Una criptomoneda no es solo un código. Siempre es mucho más. Una criptomoneda es un movimiento. De hecho, es una especie de universo. Y este universo cuenta con habitantes, ecosistema, cultura, organización e historia. ¿Cómo sabemos si un universo tiene futuro o no? ¿Puede la vida prosperar en un territorio hostil? ¿Puede una tribu en conflicto constante crecer? Los mejores proyectos también son los mejores equipos. Se requiere talento y buenas ideas, pero también debemos tener calor humano, camaradería y empatía. Tener la razón a toda costa no siempre nos hace prosperar. Los necios no tienen futuro. Hablemos de Bitcoin Cash.
No soy un maximalista de Bitcoin. La idea de un sistema único para todo me asfixia. De hecho, me encanta la diversidad. Mi temperamento no se acopla muy bien a las soluciones totalitarias. Siempre utilizo varios sistemas al mismo tiempo. He descubierto que no existen soluciones universales, porque existen instrumentos buenos para una cosa y malos para otras. Entonces, creo en la caja de herramientas.
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Ahora bien, el hecho de que uno crea que para construir una casa necesitamos una amplia gama de herramientas no quiere decir que cualquier herramienta es buena. De hecho, dentro del mundo de las criptomonedas, no he podido alejarme mucho de Bitcoin. En este caso, soy monógamo. Pero no por convicción sino por accidente. En otras palabras, me encantaría encontrar otros amores y ser polígamo, pero no me enamoro con facilidad. Más allá de Bitcoin, no encuentro un proyecto que me apasione. No soy como muchos que ven estafas por todos lados. En mi caso, es que el proyecto debe tener sentido para mí. Debe darle valor a mi vida.
Ok, hablando de Bitcoin Cash. Vamos paso a paso. Yo para comprar un café uso efectivo o tarjeta. Cuento con muchos métodos de pago. No sé por qué necesito otro. Usar Bitcoin Cash no tendría sentido. Primero, debemos encontrar la tienda que los acepte. Luego, debo esperar las confirmaciones. Pero, sobre todo, me molesta que el comerciante cambie la moneda automáticamente a fiat debido a la volatilidad. ¿A quién engaño? En ese caso, hago el cambio yo y pago con efectivo o tarjeta. En lo personal, no veo cómo Bitcoin Cash enriquecerá mi vida por permitirme hacer compras en las tiendas. Cosa que ya hago perfectamente con otros métodos.
Esa idea de ser un PayPal más no me convence mucho. Bitcoin sí es genial, porque es mi cochinito de inversión. Además, es excelente para recibir pagos internacionales y hacer cambio de divisas. ¿Pero comprar café con criptomonedas? Me temo que eso no está entre mis necesidades más sentidas. Sí usaría un stablecoin como Libra u algo que funcione como PayPal. Lo haría porque, bueno, igual ya utilizo fiat electrónico para muchas cosas. Pero me gusta acumular mis criptos, no gastarlas.
Lo otro con Bitcoin Cash. Uno escucha mucho eso del “verdadero Bitcoin” y lo que quería Satoshi. ¿Es una religión o qué? Francamente, me importa un bledo las intenciones de Satoshi. El creador de Bitcoin no es el profeta de una verdad sagrada. Satoshi no es una autoridad que debemos honrar. O alguien para evocar en un argumento. Nadie dice que Tesla no es lo que Henry Ford quería. Son posiciones seudoreligiosas sonsas. Roger Ver siempre habla en estos términos, al estilo de Martin Lutero. La iglesia perdió el camino y hay que refundar la iglesia creando una nueva (que en realidad es la original). El retorno a los orígenes. La iglesia primitiva. Esto es simplemente absurdo. A Roger Ver le falta un tornillo.
He ahí el gran detalle. Bitcoin Cash es un movimiento disidente. Es decir, un grupo minoritario dentro de Bitcoin que insististe en tener la razón, pese a no lograr el consenso. Entonces, se retira para crear un “nuevo Bitcoin”. O sea, implementa en otro sistema las ideas que no fueron aceptadas por la comunidad Bitcoin. Martin Lutero se separa de la Iglesia Católica con la Biblia en la mano. Para decirlo de otra manera, se perdieron las elecciones y en veces que aceptar la voluntad de la mayoría deciden irse a fundar otro país como los guerrilleros. Cabe destacar que Litecoin es muy diferente en tono y espíritu. En Litecoin se respira otro aire. Un aire más sano y menos tóxico.
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El problema con la mentalidad del guerrero es que el conflicto nunca para. Es un esquema mental que se lleva al nuevo país. ¿Qué ocurre si se crea una nueva ciudad con puros guerrilleros? No hay que ser un genio para saber que tendremos nuevos conflictos y nuevas divisiones. Hay mentes que están hechas para estar en oposición permanente. El gusano inconformista nunca muere. Los subgrupos y las rivalidades internas son el resultado. Los necios pueden llegar a tener la razón, pero no saben de convivencia. He ahí el problema central de la comunidad Bitcoin Cash. Es un entorno demasiado tóxico.
Los fundadores de Bitcoin Cash siempre tienen la razón. Y es a mi manera o la calle. Entonces, todos estaban unidos en el éxodo, porque los unía el enemigo común: La élite Bitcoin. Pero, luego, se sentaron en la misma mesa en su nuevo universo. ¿Y qué hicieron? Naturalmente, pelear. Esta vez entre ellos. Y, como el gusano inconformista nunca muere, un grupo dentro de Bitcoin Cash, que tiene la “razón”, decide irse (otra vez) y fundar una nueva iglesia (otra vez). Según ellos, es la iglesia original porque Bitcoin Cash perdió el camino. La verdadera iglesia ahora es Bitcoin SV. Pero las divisiones continúan. Los debates siempre son conflictos. Y las peleas nunca terminan. Problemas con las bifurcaciones. Problemas con el equipo de desarrolladores. Problemas entre las ballenas.
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Se usa la palabra “descentralización”, pero en el fondo lo que tenemos es una comunidad. Y las comunidades se construyen con civismo. La convivencia no es fácil. Siempre surgen subgrupos con ideas disonantes. Pero es importante respetar los mecanismos de toma de decisiones. Necesitamos trabajar en equipo. Porque sin comunidad, el código es solo un código. Una lengua muerta. Por muy brillante que sea la propuesta, si nadie la compra, no funcionará. Ocurre todo el tiempo con el idioma. Sale un sabio académico sermoneando sobre la forma “correcta” de hablar y seguramente sí tiene la “razón”, pero el público siempre impone sus maneras. A veces hay que ceder un poco. Y aceptar las imperfecciones y errores del colectivo por el bien del colectivo. A veces quiero comer árabe, pero la familia quiere pizza. Entonces, voy y compro Pizza. A veces es mejor ser feliz que tener la razón.
Ahora bien, esto no es una crítica a Bitcoin Cash per se. Pero me parece que hay mucho que aprender con el caso Bitcoin Cash y Bitcoin SV. Sus constantes tensiones, sus crisis perpetuas de gobernabilidad, y retórica conflictiva. Siempre molestos con Bitcoin. Llenos de reproches con la “elite”. Y todo en el tono pseudoreligioso de los teóricos de la conspiración. ¿Puede una familia en conflicto eterno florecer? La guerra civil como estilo de vida no tiene futuro. Se construye con cariño, no con rabia.
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