Bitcoin cuenta con un interesante y misterioso mito de origen. Al igual que el oro, Bitcoin fue creado por un dios invisible para transformar al mundo. Sin embargo, no nació de la nada. Tiene su historia y sus predecesores. Pudo crecer porque antes de su creación un movimiento esperaba su llegada. No surgió de manera espontánea. Ya existía una comunidad que trabajaba para cambiar al sistema social y político con códigos y criptografía. Desde finales de los años 80, un grupo de activistas, los cypherpunks, identificaron los peligros de la nueva era digital y decidieron hacer algo al respecto. Se convirtieron en los defensores de la libertad y la privacidad formando una especie de rebelión criptográfica. Wikileaks, Tor, BitTorrent, Mixmaster Remailer, los contratos inteligentes y Bitcoin son parte de su legado. ¿Quiénes son esos héroes de antaño? ¿Quiénes fueron los cypherpunks?
Como muchas invenciones, el predecesor de Bitcoin es probablemente la guerra. Enviar mensajes ocultos durante las campañas bélicas siempre ha sido una necesidad estratégica. Es por eso que las técnicas criptográficas fueron muy valoradas por generales, reyes y emperadores del pasado. Los gobiernos fueron los primeros en emplear criptógrafos y en apoyar sus investigaciones. Es decir, la criptografía es poder. Durante las guerras mundiales del siglo XX en particular, esta ciencia floreció muchísimo y se dieron grandes pasos. Bueno, es claro que con la llegada de la informática y el uso masivo de las telecomunicaciones, surgieron grandes problemas de seguridad y eso llevó al desarrollo de sofisticados métodos criptográficos para preservar la confidencialidad e integridad de los mensajes. Las comunicaciones a través de redes pueden ser fácilmente interceptadas y eso representa obviamente enormes desafíos de seguridad. Aquí entran los criptógrafos al rescate. Criptografía: Literalmente, escritura (grapé) oculta (krypós).
Sigue leyendo: ¿Hay posibilidades de que la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) de EE.UU haya creado bitcoin?
Las agencias de inteligencia siempre han reclutado criptógrafos. Muchos de nosotros hemos escuchado o leído sobre Enigma, la máquina de cifrado utilizada por los Nazis. El trabajo del científico británico Alan Turing fue crucial para romper el código Enigma de los alemanes durante la Segunda Guerra Mundial y ese logro le dio a los aliados información muy valiosa para poder ganar la guerra. He ahí la utilidad de la criptografía. Todo este conocimiento criptográfico contribuyó mucho a las ciencias de la computación. En un principio, todos estos avances se mantuvieron en secreto dentro de la esfera estatal. Pero luego este conocimiento salió de los cuarteles a las calles. Con el auge del computador personal e Internet, ahora la criptografía está en todas partes.
Bien se sabe que la mayoría de los criptógrafos de la vieja escuela (antes de la década de los 70) en los Estados Unidos trabajaron en algún punto para la CIA y la NSA. Eso por supuesto se mantiene en secreto, pero es cierto que antes del surgimiento del computador personal la criptografía era prácticamente sinónimo de espionaje. Los viejos criptógrafos fueron académicos, pero el Gobierno ponía el dinero y se adueñaba en sus trabajos. Claro que esto ha cambiado mucho últimamente, porque las compañías de tecnología se han convertido en una fuente alternativa de empleo. Ralph Merkle (1952- ) contribuyó mucho en poner a la criptografía en las calles con la invención de la criptografía de clave pública y el hashing. Merkle abrió la caja de pandora. Y pronto llegaron más criptográficos interesados en liberar el conocimiento criptográfico. Al Gobierno no le gustó mucho la idea, porque, bueno, los intereses buscan conservar ciertas cosas en secreto. Sin embargo, estos criptógrafos “rebeldes” quisieron llevar esos conocimientos al público motivados por un fuerte espíritu individualista y antiautoritario.
Sigue leyendo: John McAfee hace una pausa en el plan para revelar la identidad de Satoshi Nakomoto, temiendo una demanda judicial
David Chaum (1955- ) es uno de estos criptógrafos “rebeldes” que decidieron combatir al Gran Hermano. Es un pionero de la privacidad en la era digital y el inventor del dinero digital con su eCash y DigiCash. En 1982, propuso por primera vez un protocolo Blockchain. Este protocolo es sumamente parecido al protocolo Bitcoin, pero sin prueba de trabajo. El libro blanco de Satoshi se benefició muchísimo del trabajo de Chaum, pero Satoshi le puso la cereza al pastel. Claro que las contribuciones de David Chaum van más allá. Introdujo las firmas ciegas, ideó mecanismos de comunicación anónima y exploró sistemas de votación confidencial. Pero hizo más. David Chaum es un verdadero criptohéroe.
