De la criptobursatilización a la criptoeconomía: ¿Hacia una tokenización de las cosas?

Los criptoactivos son un mercado que ha ido evolucionado de manera exponencial. En un inicio, el génesis de dicho sector se tuvo con la creación de bitcoin, un token pensado por Satoshi Nakamoto para funcionar como “moneda electrónica”. Desde entonces, encontramos un sector que al día de hoy ha evolucionado de tal forma que ha sido imposible detener. 

El fenómeno de bitcoin sin lugar a dudas dio pie a que las personas comenzaran a explorar y comenzar a estudiarlo. Tal es el caso de Vitalik Buterin, un programador que propuso un nuevo protocolo basado en el protocolo de bitcoin pero incorporando otras características que no sólo permitirían la creación de tokens, sino también la materialización de la idea de Nick Szabo de 1993: la elaboración de una plataforma llamada Ethereum, de código abierto, para la creación de automatizados que garantizan acuerdos. Para el desarrollo de dicha plataforma, se solicitó financiamiento a todos los usuarios que creyeran en el proyecto; es decir, un documento fue publicado en un sitio en internet y se creó una preventa con el objetivo de recaudar fondos para el desarrollo de Ethereum con la promesa de entregar posteriormente cierta cantidad de tokens. La recaudación fue sumamente exitosa, en las primeras 12 horas ya se habían vendido aproximadamente 7 millones de ether y en los 40 días en que estuvo el proyecto, recaudó alrededor de 30 mil BTC, estimados en 18.4 millones de dólares en 2014. A partir de ese hecho, fuimos testigos de un nuevo mecanismo de financiamiento a través de Ofertas Iniciales de Moneda o ICO’s.

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Criptobursatilización

Dentro de mundo financiero, existe un concepto llamado bursatilización o titulización. Dichos conceptos son utilizados para hacer referencia al proceso en donde activos con características similares son agrupados en un fideicomiso emisor y a su vez, generará títulos de deuda para ofrecerlos a los inversionistas a través de una institución. En este sentido, el mercado de los criptoactivos es similar aunque con grandes diferencias en términos de los procedimientos y regulaciones. Sin embargo, los criptoactivos se han vuelto parte de un sistema económico rentable y con posibilidades de penetración en el mercado muy altas, el ejemplo más cercano es Facebook y su criptoactivo Libra

En la actualidad, tenemos diversos negocios a partir de la creación de criptoactivos, por ejemplo: 

  • Futuros de bitcoin. Este instrumento derivado consiste en establecer un precio inicial y una liquidación una vez que termina su vigencia, obteniendo una pérdida o ganancia según sea el precio de cierre a la fecha de vencimiento. Este derivado de bitcoin se negocia en el CME y cuenta con una cámara de compensación.

 

  • Fondos de inversión. Un fondo de inversión es la diversificación de una cartera de activos, en este caso, criptoactivos. Existe un administrador de dicho fondo que se encargará de gestionar el riesgo, buscando en todo momento obtener el mayor rendimiento. 

 

  • CFD´s. Los CFDs son instrumentos apalancados, que se negocian en el mercado OTC (over the counter). A diferencia de negociar de manera con algún criptoactivos, hacer uso de los CFD’s, permite aprovechar a quien los opera, altos niveles de volatilidad. A diferencia de los futuros, no cuentan con una cámara de compensación. 

 

  • ETF. Los ETF’s son fondos de inversión cotizados, es decir, un producto financiero que simula los rendimiento de un índice, por ejemplo el S&P500, el oro o un conjunto de activos. Existe ETF’s de bitcoin y altcoins (otros criptoactivos) y permite invertir en dichos criptoactivos sin necesidad de tener que adquirirlos. Los gemelos Winklevoss han hecho múltiples solicitudes a la SEC para poder listar este tipo de instrumento desde 2013. 

 

  • Stablecoin. Las stablecoin o criptoactivo estable mantienen su paridad con una materia prima o alguna divisa, por ejemplo el dólar estadounidense. El objetivo fundamental ha sido brindar mayor estabilidad en las variaciones de los precios de un criptoactivo y dentro de los beneficios más destacados, es la posibilidad de dar movilidad al dinero fiduciario. La stablecoin más popular ha sido Tether.

