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Dennys González
Escrito por Dennys González,Redactor de plantilla
Fernando Quirós
Revisado por Fernando Quirós,Editor de plantilla

La tokenización en América Latina avanzará a una implementación productiva en 2026, según analista

Pedro Gutiérrez, Head of Partnerships de LNET, analizó el impacto transformador de la tokenización de activos en América Latina y las tendencias que definirán el 2026.

La tokenización en América Latina avanzará a una implementación productiva en 2026, según analista
Opinión

La tokenización de activos en América Latina se prepara para una evolución en 2026, pasando de una fase experimental de pilotos aislados a una etapa de implementaciones productivas integradas en la infraestructura financiera institucional, según explicó Pedro E. Gutiérrez, Head of Partnerships de LNET, en conversación con Cointelegraph en Español.

Gutiérrez abordó el potencial transformador de la tokenización con blockchain para modernizar las economías de la región, reducir el costo del capital y fomentar la inclusión financiera real, con oportunidades estratégicas para sectores clave como el inmobiliario, el agro y las pequeñas y medianas empresas (PYMES). También advirtió sobre los desafíos regulatorios y de gobernanza que deben superarse para que este modelo escale con confianza y seguridad jurídica.

Una oportunidad para modernizar y construir mercados confiables

Para Gutiérrez, la tokenización no es una “moda tecnológica”, sino una herramienta estratégica que brinda la oportunidad de “modernizar su infraestructura financiera y productiva”, con el objetivo de resolver cuellos de botella estructurales en las economías latinoamericanas, como la falta de liquidez, el alto costo del financiamiento y la informalidad.

La tokenización, explicó Gutiérrez, permite “transformar activos tradicionalmente ilíquidos como bienes raíces, infraestructura, energía, agricultura o créditos productivos en instrumentos más eficientes, fraccionables y con mayor trazabilidad”, lo que facilita “el acceso a nuevos inversionistas, mejorando el descubrimiento de precios”, siempre y cuando ésta sea “bien implementada, con marcos regulatorios claros, gobernanza sólida y esquemas adecuados de custodia y cumplimiento”, añadió.

De igual manera, destacó que la región tiene un fuerte peso en commodities y activos reales, pero enfrenta desafíos de transparencia. En este contexto, la tokenización actúa como un puente para conectar la “economía real latinoamericana con el capital digital global”, señaló Gutiérrez, reduciendo fricciones operativas y habilitando nuevos modelos de financiamiento más ágiles y accesibles, convirtiéndose así en “una herramienta para construir mercados más confiables”, agregó.

Inclusión financiera y crecimiento empresarial

Para América Latina, la tokenización cobra sentido como una forma de fomentar una mayor inclusión financiera cuando se orienta a reducir barreras reales de acceso y costo, sin limitarse a digitalizar activos existentes, explicó Gutiérrez.

En este sentido, resaltó que la tokenización permite “fraccionar instrumentos y crear tickets mínimos más bajos, reduce fricciones operativas en emisión, distribución y liquidación”, mientras que también “abre nuevas vías de financiamiento para pymes mediante la tokenización de facturas, órdenes de compra, inventarios o flujos futuros con trazabilidad y reglas claras”.

Basado en su experiencia en el sector de las franquicias, Gutiérrez mencionó un ejemplo donde ve una “oportunidad muy concreta y poco explorada” en un modelo de tokenización dentro del negocio de las franquicias.

Bajo este sistema, explicó el Head of Partnerships de LNET, los franquiciantes incorporarían “modelos de expansión basados en tokenización, donde la marca estructure el activo, mantenga el control del estándar y opere directamente o a través de un esquema de operador, mientras inversionistas pueden participar con tickets más accesibles”.

Este modelo tokenizado, expresó Gutiérrez, permitiría escalar negocios sin depender exclusivamente de grandes capitales o deuda bancaria, generando empleo y formalización económica, obteniendo así “una combinación de inclusión financiera con crecimiento empresarial real”.

Como resultado se alinean “incentivos entre marca, operadores, inversionistas y Estado”, conectando así “la economía cotidiana con infraestructura financiera más moderna y transparente”, resaltó Gutiérrez.

Mayor potencial para la tokenización

En América Latina, indicó Gutiérrez, el mayor potencial para la tokenización está “en sectores donde existen activos reales de alta relevancia económica, pero con mercados secundarios poco profundos, financiamiento caro y necesidad de mayor transparencia”.

En primer lugar, mencionó los bienes raíces y la infraestructura, por la posibilidad de “estructurar vehículos con flujos predecibles y abrir acceso a capital con tickets más bajos y mejor trazabilidad”. Asimismo, valoró positivamente su impacto en la energía y la transición energética, incluyendo proyectos renovables y eficiencia, donde la tokenización puede facilitar financiamiento basado en flujos y desempeño.

Por su parte, dada la relevancia de los commodities en la región, Gutiérrez también destacó que la tokenización de inventarios certificados y contratos de compra ofrece una vía para acceder a mejores mercados y financiamiento en el sector agro y las cadenas de suministro.

