las grandes corporaciones, la banca privada, los bancos centrales y las criptomonedas estables en la escena cripto, los paladines de la descentralización han lanzado su grito al cielo. El debate se ha convertido en una guerra de términos. ¿Es Libra una criptomoneda? ¿Todas las monedas digitales que usan tecnología blockchain son criptomonedas? ¿Una criptomoneda puede ser estable o debe valorarse únicamente en el libre mercado? ¿Solo puede existir una criptomoneda o pueden existir muchas al mismo tiempo? 

El problema con los términos y las categorías es su inexactitud para definir casos particulares. La parcialidad siempre desafía a las descripciones generales, porque cada caso en realidad es diferente. Si únicamente Bitcoin puede ser una criptomoneda, entonces por definición las demás monedas no lo son. Un estándar así no tendría mucha utilidad. Si Libra no es como Bitcoin, entonces Libra no es una criptomoneda. Entrar en una discusión así sería sumamente absurdo. 

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Nos guste o no, Bitcoin ya no está solo. Tiene compañía y mucha más viene en camino. Debemos aprender a vivir con esto. La historia ha demostrado que las nuevas tecnologías no reemplazan por completo a las viejas. Lo viejo siempre coexiste con lo nuevo. Se adapta y se especializa. ¿Es realista pensar que Bitcoin será un monopolio monetario? Por un lado, están las altcoins. Por el otro, tenemos proyectos como la nueva cripto del banco central chino, Gram de Telegram, la cripto de Walmart, la  cripto de JPMorgan y la temida Libra de Facebook. Sin embargo, muchos más se unirán a esta tendencia. Esto no lo podrá parar nadie. Simplemente, es inevitable. 

Ahora bien, ¿por qué es tan difícil imponer una moneda única y universal? Bueno, el dinero tiene tres funciones básicas: Resguardo de valor, medio de intercambio y unidad de cuenta. El problema es que no existe el dinero perfecto, porque estas funciones tienden a contradecirse entre sí. Entonces, las sociedades han preferido los sistemas mixtos. Pongamos el ejemplo de la Venezuela actual. Un ejemplo. Una persona X en Venezuela invierte en criptos, ahorra en dólares y gasta en bolívares. Y el dólar es usado como medida de cuenta para todo. Invierte en criptos, porque piensa que subirá de precio. Ahorra en dólar por su estabilidad. Gasta en bolívares, porque es una moneda que se deprecia velozmente. Y usa el dólar como referencia, porque, con una inflación tan alta, no hacerlo sería algo muy confuso. Es decir, cada moneda es buena en un aspecto y es mala en otro. Los sistemas mixtos son más inteligentes. Otro ejemplo. En Estados Unidos, se usa el dólar para el intercambio, pero sus ciudadanos comúnmente resguardan valor en objetos, en bienes raíces, en oro y en la bolsa de valores. Estos son dos ejemplos solamente, pero la práctica de utilizar varios instrumentos al mismo tiempo es universal. 

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Es por eso que Libra no preocupa mucho a los inversionistas de Bitcoin, pero sí a los gobiernos. Las monedas fiduciarias son básicamente medios para el intercambio comercial y la estabilidad es muy importante, pero tienen fronteras jurisdiccionales. Internet es global, y un medio de intercambio como Libra podría causar distorsiones en las diferentes naciones. Pongamos ahora el ejemplo de China. En China, hay fuga de capitales. Sin embargo, esto se limita a los sectores más pudientes de la sociedad y estos son una minoría. La mayoría de los ciudadanos chinos son pobres, y el poco dinero que tienen es usado para satisfacer sus necesidades básicas, que son adquiridas con la moneda local. Ahora viene el gran detalle. Con Libra, sus usuarios chinos, que podrían ser cientos de millones, ahora tendrían la capacidad de comprar una taza de té en algún restaurante local sin tocar al yuan. Aquí el escenario es otro, y las autoridades chinas notaron el peligro. 

Entonces, decidieron competir con Libra en su propio terreno, sacando su propia criptomoneda y ofreciendo todas las ventajas que Libra podría ofrecer. De este modo, la estructura financiera actual china puede protéjase ante la amenaza de Libra. China compite con Libra. 

¿Puede Venus competir con Libra? De competir puede, pero Binance es un enano en una comparación con el gigante Facebook. Honestamente, no están en la misma liga. Sin embargo, eso no quiere decir que el proyecto no vaya a tener éxito. Sin lugar a dudas que ser pequeño y ágil tiene sus ventajas. Es decir, Binance no se quedará sin pastel. Sobre todo, porque Venus no es exactamente como Libra. Los representantes de Binance han explicado que Venus trabajará con alianzas locales y gobiernos nacionales en un esfuerzo caso por caso. Venus se adaptará a cada país y caminará de la mano con la moneda de curso legal del país. Eso tendría como consecuencia que las autoridades seguramente no colocarán tantos obstáculos en su paso. Es sumamente probable que el proyecto Venus cuente con un gran futuro. Indudablemente que Binance sabe muy bien lo que hace. En conclusión, toda esta competencia es genial, y, en el fondo, fortalece a Bitcoin. Los gobiernos y las compañías no dejarán de hacer lo suyo. Esto es natural. Sin embargo, en este nuevo universo lleno de muchas monedas, Bitcoin siempre será Bitcoin. 

 

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