Luego llegaron los cypherpunks. A finales de los 80 y principios de los 90, un grupo de informáticos comenzaron a reunirse mensualmente en Silicon Valley para discutir sobre tecnología, privacidad, filosofía, política y criptografía. Además, los encuentros se utilizaron para solucionar problemas técnicos e impulsar proyectos individuales y grupales. También crearon una lista de correos y se bautizaron a modo de chiste como cypherpunks. Muchos de los participantes en estas listas y reuniones fueron figuras importantes en la industria de la computación de entonces. Había muchos académicos y muchos hackers. Todos compartían un espíritu sumamente libertario, pero con una preocupación constante por la privacidad. Libertad y privacidad. De eso se trataba el movimiento cypherpunk original.
Sigue leyendo: De Dorian Nakamoto a Elon Musk: La lista incompleta de personas que se especula que son Satoshi Nakamoto
El grupo dio grandes nombres y muchos proyectos salieron de ahí. Daré algunos ejemplos. John Gilmore, uno de los fundadores de la lista de correos, es una de las personas con más contribuciones en el proyecto GNU. Jacob Appelbaum fue uno de los principales desarrolladores del proyecto Tor. Julian Assange fundó Wikileaks. Bram Cohen es el creador de BitTorrent. Lance Cottrell es el autor original de Mixtermaster Remailer. Todos ellos y muchos más participaron en el grupo de los cypherpunks y todos esos proyectos antes mencionados son ramificaciones del movimiento.
Hablando directamente de Bitcoin, es muy importante hablar de tres cypherpunks en especial, Nick Szabo, Wai Dai y Hal Finney. Si Bitcoin tiene un predecesor a modo de Juan el Bautista, es Nick Szabo. Este cypherpunk, desde un principio, se interesó en el dinero. En 1998, Nick diseñó “Bitgold”, una moneda digital descentralizada basada en un sistema informático distribuido llamado tolerancia a faltas bizantinas (BFT). Nunca se implementó y todo quedó en teoría, probablemente por razones técnicas. Sin embargo, cuando uno lee el libro blanco de Bitcoin resulta evidente la influencia de Bitgold en Bitcoin. Es raro notar que Satoshi nunca menciona a Nick, pero el documento habla por sí mismo. Nick Szabo públicamente ha negado ser Satoshi Nakamoto, el creador de Bitcoin, pero muchos piensan que sí lo es, porque sin lugar a dudas, por sus credenciales, es el candidato perfecto.
Sigue leyendo: Nick Szabo: “Ethereum va a morir”
Otro cypherpunk de relevancia es Wai Dai. Wai ideó B-money, una criptomoneda muy parecida a bit gold pero que sí incluía un protocolo basado en prueba de trabajo. Es decir, requería poder de cómputo como Bitcoin. Curiosamente, Satoshi contactó a Dai en el 2018 y lo mencionó en varias oportunidades. Su influencia es evidente. Satoshi también hizo contacto con otro cypherpunk. Me refiero a Hal Finney. Hal trabajó como desarrollador en la Corporación PGP y antes de eso trabajó en el desarrollo de videojuegos como Tron. Hal intercambió correos con Satoshi y contribuyó en el proyecto Bitcoin identificando fallas. Hal Finney pasó a la historia como el receptor de la primera transferencia de bitcoins enviada por Satoshi. Y llegó a minar algunos bloques. Como dato curioso, Hal Finney vivió por diez años en la misma ciudad que el informático y libertario Dorian Satoshi Nakamoto (Temple City, California). Sin embargo, tanto Dorian como Hal han negado ser Satoshi Nakamoto, el anónimo y misterioso creador de Bitcoin. Interesante, ¿no?
Los cypherpunks convirtieron códigos en armas políticas. Fueron una mezcla de varias cosas. De la tradición criptográfica, seguramente heredaron ese énfasis por la seguridad y la privacidad. De Silicon Valley, obtuvieron los conocimientos informáticos. De la cultura estadounidense, probablemente aprendieron la importancia del individuo y las ideas libertarias. De la escuela austriaca de economía, sin lugar a dudas adquirieron muchas de sus nociones sobre el dinero. Escuchamos noticias de los cypherpunks todos los días, pero simplemente no lo notamos. Como muchos de nosotros desconocemos su historia no hacemos las conexiones. Sin embargo, sus códigos se usan en todas partes y están cambiando el mundo para siempre.