Tailandia: Las leyes de criptomonedas cambiarán en 2020 para que el país siga siendo “competitivo”

Los legisladores de Tailandia planean reformar las leyes de criptomonedas después de expresar su preocupación de que han hecho que el país no sea competitivo.

Como informó el 25 de noviembre el periódico local en inglés Bangkok Post, el ente regulador de Tailandia, la Comisión de Exchanges y Valores (SEC) quiere reconsiderar su criptopolítica en 2020. 

La SEC debe ser "flexible" respecto a las criptos

La razón, dice, radica en la escasa aceptación de su sistema de certificación y de concesión de licencias por parte de las empresas de criptomonedas. 

Desde que llegó al poder el año pasado, solo cinco empresas han completado la certificación, y de ellas, solo dos se han lanzado.

Ahora, las enmiendas están sobre la mesa, pero la SEC todavía no ha dado detalles precisos de cómo cambiarían las prácticas actuales.

"El ente regulador debe ser flexible para aplicar las reglas y regulaciones en línea con el entorno del mercado", citó el Bangkok Times a Ruenvadee Suwanmongkol, secretario general de la SEC.

Ruenvadee continuó: 

“Por ejemplo, las leyes no deben ser anticuadas y deben servir a las necesidades del mercado, especialmente para los nuevos productos de activos digitales, y ser competitivas con el mercado global. Necesitamos explorar cualquier posible obstáculo.”

Solo una ICO lanzada ha sido aprobada

Tailandia impone severas sanciones a quienes intentan vender tokens digitales sin la debida aprobación de la Comisión de Exchange y Valores de Estados Unidos (SEC). Estos incluyen posibles multas de al menos 500.000 baht (USD 16,540), así como sentencias de dos años de cárcel.

Sin embargo,  la primera oferta inicial de monedas (ICO) del país bajo las nuevas reglas lanzadas el mes pasado marcó un importante paso adelante en relación con la política estatal de hace varios años, que favoreció la prohibición total de las criptomonedas.

A nivel mundial, las ICOs, en particular, casi han desaparecido, y los analistas atribuyen la falta de impulso a la creciente presión regulatoria.

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