 

  • ICO. Las Ofertas Iniciales de Moneda son ofertas de tokens que se emiten con un precio inicial y con el objetivo de obtener fondos para llevar a cabo  un proyecto. 

 

  • STO. El Security Token Offering es un token o criptoactivo que se encuentra respaldado con un activo real (inmuebles, metales, participación accionaria, etc.), que brinda a quienes lo adquieren, derechos sobre los ingresos futuros o el aumento de valor de la entidad que los emite (activo subyacente).

Los mencionados anteriormente son algunos ejemplos y vale la pena destacar que de todos estos mecanismos, son las ICO quienes han captado mayor atención. Esto se debe a la facilidad para la captación de recursos. En este sentido, la creación de tokens ha sido una herramienta muy útil para poder establecer una nueva forma de financiamiento que podrían compararse con un crowdfunding. La ventaja, es que te permite evitar otro tipo de costos como los de la administración de fideicomisos, sobre todo cuando vas a captar dinero de cientos de usuarios. Sin embargo, aunque ese modelo de levantamiento de capital inicialmente fue muy viable, como en muchos otros sistemas, observamos que ante la falta de garantías, muchos de esos proyectos resultaron ser fraudes, lo cual dañó nuevamente al ecosistema. Por lo anterior, la versión mejorada de las ICO, consideraron la creación de tokens con ciertas garantías a través de los STO (Security Token Offering); es decir, que dichos tokens estuviesen respaldados con un activo subyacente, llámese propiedad, o algún tipo de participación accionaria dentro de alguna empresa la cual se pudiera ejercer 

Este nuevo modelo de negocio pasó a otro nivel puesto que se tuvo que robustecer el lanzamiento de estos proyectos debido a las alarmas de los reguladores internacionales. Es decir, al día de hoy este tipo de proyectos no sólo involucran la programación de un token, sino que también se tiene que tener otro tipo de conocimientos que van más allá de la programación, por ejemplo aspectos financieros o de marketing, pero sobretodo legales, puesto que diversos gobiernos de diferentes países como en Estados Unidos tienen reglas bastante restrictivas para que se pueda llevar a cabo este tipo de captación de recursos. 

Cuando pensamos en el futuro de los criptoactivos o del ecosistema, es posible vislumbrar un entorno digitalizado y tokenizado. Retomando la idea de criptobursatilización, resulta interesante realizar un contraste con las formas tradicionales. Por ejemplo, en un mercado regulado, proceso general para generar esta bursatilización de activos, es el siguiente: 

  • Definir quién origina la bursatilización.

  • La creación del fideicomiso.

  • La obtención de recursos y son entregados al fideicomiso. 

  • La entrega de los recursos a una institución financiera.

En este contexto, la idea de una criptobursatilización, consistiría en resolver cada uno de los puntos anteriores para generar esa misma emisión de títulos pero ahora adaptado a la generación de criptoactivos. El reto de replantear estas prácticas involucran diferentes análisis con enfoques multidisciplinarios que van desde las leyes fiscales para poder la creación de los fideicomisos, por ejemplo; análisis de tecnología para el aseguramiento de la seguridad informática; políticas de dividendos, requerimientos instituciones, etcétera. 

 

De la criptobursatilización a la criptoeconomía

El surgimiento de Bitcoin supuso la idea de un token para crear un sistema monetario libre, de hecho la definición de Bitcoin en el Peer-to-Peer: Electronic Cash System, se contextualizó como moneda electrónica. Después de que comenzaron los debates, se acuñó el término de criptomoneda; eso comenzó a generar ruido dentro del ecosistema haciendo alusión efectivamente al dinero de uso corriente, mejor conocido como dinero fiduciario. Una de las complejidades, desde ese momento, ha sido justamente esa definición, ya que se han realizado múltiples debates para saber si bitcoin en efecto el dinero o no. 

Los primeros que consideraron que no era de esa manera fueron, por supuesto, los Estados Unidos, que dentro de las primeras advertencias emitidas consideraron que Bitcoin se trataba de un valor y estaba regulado por las leyes de valores y su función era ser un activo con el cual se podrían obtener pérdidas y ganancias y las cuales tendrían que declararse. Recientemente, el Tribunal Supremo en España, acaba de declarar que los criptoactivos no son dinero, incluso el propio David Marcus, co-fundador de Libra el criptoactivo de Facebook, declaró ante el Senado de los EE. UU., que Libra no se trata de dinero de uso corriente, sino que es sólo una herramienta para facilitar los pagos. 