Otro sector con gran potencial para la tokenización, según compartió Gutiérrez, está en el financiamiento de las PYMES, al tokenizar “instrumentos como factoraje (factoring), cuentas por cobrar, órdenes de compra y crédito productivo”, logrando así “atacar directamente el mayor déficit de inclusión productiva de la región”, agregó.

Además, mencionó el potencial emergente de los activos ambientales, como los créditos de carbono, siempre que existan estándares robustos de verificación, ya que “la tokenización puede aportar transparencia y conexión a demanda global”.

En definitiva, “el factor común es que la tokenización funciona mejor cuando resuelve fricción real, reduce costo de capital y mejora confianza”, así como también “cuando se integra con cumplimiento, custodia y marcos regulatorios adecuados”, añadió Gutiérrez.

Desafíos que van más allá de lo tecnológico

A pesar de su potencial, la masificación de la tokenización en América Latina enfrenta obstáculos que van más allá de lo puramente tecnológico, afirmó el ejecutivo, abarcando retos de carácter regulatorio, técnico, operativo y cultural.

En lo regulatorio, Gutiérrez mencionó que la heterogeneidad de los marcos legales en la región es el principal desafío, pues genera incertidumbre sobre la definición de un activo tokenizado, su reconocimiento legal, las obligaciones vinculadas a la oferta pública, custodia, procedimientos de Conoce Tu Cliente (KYC) y antilavado de dinero (AML), así como la protección al inversionista.

En el plano técnico, los desafíos están relacionados a las brechas de interoperabilidad en la infraestructura y la necesidad de estandarizar la información de los activos, comentó Gutiérrez, agregando otros puntos como el asegurar la seguridad y auditoría de los contratos inteligentes (smart contracts) y garantizar una integración confiable con el “mundo real” mediante oráculos y custodios.

“Muchas instituciones aún no tienen procesos listos para gestionar el ciclo de vida completo del activo, reporting y auditoría continua”, explicó Gutiérrez, lo que genera desafíos a nivel operativo, mientras que a nivel cultura y de mercado “hay un déficit de confianza por casos de fraude o promesas exageradas”, así como también “una baja alfabetización financiera y digital que exige transparencia extrema en riesgos, costos y derechos económicos”, puntualizó.

Gutiérrez también consideró los desafíos relacionados con “gobernanza y alineación de incentivos entre emisores, plataformas, custodios, reguladores e inversionistas”, ya que “sin reglas claras de responsabilidad, resolución de disputas y continuidad operativa, la tokenización pierde su valor principal, que es convertir activos reales en instrumentos más confiables, líquidos y eficientes”, sentenció.

Tendencias de la tokenización en LATAM

De cara al 2026, Gutiérrez espera que la principal tendencia para la tokenización en la región gire en torno a un “movimiento más claro desde pilotos y pruebas controladas hacia implementaciones productivas de tokenización”, que estarán centradas en “activos financieros y de economía real con estructura institucional, y no en experimentos aislados”, resaltó.

De igual forma, anticipó que bancos, custodios, bolsas y fintechs reguladas buscarán integrar esta tecnología en sus operaciones, integrando tokenización con pagos, datos financieros e infraestructura existente, lo que inevitablemente atraerá un mayor foco por parte de los reguladores para clarificar la naturaleza jurídica de los tokens y supervisar a los proveedores de servicios.

En este sentido, Gutiérrez enfatizó como parte de las tendencias, con foco regulatorio, la exigencia de licencias y supervisión de los proveedores que intermedian, operan y custodian activos tokenizados, con “énfasis en segregación de activos, gestión de riesgos, auditorías y continuidad operativa, porque sin eso el capital institucional no entra”.

Como resultado, los reguladores “tenderán a reforzar estándares de custodia, registro de titularidad, gobernanza y responsabilidades entre las partes, apoyándose cada vez más en sandboxes regulatorios para convertir aprendizajes en normativa permanente”, explicó.

De esta forma, la tendencia en 2026, afirmó Gutiérrez, “será menos sobre experimentar con blockchain y más sobre encajar la tokenización dentro del marco regulatorio financiero”.

Mayor participación institucional

Finalmente, Gutiérrez espera a lo largo del año una participación cada vez mayor de las instituciones financieras tradicionales en la tokenización, un movimiento especialmente visible en Brasil, que avanza con una infraestructura coordinada entre reguladores, banca y mercado, y Argentina, donde los incentivos para buscar financiamiento eficiente son altos.

El Head of Partnerships de LNET, citó el caso del Banco Atlántida en El Salvador como un precedente de éxito regional, ya que la entidad ha integrado la tokenización en su oferta de financiamiento estructurado, reportando más de USD 35 millones en emisiones aprobadas y un pipeline que proyecta superar los USD 100 millones.

Con este tipo de resultados, logrados en un periodo relativamente corto, explicó Gutiérrez, se muestra que “una institución financiera regulada puede integrar activos digitales a su negocio principal de forma ordenada y rentable”.

“Es justamente ese modelo el que, a mi juicio, otros bancos en mercados más grandes de la región van a empezar a replicar a lo largo de 2026”, concluyó.

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