Covadonga Fernández es una referente reconocida en España y Latinoamérica en materia de comunicación y tecnologías descentralizadas. Cointelegraph en Español conversó con ella el 16 de agosto, para conocer su mirada sobre la actualidad comunicativa y su relación con iniciativas disruptivas. Cabe destacar que Fernández es la directora de la Red de Periodismo y Comunicación Blockchain (RPCB), y además está a cargo de Blockchain Media y de Observatorio Blockchain.
Fernando Quirós (FQ) ¿Qué opinas de la actualidad de la comunicación y la tecnología blockchain?
Covadonga Fernández (CF): El conjunto del campo de los medios de comunicación se encuentra en una profunda transformación desde la irrupción de Internet en el mismo. De hecho, se puede decir que aún no ha encontrado ni su modelo de actuación y regulación profesional, como muestran síntomas como las fake news; ni su modelo económico o empresarial. En esta segunda dimensión, ha de reconocerse que la entrada de gigantes como Google o Facebook en la industria de la comunicación, la cultura y el entretenimiento ha restado enormes recursos a todos los demás actores, especialmente recursos publicitarios. Puede decirse que han concentrado la extracción de un recurso como la publicidad, tanto a partir de su audiencia, como, también, aprovechándose de lo que los otros actores hacían, como es la circulación de noticias. Pues bien, en este campo borroso, pues es un campo de batalla, aparece blockchain como la posibilidad de equilibrar las fuerzas entre los actores presentes o posibilitando la entrada de nuevos actores, que proponen una relación distinta del cuadrado autor-contenido-publicidad-receptor. Una relación distinta tanto de la conocida por los medios tradicionales, como de la que se ha venido imponiendo a partir de las grandes empresas tecnológicas. En la actualidad, blockchain es eso para el campo de los medios de comunicación: la apertura de un horizonte, cuando eran muchas y densas las nubes oscuras en los cielos.
FQ: ¿La tecnología blockchain es una moda, una burbuja o realmente resuelve problemas?
CF: En algunos campos, como el financiero o la administración pública, es una realidad. Es cierto que, en general, todavía no ha descendido a la gran mayoría de usuarios y que tiene ciertos problemas de usabilidad. Desde tal punto de vista, puede decirse que es una tecnología un tanto antipática, que la gran mayoría de los que han escuchado algo de ella no la entienden, son incapaces de imaginar la lógica de su funcionamiento, sus esquemas básicos, porque se trata de una lógica que en poco tiene que ver con la que han venido utilizando. Pero esto es una fase transitoria, hasta que se vayan desarrollando los interfaces para que la gente común use blockchain, sin tener que saber nada sobre su funcionamiento técnico, ni siquiera imaginarlo, igual que la mayoría usa su coche sin apenas tener idea de cómo funciona. La diferencia es que, en este ejemplo, sabemos que le hace falta combustible, que tiene ruedas, que se dirige a partir de un instrumento que aquí denominamos volante o que puede ser peligroso, si no se respetan las reglas. Pues bien, todo esto es lo que no se ha trasladado al uso de blockchain. Por eso, no creo que se esté en una burbuja sino más bien en sus prolegómenos.
FQ: ¿Cómo te introdujiste en el mundo de la tecnología blockchain?
CF: Teniendo muy poca idea de tecnología, siempre he sentido curiosidad por todo lo que nos aportaban las nuevas propuestas tecnológicas. Trabajando de periodista, los que hacen la radio o la televisión técnicamente me sigue pareciendo una especie de milagro, de magia. Pues con blockchain empecé a sentir curiosidad a partir de observar todos los campos en los que se introducía. Después, me interesó mucho la gente que estaba en los inicios de esta tecnología, incluso en España. Hubo una especie de movimiento simpático, al ver que gente con unas trayectorias vitales muy curiosas eran profundos entusiastas de esta tecnología. Ahí me dí cuenta de que tenía un enorme atractivo y que, con ella, iban a venir importantes cambios que, además, iban a afectar directamente a mi profesión de periodista. Es cuando tomé conciencia de que, si la mayor parte de los periodistas habíamos llegado a Internet tarde y mal, sin haber podido atisbar en ningún momento lo que se estaba viniendo encima, esto no podía ocurrir con blockchain.
FQ: ¿Cómo ves el escenario de la comunicación a nivel global? ¿Gigantes como Facebook y Google ponen las reglas?
CF: El momento es periodísticamente apasionante. Muchas veces creo que no nos estamos dando verdadera cuenta de lo rápido y profundo que está cambiando el mundo, incluido el mundo de la comunicación. Es cierto que gigantes como Facebook y Google son actores enormemente dominantes en este campo; pero lo han hecho a partir de proponer prácticas que han sido muy atractivas para los usuarios. Y eso es muy difícil de combatir por los otros actores; pero, si estos tienen una oportunidad es a través de que, a su vez, propongan prácticas cotidianas atractivas, de ser capaces de incorporarse a las rutinas comunicativas de la gente. No vale sólo con decir que Facebook y Google son “muy malos” porque venden nuestros datos. Ahora ya se es consciente de que la gratuidad del uso de estas plataformas conlleva subordinaciones, contraprestaciones, si se quiere denominar así. Algunas de ellas afectan a nuestras libertades fundamentales, como es la privacidad. Ahí es donde tienen su deber de acción las autoridades de los estados liberales, en defensa de esas libertades fundamentales. Pero en el escenario de la comunicación, los actores han de ser otros, provistos de nuevas propuestas de usos comunicativos que sean, al menos, tan atractivas como las de estos gigantes y que, a la vez, no amenacen nuestros derechos.