Pensar en el futuro de los criptoactivos no sólo implica hablar de tokenización de activos o documentos. La evolución contempla un análisis profundo de múltiples disciplinas y ámbitos: legal, económico, financiero, social e incluso cultural. No obstante, si al día de hoy podemos pensar en Internet de las Cosas (IoT), ¿por qué no pensar en Tokenización de las Cosas (Tokenization of Things, ToT)? 

Parecerá un concepto tal vez bastante futurista o descabellado, pero cuando retomamos los productos financieros derivados actualmente negociados a nivel mundial por las diferentes Bolsas de Valores como la Bolsa de Chicago (CME por sus siglas en inglés), no es difícil pensar que en poco tiempo las empresas productivas comenzarán a replicar el sistema de Facebook y Libra y entonces tendremos ya no sólo la euforia de proyectos tokenizados sino que, es probable que comencemos a ver la euforia de los criptoactivos para estos grandes gigantes.

Adelantándonos un poco, se podría vaticinar la creación de tokens por parte de otros gigantes como Amazon, Google o Alibaba para usos internos con sus usuarios. El reto en la competencia de dichas las empresas se fundamentaría básicamente en las alianzas comerciales que puedan crear, básicamente con aplicaciones móviles y establecimientos. Pensemos por ejemplo, una alianza entre Google y Airbnb para utilizar un criptoactivo que hayan creado. 

Por el lado de los gobiernos y organismos internacionales, la postura será ir emitiendo regulaciones para contextualizar y delimitar los alcances; no obstante, en la medida en la que se vayan superando dichos retos en materia de regulación hacia los criptoactivos, los gobiernos irán adquiriendo mayor experiencia con el tratamiento de criptoactivos lo cuál conllevará en algún momento en el tiempo, a la incorporación de tokens en la mayoría de las instituciones de gobierno. 

Considerando entonces este panorama, podríamos comenzar a pensar en que realmente existe una la modificación de la industria a partir del uso de criptoactivos y entonces, en ese momento realmente podríamos hablar de criptoeconomía. 

Algunos trabajos de investigación han comenzado a indagar en dicho concepto desde diferentes perspectivas. Algunos lo han planteado a partir de la venta de tokens, otros desde la implementación de la tecnología contable distribuida mejor conocida como blockchain. La criptoeconomía, para algunos sean escépticos no tiene lugar, no podría ser posible. En ese sentido, valdría la pena comenzar a pensar bajo qué condiciones o bajo qué contexto esto podría ser posible, pero ese análisis será tema de otro artículo. 

Pensando en el rigor científico, una ciencia involucra una serie de conocimientos especializados que utilicen métodos y técnicas específicas. El análisis de la criptoeconomía implicaría el registro de toda una serie de conocimientos agrupados generados a partir de un razonamiento sistemático y estructurado que al final, convergerá en principios y leyes generales. 

La criptoeconomía no podría ser independiente a la Economía, en todo caso podría conceptualizarse como una subdiscplina, y para que esto tuviese lugar, tendría que considerar al menos 3 requisitos fundamentales: 1) Contar con un método de investigación; 2) Tener un objeto de estudio y, en el escenario ideal 3) Dirigir a una formulación de principios generales. 

Tal y como indicaba Joseph A. Schumpeter, la ciencia implicará el esfuerzo que los hombres pongan para perfeccionar determinado conocimiento y dichos esfuerzos, generarán ciertos hábitos.  Si bien es bien es cierto, los criptoactivos se encuentran en un contexto de exploración, pero en la medida en que nuevas aplicaciones o modelos de negocio a partir de tokens vayan surgiendo, las prácticas en otras disciplinas se irán adaptando. Lo que es un hecho, es que podemos considerar que, el hecho de que exista un impacto sistémico; es decir, que el uso de dichos tokens modifiquen las prácticas y los procesos en diferentes organismos, visiblemente muestra la idea de un impacto mundial. 

Las opiniones expresadas aquí son las del autor y no representan necesariamente las opiniones de Cointelegraph.com