FQ: ¿No hay complicidad de medios y periodistas con estos gigantes de la comunicación?
CF: No. No creo que haya una complicidad ideológica, de subordinación ideológica a estos gigantes. Existe, eso sí y como le ocurre a la mayor parte de la gente, lo que ocurre que más agravado siendo la profesión de periodista, es una especie de complicidad pragmática. Hay que tener en cuenta que en estos gigantes de la comunicación se encuentra prácticamente toda la comunicación. Han conseguido concentrar toda la comunicación, por lo que, para los profesionales, es relativamente cómodo trabajar con esa comunicación que “está ahí”, a mano. Así, se han convertido en los “certificadores” de lo que pasa en el mundo. Prácticamente nadie pone en duda lo que ahí aparece, desde lo que sale en la Wikipedia a las noticias de un diario digital. Antes esa función “certificadora” la ejercían, de manera nacional-local, los grandes medios: grandes periódicos nacionales, las televisiones estatales, las grandes emisoras de radio. Otra cosa es si, dado tal contexto, la profesión de periodista puede reducirse a bucear contenidos, información o datos en Internet, y reproducir lo que otros dicen, o decirlo o interpretarlo de otra manera.
FQ:¿Qué alternativas sólidas brinda la tecnología blockchain a los productores de contenidos?
CF: Les brinda la oportunidad de formar y gestionar –y esto es lo más importante- su propia comunidad de seguidores, de manera que será necesario dejar la huella de la autoría. Ya no solo en lo que puede considerarse el mensaje informativo, puro y duro, sino en el enfoque, en el estilo… creo que permite recuperar la idea de estilos profesionales, lo que incluye estilos de redacción, de presentación de los acontecimientos, de relacionarse con los seguidores, a los que hay que mostrar diariamente la profesionalidad, igual que un dentista o un peluquero ha de mostrar en cada acto profesional que hace su profesionalidad a sus clientes.
FQ ¿Qué es la Red de Periodismo y Comunicación Blockchain?
CF: Digamos que la Red de Periodismo y Comunicación Blockchain es una consecuencia natural de la propia acción de comunicar acerca de blockchain y en plataformas blockchain, como es el caso de PUBLIQ. En primer lugar, la pretensión de esta red descentralizada es concienciar a los periodistas y a los profesionales de la comunicación de los cambios tan profundos que la aplicación de las tecnologías blockchain y las criptomonedas están teniendo ya sobre la economía y la sociedad. Por ejemplo, el interés de Facebook y el de otras grandes corporaciones por la criptoeconomía está acaparando buena parte de la actualidad informativa de los últimos días. Por lo tanto, no sólo es interesante y necesario desde un punto de vista informativo, también lo es por el papel que los periodistas ejercen como garantes de la calidad de la información. No hay que olvidar que el periodista –trabajando en un medio de comunicación o gestionando un medio de comunicación- es el profesional que selecciona, ordena e inyecta calidad en el ingente flujo de material susceptible de convertirse en información y al que ahora, gracias fundamentalmente a Internet, está accesible para casi todos. Otro punto importante, teniendo en cuenta la precariedad de la profesión periodística, derivada de la revolución digital y de las actuaciones muchas veces cuestionables de los gigantes tecnológicos citados más arriba, es el que tiene que ver con las nuevas oportunidades laborales que brinda esta tecnología. De ahí, la necesidad de implicar a las universidades para que los futuros profesionales de la comunicación que salgan de sus aulas estén familiarizados con la cadena de bloques desde el primer día. Sería muy deseable que los estudiantes puedan relacionarse y practicar la profesión en las nuevas plataformas blockchain.
FQ: ¿Qué expectativas tienen?
CF: Creo que las expectativas de todos los que estamos en esta red es hacerla crecer y convertirla entre todos en el sitio para reflexionar sobre la implicación de la tecnología en nuestra profesión de periodistas.
FQ: ¿Es necesario que los profesionales de la comunicación se capaciten en estas nuevas tecnologías?
CF: Cuando nos dimos cuenta de lo que suponía Internet para los profesionales de la comunicación, ya estábamos “desarmados”. Parece que, para la gran mayoría, había pasado el tren, sin que prácticamente ninguno se hubiera subido al mismo. Con tal antecedente, los profesionales de la comunicación han de ser, al menos, conscientes del mundo en el que han de desempeñarse, que tienen enfrente una dinámica que apenas respeta sus derechos de autor, pues la copia digital es prácticamente gratuita; un desarrollo de la inteligencia artificial que ya tiene capacidad para cubrir con contenidos acontecimientos. El profesional de la comunicación ha de ser consciente de todo esto y encontrar su lugar; pero, además, adquirir los conocimientos necesarios, que pueden considerarse básicos, para el uso de nuevas tecnologías, como blockchain. Algo que, además, cada vez será más fácil, según se vayan desarrollando interfaces de usuario más amables.
FQ: ¿Cuál sería tu conclusión?
CF: Blockchain está aquí para quedarse. No creo que sea una moda. Menos si se tiene en cuenta la gran inversión financiera que, desde distintos intereses y puntos de vista, se está llevando a cabo. Pero es que, además, en el campo de la comunicación, supone una de las bases o vías por los que transcurrirán sus profesionales.
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